Un investigador estudió a 70 expertos en longevidad y reveló los hábitos clave para envejecer mejor

Luego de recorrer centros especializados y zonas del mundo con alta expectativa de vida, Michael Clinton identificó y compartió a Men’s Health cambios cotidianos vinculados con la alimentación, el descanso, el movimiento y los vínculos sociales que ganaron respaldo entre científicos y médicos

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Un hombre y una mujer mayores en bicicleta en un parque. El hombre con gorra y chaqueta, la mujer con casco y bufanda. Árboles altos y edificios urbanos detrás.
La incorporación de rutinas físicas variadas, como ciclismo, pesas, movilidad y equilibrio, optimiza la salud cardiovascular y muscular con los años (Imagen Ilustrativa Infobae)

La posibilidad de extender la esperanza de vida dejó de estar ligada exclusivamente a tratamientos futuristas o desarrollos científicos de laboratorio. En los últimos años, distintas investigaciones comenzaron a destacar el impacto que tienen las rutinas diarias sobre el envejecimiento y la calidad de vida.

Esa idea quedó reflejada en un trabajo basado en entrevistas con algunos de los principales especialistas en longevidad del mundo, que volvió a señalar la importancia de factores como la alimentación, el sueño, el ejercicio físico y los vínculos sociales para favorecer un envejecimiento saludable.

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Michael Clinton, empresario y escritor, dedicó tres años a estudiar las prácticas vinculadas con la longevidad para su libro Longevity Nation: The People, Ideas, and Trends Changing the Second Half of Our Lives.

En una entrevista con Men’s Health explicó cuáles fueron los cambios que incorporó a su propia rutina después de conversar con más de 70 médicos, científicos, nutricionistas, investigadores y entrenadores.

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Una rutina física más amplia y constante

Clinton, corredor de maratones desde hace años, contó que su entrenamiento dejó de centrarse únicamente en correr, comenzando a incorporar otras disciplinas para mejorar diferentes aspectos físicos vinculados al envejecimiento. “Mi rutina de entrenamiento se volvió más multidimensional”, afirmó a Men’s Health.

Un hombre de mediana edad, Michael Clinton, con una sudadera azul y camisa blanca, habla a un micrófono negro en un estudio con paneles de madera
El empresario y escritor Michael Clinton consultó a más de 70 especialistas en salud y envejecimiento para su libro sobre longevidad (Captura de video: YouTube/@TheMidlifeChrysalisPodcast)

Entre las actividades que sumó mencionó el ciclismo, el entrenamiento con pesas al menos tres veces por semana y ejercicios de movilidad, equilibrio y sentadillas. Además, remarcó la relevancia de la preparación previa antes de cualquier actividad física: “Antes, simplemente me ponía las zapatillas y salía a correr. Ahora, hay un trabajo de preparación antes de cualquier tipo de entrenamiento”.

La práctica regular de ejercicio, especialmente por su impacto en la salud cardiovascular, la movilidad y el mantenimiento de la masa muscular con el paso de los años, fue recurrente en las recomendaciones de los expertos consultados para su libro.

Alimentación basada en vegetales y reducción del azúcar

Otro de los cambios que Clinton adoptó estuvo relacionado con la alimentación. Según detalló, dejó de consumir carne roja durante la adolescencia y actualmente mantiene una dieta centrada en pescado, verduras y legumbres.

En la entrevista explicó que redujo notablemente el consumo de carbohidratos y postres, reservándolos para ocasiones puntuales, y señaló que procura incorporar diariamente ensaladas con ingredientes como garbanzos, porotos y otras legumbres.

Mujer mayor con cabello blanco y gafas sonríe mientras come un plato de pescado, brócoli, zanahorias y lentejas en una mesa de madera. Se ve una ventana al fondo.
Una dieta basada en vegetales, pescado y legumbres, con bajo consumo de azúcar y carne roja, es clave para el envejecimiento saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto del consumo de alcohol, indicó que limita la cantidad semanal y prioriza el vino. “Procuro no consumir más de 5 copas a la semana”, comentó. También aclaró que, pese a esos cambios, continúa disfrutando de la comida y de los encuentros sociales, valorando los momentos compartidos como parte fundamental de sus hábitos saludables.

Descanso, tecnología y monitoreo del sueño

El sueño ocupó otro lugar central entre las prácticas que Clinton modificó tras su investigación. A partir de diversas técnicas de higiene del sueño, afirmó que logró mejorar sus indicadores de descanso profundo y sueño REM.

Para monitorear esos parámetros utiliza un anillo inteligente capaz de registrar información vinculada al descanso, la recuperación y otros indicadores físicos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El control del sueño mediante dispositivos tecnológicos y la adopción de medidas de higiene del sueño mejora significativamente el descanso profundo y el sueño REM (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las medidas que le resultaron más eficaces mencionó que “mi mejor práctica fue mantener la habitación muy fresca incluso en invierno, guardar el teléfono 20 minutos antes de intentar dormir y meditar”.

Clinton también manifestó interés por el crecimiento de la tecnología aplicada a la salud y sostuvo que los dispositivos portátiles podrían convertirse en herramientas preventivas cada vez más precisas.

El valor de la comunidad y los vínculos personales

Durante el desarrollo de Longevity Nation: The People, Ideas, and Trends Changing the Second Half of Our Lives, visitó distintas regiones reconocidas por su elevada esperanza de vida, identificadas como Zonas Azules.

Una de las experiencias que más le llamó la atención ocurrió en Okinawa, Japón. Allí observó cómo la interacción social cotidiana forma parte de la vida comunitaria. Según relató, cada persona mantiene contacto diario con otros miembros de la comunidad para evitar situaciones de aislamiento y depresión.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La vida en comunidad y la interacción social diaria, como se observa en las Zonas Azules, previene el aislamiento y eleva la esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador también subrayó la necesidad de desarrollar identidades y espacios personales más allá del trabajo o la vida familiar. En su caso, mencionó intereses como la fotografía, los viajes de aventura y la participación en organizaciones sin fines de lucro.

Medicina de precisión y advertencias sobre falsas promesas

Otro de los temas abordados fue el crecimiento de la investigación científica sobre longevidad. Destacó especialmente el trabajo del Buck Institute for Research on Aging, instituto líder en investigación sobre envejecimiento en Estados Unidos, y del científico Eric Verdin, especialista en envejecimiento, a quienes vinculó con los avances en medicina personalizada y análisis biológicos impulsados por inteligencia artificial.

Explicó que el desarrollo de áreas como la proteómica, la metabolómica y la transcriptómica podría permitir diagnósticos más específicos y tratamientos tempranos adaptados a cada persona.

Asimismo, advirtió sobre la expansión de productos y tratamientos sin respaldo científico dentro del mercado de la longevidad. “Evite la publicidad engañosa. Investigue para asegurarse de que lo que elija sea legítimo”, recomendó a Men’s Health.

Señaló que la mayoría de los especialistas entrevistados coincidieron en que cerca del 75% del envejecimiento saludable depende de hábitos y decisiones individuales vinculadas con el ejercicio, la alimentación, el descanso y la vida social.

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