Ni entrenar en el gimnasio ni salir a caminar: el ejercicio que recomiendan en Harvard a partir de los 55 años para envejecer mejor

Mejora el equilibro, la concentración y combina el esfuerzo físico y mental

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El tai chi es una de las disciplinas más beneficiosas a partir de los 50 años
Dos personas con esterillas. (Freepik)

El ejercicio es uno de los pilares más importantes para cuidar la salud física y mental. A pesar de que sea esencial en todas las etapas de la vida, toma mayor importancia cuando se supera la barrera de los 50 años.

A partir de esta edad, nuestras capacidades físicas comienzan a disminuir considerablemente, afectando no solo a la fuerza o resistencia, sino a capacidades muy necesarias como el equilibrio o la coordinación. Esta pérdida progresiva puede influir directamente en la calidad de vida, aumentando el riesgo de caídas y dificultando la realización de actividades cotidianas.

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Sin embargo, este proceso no es irreversible y no afecta de la misma manera a todo el mundo. Si has sido una persona activa y con una alimentación saludable durante gran parte de tu vida, no tienes que preocuparte. Por el contrario, si no has hecho deporte y has seguido una vida sedentaria, es crucial que te pongas a ello.

Si estás buscando el mejor ejercicio posible, la prestigiosa Universidad de Harvard ha publicado un estudio en el que profundiza sobre esta cuestión. Aunque muchas personas piensan que la mejor opción es ir al gimnasio o andar, no es así, aunque son excelentes opciones.

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El ejercicio que deberías hacer, según Harvard

Los expertos de Harvard explican que existe una alternativa más eficaz y completa para esta etapa vital, ya que combina trabajo físico y mental. Se trata de las disciplinas de artes marciales suaves, destacando entre todas ellas el tai chi.

Una mujer de cabello gris en ropa clara practica Tai Chi descalza sobre la hierba en un parque soleado, con árboles y un estanque en el fondo.
Mujer practicando tai chi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lejos de la idea de disciplinas exigentes o de contacto intenso, estas prácticas se basan en movimientos lentos, controlados y muy conscientes, acompañados de una respiración profunda y una atención constante al cuerpo. Esto permite trabajar la fuerza, la flexibilidad y la estabilidad sin generar un impacto elevado en las articulaciones, algo especialmente importante a partir de cierta edad.

Uno de los aspectos que más valoran los especialistas es su capacidad para mejorar el equilibrio, una de las habilidades que más se ve afectada con el paso del tiempo y que está directamente relacionada con el riesgo de caídas. A esto se suma una mejora de la coordinación y de la movilidad general, lo que ayuda a mantener una mayor autonomía en el día a día.

Además, no se trata solo de beneficios físicos. Este tipo de ejercicios también exige concentración, memoria y control de la respiración, lo que contribuye a mantener la mente activa y a reducir los niveles de estrés.

Claves a tener en cuenta antes de empezar una nueva rutina

Antes de incorporar cualquier tipo de ejercicio en esta etapa de la vida, es importante poner el foco en algunos aspectos que pueden marcar la diferencia en los resultados. En primer lugar, la progresión debe ser gradual, evitando cambios bruscos que puedan generar sobrecargas o desmotivación. El objetivo no es la intensidad, sino la constancia a lo largo del tiempo.

También es fundamental escuchar al propio cuerpo y respetar los límites personales, adaptando la actividad a la condición física de cada momento. No todos los entrenamientos son iguales, y saber ajustar el ritmo es clave para evitar molestias o lesiones innecesarias.

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