Joji Obara parecía un hombre de negocios, pero ocultaba a un monstruo. Se supo que pudo haber violado y quizás matado entre 150 y 400 mujeres. Fue juzgado por ocho casos, dos de ellos que terminaron en muerte: el de la australiana Carita Ridgway y el de la británica Lucie Blackman. Los horrores de sus crímenes los filmaba y guardaba en su videoteca