La clave para aprovechar la caminata diaria no está en la distancia, según una especialista

La experta Joanna Hall asegura que mejorar detalles de la técnica al caminar permite obtener mayores beneficios de salud y bienestar, superando lo que se logra solo con velocidad o distancia

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Ilustración de una mujer caminando sobre un puente al atardecer. El cielo tiene nubes rosas y azules, con un río abajo flanqueado por árboles.
La postura correcta al caminar potencia los beneficios para la salud y el bienestar diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La técnica adecuada al caminar influye directamente en los beneficios para la salud, por encima de la distancia recorrida o la velocidad, de acuerdo a la especialista en ciencias del deporte Joanna Hall.

Pequeños cambios en la forma de caminar pueden transformar la experiencia, haciéndola más placentera y favoreciendo el bienestar general, según declaraciones recogidas por Hello! Magazine.

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La técnica al caminar determina el aprovechamiento físico y emocional de esta actividad. Una postura correcta, el movimiento coordinado de todo el cuerpo y la relajación muscular ayudan a reducir molestias, suavizar el impacto en las articulaciones y hacer de la caminata un hábito sostenible. Estos ajustes permiten obtener mayores beneficios que simplemente aumentar la distancia recorrida.

Una persona camina por un sendero arbolado en un parque, esquivando a otros peatones y perros. Bancos y farolas adornan la escena bajo la luz del atardecer.
Relajar hombros y mandíbula ayuda a lograr una marcha más eficiente y placentera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hall, fundadora de la aplicación WalkActive, destaca que muchas personas se enfocan solo en la cantidad de pasos o en la velocidad. Sin embargo, recomienda prestar atención a cómo se mueve todo el cuerpo: los músculos, las articulaciones y el tejido conectivo deben coordinarse para lograr que caminar sea verdaderamente eficiente.

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La experta recomienda comenzar por mejorar la postura. Sugiere imaginar el cuerpo en tres dimensiones —alto, ancho y profundo— y mantener esa sensación de amplitud mientras se camina. Esto facilita un movimiento más natural, reduce el esfuerzo y no requiere extender el tiempo de ejercicio.

Uno de los bloqueos más frecuentes es la tensión en la parte superior del cuerpo. Hall explica que una mandíbula, hombros y manos tensas acortan el paso y obligan al cuerpo a trabajar de más. Para contrarrestarlo, invita a relajar manos y mandíbula.

Vista en picada de las piernas de un corredor usando zapatillas blancas con suela azul mientras camina por un pasillo moderno y luminoso.
Pequeños ejercicios previos favorecen la movilidad de tobillos y mejoran el inicio de la caminata. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un ejercicio sencillo consiste en, tras 5 minutos de caminata, elevar ambos brazos por completo sobre la cabeza durante 8 a 10 pasos, y luego dejarlos caer relajados. Recomienda repetir este ejercicio dos o tres veces para mejorar el rango de zancada.

En cuanto al apoyo del pie, Hall sugiere dedicar uno o dos minutos a caminar con pasos silenciosos, como si se transitara sobre una superficie frágil. Esto ayuda a que el contacto con el suelo sea suave y controlado, disminuyendo la presión sobre rodillas, caderas y zona lumbar y haciendo que la marcha resulte más cómoda desde el principio.

Consejos clave para mejorar la técnica al caminar

Otra recomendación importante es revisar la movilidad de hombros y pelvis. Permanecer sentado por periodos largos puede generar rigidez en esas zonas, lo que afecta tanto el largo de la zancada como el ritmo al avanzar. Relajar los brazos y realizar ejercicios de movilidad durante la caminata contribuye a restaurar un movimiento amplio y fluido.

Hombre con zapatillas deportivas y pantalón corto azul caminando por un sendero en el parque
Caminar con pasos suaves y controlados reduce el impacto en las articulaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hall resalta que los pequeños cambios técnicos, más que la distancia, convierten el acto de caminar en un hábito duradero y revitalizante. “Unos pequeños ajustes pueden hacer que caminar se sienta más suave y energizante”, afirma la especialista en diálogo con Hello! Magazine.

Ejercicios de preparación para caminar

Antes de iniciar, Hall sugiere emplear un minuto en ejercicios de movilidad de los tobillos. Realizar círculos suaves con cada tobillo y subir y bajar el cuerpo con los pies apoyados, manteniendo después el equilibrio sobre los dedos, son prácticas recomendadas. Pide prestar especial atención al dedo gordo, medio y meñique, ya que esto optimiza la alineación del pie al caminar.

Infografía que ilustra a una persona caminando en un parque, con secciones sobre postura, relajación, movilidad, ritmo, ejercicios y regularidad.
Esta infografía detalla las pautas esenciales para maximizar los beneficios físicos y mentales de caminar a través de una técnica adecuada y hábitos saludables. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos ejercicios favorecen que las articulaciones funcionen de manera coordinada y previenen molestias, además de ayudar a distribuir mejor el esfuerzo. Según la experta, dedicar unos instantes al trabajo previo puede cambiar de forma radical el inicio de la caminata y su sensación general.

Mantener el ritmo y la constancia para obtener beneficios

Saber con qué ritmo al caminar se logran más beneficios suele ser una duda frecuente. Hall aconseja apoyarse en música con un pulso constante para establecer un paso regular, priorizando primero la postura y luego el ritmo.

Asimismo, recomienda caminar durante cinco minutos siguiendo la cadencia musical, relajando el cuerpo si hay tensión, pero manteniendo el paso uniforme.

Hombre de espaldas con chaqueta verde y negra y shorts camina hacia atrás en sendero de grava en un parque con árboles y pasto.
Una técnica adecuada convierte la caminata en un hábito sostenible y revitalizante. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La regularidad es esencial. Una caminata breve y bien realizada, indica Hall, aporta más que un esfuerzo esporádico y exigente. “La constancia es lo que mantiene viva la costumbre aún en semanas ocupadas o días de poca energía”, destaca la experta en el medio citado.

Fijar un mínimo realista, como 10 minutos al día, permite que la caminata se integre a la rutina diaria. Si se dispone de más tiempo, cualquier adicional suma, pero la clave está en la continuidad para sostener el hábito incluso en jornadas complicadas.

Cuando la técnica de caminar se perfecciona, el movimiento se vuelve más fácil y aporta confianza. Cada paso realizado con buena técnica no solo mejora la salud física, sino también el bienestar general, apoyando la vida cotidiana de forma duradera y positiva.

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