Una madre que desafía la adversidad y ha construido su futuro limpiando casas

Mientras enfrentaba el rechazo y la infidelidad de su esposo, una mujer de fe se convirtió en sostén y ejemplo para su familia, combinando empleo, maternidad y educación

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Flor y sus hijos, en la graduación de noveno grado de su hija Flor de María, gracias a su trabajo y perseverancia./(Cortesía)
Flor y sus hijos, en la graduación de noveno grado de su hija Flor de María, gracias a su trabajo y perseverancia./(Cortesía)

A los 38 años, la salvadoreña Flor del Carmen Elías Muñoz ha recorrido un camino marcado por el esfuerzo y el sacrificio. Su historia refleja una vida cuesta arriba, forjada entre jornadas de limpieza en casas, estudios nocturnos y la crianza de dos hijos en condiciones adversas.

Según relató a Infobae, Flor nunca imaginó que su mayor batalla sería demostrar que la maternidad y la superación personal no son metas incompatibles.

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El trayecto comenzó cuando Flor del Carmen Elías se convirtió en madre a los 21 años, tras haberse casado dos años antes (en 2006). Su primera hija nació en diciembre de 2008, después de un embarazo deseado pero complicado por un diagnóstico de preeclampsia y la pérdida de una hermana.

“Alegría y angustia” definieron el primer encuentro con su hija, quien nació con dificultades respiratorias, según declaró Flor en entrevista con este medio.

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Seis años después, la vida de Flor del Carmen Elías dio otro giro inesperado. Durante 2014, un embarazo ectópico requirió una intervención quirúrgica en la que le extrajeron el ovario derecho.

Poco después, descubrió que aún albergaba un segundo embarazo, esta vez intrauterino, situación que culminó con el nacimiento de su segundo hijo, Mateo. “Fue una sorpresa, porque pensé que ya no podía ser madre de nuevo”, recordó.

El entorno familiar no resultó un refugio. El padre de sus hijos, lejos de brindar apoyo, mantuvo una postura de rechazo hacia la paternidad de Mateo.

Según relató Flor, el hombre llegó a negar su paternidad durante los primeros años y ejerció actos de maltrato. “No lo quería chinear, decía que no era de él”, afirmó. Solo después de dos años el padre comenzó a reconocer al niño.

Flor ha realizado diferentes trabajos domésticos, acompañada por sus hijos en distintas ocasiones./ (Cortesía)
Flor ha realizado diferentes trabajos domésticos, acompañada por sus hijos en distintas ocasiones./ (Cortesía)

El vínculo matrimonial terminó fracturándose, especialmente por múltiples infidelidades. El esposo engañó a Flor, incluso, con una sobrina de ella. La separación llegó en 2020, año en que Flor del Carmen Elías decidió enfrentar la maternidad en solitario, hacerse cargo de sus hijos y reconstruir su proyecto de vida. “Me divorcié porque yo estoy pagando la casa, el terreno, y dije que tenía que asegurar el patrimonio para mis hijos”, explicó.

El trabajo se convirtió en la herramienta para sostener el hogar. Desde 2016, Flor ha realizado tareas domésticas en varias casas de familia, en el distrito de San Bartolomé Perulapía, municipio de Cuscatlán Norte.

“Siempre anduve en el ambiente de vender algo, eso lo traigo de mi mamá que tuvo un comedor”, contó. Además, combinó esas ocupaciones con la venta de pan dulce y crema, y otros empleos temporales, como un breve paso por un supermercado.

Decidida a superarse, Flor del Carmen Elías retomó sus estudios de bachillerato a los 28 años, llevándose a sus hijos al instituto durante los fines de semana y vendiendo pan por las tardes.

“Me sentía orgullosa porque siempre andaba con los niños”, alcanzó a decir con la voz quebrada y los ojos cargados de lágrimas; reconociendo que, a sus 30 años, estaba culminando un paso académico importante.

Poco después, en 2019, inició la carrera de técnico en optometría, apoyada por su hermano. La pandemia de 2020 interrumpió sus estudios, pero no su determinación.

A pesar de los obstáculos, Flor logró terminar su año social y actualmente trabaja en una óptica, sin abandonar las tareas de limpieza, según afirmó. Sostiene económicamente a su familia mientras su hija mayor se prepara para graduarse de bachillerato y su hijo menor cursa quinto grado. “Hoy que ya terminé mi año social, en febrero empecé a trabajar en una óptica y hasta el momento trabajo allí. Salgo a las cuatro y media, pero no dejo de trabajar en casas”, señaló.

Actualmente se desempeña como técnico en optometría y labora en una óptica. El próximo 18 de mayo obtiene su título universitario./ (Cortesía)
Actualmente se desempeña como técnico en optometría y labora en una óptica. El próximo 18 de mayo obtiene su título universitario./ (Cortesía)

La contribución económica del padre de los niños ha sido limitada. Flor sostiene que solo cubre un cuarto de los gastos y que el resto recae sobre su espalda. Pese a ello, no le guarda rencor y afirma que ha seguido adelante sin mostrar debilidad ante sus hijos. “Siempre había dos huevitos, frijolitos y compartíamos los tres”, recordó con resignación.

A pocos días de recibir su título de técnico en optometría y a unos meses de ver a su hija graduarse de bachillerato, Flor del Carmen Elías asegura sentirse orgullosa de sus logros.

“No es imposible. Realmente uno tiene que echarle ganas, porque cuando uno se levanta, yo así digo: ‘Diosito, gracias porque me has permitido abrir los ojos’”, dijo con calma y la voz quebrada por repasar en su mente tantos recuerdos dolorosos.

La historia de Flor retrata la realidad de muchas mujeres en América Latina, donde la fe, la perseverancia y el trabajo diario se convierten en los cimientos para salir adelante y ofrecer un futuro mejor a los pequeños.

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