Minsa revela cómo lectura, crucigramas y sudokus ayudan a cuidar la memoria en la vejez

La disminución de las capacidades mentales en la vejez no se limita a fallas de memoria, sino que involucra el mantenimiento de hábitos diarios que resguarden el funcionamiento cerebral y reduzcan factores de riesgo asociados a enfermedades crónicas

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Hombre mayor con cabello canoso y suéter azul, sentado en una mesa, escribe con lápiz en un crucigrama de periódico. Una taza y gafas están a su lado.
Un hombre mayor de cabello canoso se concentra en resolver un crucigrama en un diario, con una taza de té y gafas junto a él, bajo una suave luz natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para un adulto mayor, prevenir el deterioro cognitivo no se limita a “ejercitar la memoria”: implica sostener hábitos cotidianos que protejan el cerebro y, a la vez, reduzcan los factores que lo dañan. El deterioro cognitivo se define como la pérdida o disminución de funciones mentales como la memoria, la atención o el razonamiento, con impacto gradual en la autonomía y en la vida diaria.

En sus fases iniciales puede pasar desapercibido. Por eso, la prevención se apoya en dos ejes que deben avanzar en paralelo: mantener la mente activa mediante estimulación constante y cuidar la salud general con controles médicos y un estilo de vida que reduzca riesgos como hipertensión o alteraciones de la glucosa.

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El Ministerio de Salud (Minsa) plantea que las actividades de estimulación cognitiva funcionan mejor cuando se integran a un enfoque completo: alimentación saludable, actividad física, control de enfermedades crónicas y vínculos sociales. La idea es simple: un pasatiempo suma, pero no reemplaza el cuidado del cuerpo ni la prevención clínica.

Un hombre haciendo un crucigrama (Freepik)
Un hombre haciendo un crucigrama (Freepik)

Cómo crucigramas y sudokus benefician a adultos mayores

Mantener la mente activa con actividades accesibles puede aportar un efecto protector. El Minsa recomienda incorporar pasatiempos que exijan atención, memoria, planificación y resolución de problemas. Entre ellos: lectura, escritura, pintar mandalas, armar rompecabezas y resolver sudokus.

El geriatra Alfredo Stuart Barreto, del Hospital Nacional Cayetano Heredia del Minsa, explicó que este tipo de estímulos mantiene al cerebro “en entrenamiento” al exigir concentración sostenida y flexibilidad mental. En la práctica, actividades como llenar crucigramas, pupiletras o sudokus obligan a recuperar información, asociar conceptos y sostener reglas, una rutina que refuerza capacidades cognitivas.

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La clave está en la regularidad. No se trata de una sesión aislada, sino de construir una rutina: leer cada día, completar un crucigrama varias veces por semana o dedicar un tiempo fijo a rompecabezas. Además, variar el estímulo ayuda a desafiar distintas habilidades: un día lectura, otro día juegos de palabras, otro día una actividad manual que requiera secuencias y paciencia.

Un hombre y una mujer con cabello gris, ambos de unos 70 años, se abrazan y ríen animadamente al aire libre en un parque con un fondo verde borroso.
Un hombre y una mujer, ambos de unos 70 años, comparten un momento de risas sinceras y felicidad mutua mientras disfrutan de un día soleado en un parque. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vida saludable y control médico: claves para proteger la mente

El especialista del Minsa advirtió que la estimulación cognitiva, por sí sola, no alcanza si el resto de factores queda fuera. “Cualquier tipo de estimulación cognitiva ejerce un efecto protector importante, pero de nada va a servir hacer sudokus si no se tiene un buen control de enfermedades crónicas como la presión o la glucosa, si no hay una alimentación saludable, ejercicio físico o si se mantienen hábitos tóxicos como el tabaquismo”, precisó.

En esa misma línea, el enfoque integral incluye controles periódicos, seguimiento de condiciones crónicas y hábitos diarios sostenibles. La protección cognitiva se construye con consistencia: actividad física, mejor alimentación, descanso y vigilancia de indicadores de salud que, si se descuidan, elevan el riesgo de deterioro.

Otro punto central es el vínculo social. Para el Minsa, contrarrestar el aislamiento social es parte del cuidado cognitivo: mantenerse activo en la comunidad, conversar con personas sobre diversos temas y participar en actividades recreativas como ir al cine o ver películas. El intercambio social obliga a procesar información, responder, recordar detalles y sostener conversaciones, una gimnasia mental que también protege.

Persona mayor con un andador. Sobre ella, una visualización cerebral azul con áreas naranjas brillantes y etiquetas como 'Corteza Motora' y 'Ganglios Basales' flotando.
Una persona mayor se apoya en un andador, mientras una visualización del cerebro muestra interrupciones y debilidad en los circuitos neuronales relacionados con el inicio del movimiento, explicando los retos de la movilidad en la tercera edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Señales tempranas del deterioro cognitivo que no deben ignorarse

El deterioro cognitivo no siempre muestra señales evidentes al inicio. Por eso, Alfredo Stuart Barreto recomendó que todo adulto mayor de 65 años se realice un chequeo preventivo de memoria de manera anual, mediante pruebas cognitivas específicas.

En casa, hay señales que conviene observar con atención. Una de las primeras es la repetición de preguntas: cuando el adulto mayor consulta insistentemente lo mismo —qué día es o qué hora es— pese a haber recibido una respuesta clara segundos antes. Otra alerta es la pérdida persistente de objetos: olvidar dónde quedaron las llaves puede pasarle a cualquiera, pero se vuelve un signo de cuidado cuando ocurre a diario y con frecuencia en personas mayores.

El Minsa recomendó asumir la salud mental en la vejez como una tarea compartida: control médico, estilo de vida saludable y una rutina diaria con actividades que sostengan la calidad de vida. En caso de dudas, la indicación es no esperar a que el problema avance y buscar una evaluación oportuna.

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