
Los edulcorantes, tanto artificiales como naturales, se han convertido en una alternativa popular al azúcar para endulzar alimentos y bebidas. Sin embargo, es crucial evaluar sus ventajas y desventajas al incorporarlos en nuestra alimentación diaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una nueva recomendación desaconsejando el uso de edulcorantes sustitutos del azúcar como mecanismo para controlar el peso. Esta conclusión se basa en un análisis detallado de estudios llevados a cabo entre 2017 y 2021, que revisaron múltiples aspectos del consumo de estos productos, incluyendo su efecto sobre el peso corporal y otros parámetros de salud.
Según informó la OMS, estos edulcorantes, que comprenden tanto sustancias endulzantes sintéticas como extractos naturales que no se clasifican como azúcares naturales, no muestran beneficios a largo plazo para la reducción del peso ni tampoco para la salud cardiovascular. “No se encontraron beneficios a largo plazo en la reducción del peso en niños y adultos”, señala la directriz de la OMS.
El Dr. Elmer Huerta explicó la evidencia de algunos estudios que sugieren una asociación entre el uso de estos edulcorantes y un aumento del peso, además de un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. “Los riesgos asociados con el uso de edulcorantes artificiales deben tomarse en serio”, puntualizó Huerta.

Entre los beneficios más destacados de los edulcorantes está la reducción de calorías. Generalmente, estos productos tienen un poder endulzante mucho mayor en comparación con el azúcar tradicional, lo que permite utilizar menos cantidad para lograr el mismo nivel de dulzor. Esto puede contribuir significativamente a una disminución en la ingesta calórica diaria. Según CSA Seguridad Alimentaria: “Los edulcorantes suelen ser más dulces que el azúcar, por lo que se necesita menos cantidad para lograr el mismo nivel de dulzura”.
Otro beneficio importante es el control de azúcar en sangre. Algunos edulcorantes no afectan los niveles de glucosa, lo que es esencial para personas con diabetes o aquellos que buscan regular su consumo de azúcar por motivos de salud. Específicamente, los edulcorantes como la stevia y el eritritol son conocidos por no provocar picos de glucosa en sangre, según informes de CSA Seguridad Alimentaria. “Algunos edulcorantes no afectan los niveles de glucosa en sangre, lo que los hace adecuados para personas con diabetes”, afirman.
En cuanto a la prevención de caries dentales, muchos edulcorantes no se fermentan en la boca, por lo que no generan ácidos que puedan dañar el esmalte dental, reduciendo así el riesgo de caries. Este es un punto a favor que muchos padres consideran al elegir productos para sus hijos. CSA Seguridad Alimentaria señala: “Al no fermentar en la boca, muchos edulcorantes no promueven la formación de ácidos que puedan dañar el esmalte dental”.

Los edulcorantes también representan alternativas para dietas especiales. Pueden ser opciones válidas para quienes tienen restricciones dietéticas, como veganos o personas que necesitan reducir su consumo de azúcar por diversas razones, incluidas las médicas y las personales.
No obstante, los edulcorantes no están exentos de inconvenientes. Uno de los principales problemas es que ciertos estudios han sugerido que el consumo excesivo de edulcorantes artificiales puede estar relacionado con efectos adversos como dolores de cabeza, problemas digestivos y una mayor sensibilidad al sabor dulce. Según CSA Seguridad Alimentaria: “Algunos estudios sugieren que el consumo excesivo de edulcorantes artificiales podría estar asociado con efectos adversos”.
Del mismo modo, los edulcorantes pueden actuar como desencadenantes del apetito. Pueden estimular el apetito y aumentar los antojos de alimentos dulces, dificultando la reducción de la ingesta calórica. Esto podría contrarrestar los esfuerzos de aquellas personas que buscan mantener o reducir su peso. “Pueden estimular el apetito y aumentar los antojos de alimentos dulces”, asegura CSA Seguridad Alimentaria.
Otro problema es su impacto en la percepción del sabor. El uso constante de edulcorantes podría hacer que los alimentos naturalmente dulces parezcan menos satisfactorios, lo que afecta la percepción del gusto a largo plazo.
Entre los edulcorantes más comunes se encuentran el acesulfamo K, el aspartame, el advantamo, el neotamo, la sucralosa y la estevia. La sacarina fue el primer edulcorante artificial desarrollado en 1879 en la Universidad Johns Hopkins, pero enfrentó prohibiciones en los años 1970 debido a estudios que la relacionaban con cáncer de vejiga en ratones. Actualmente, la sacarina está autorizada por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos bajo condiciones específicas.
La prohibición del ciclamato en los años 1970 en Estados Unidos, debido a estudios que lo asociaban con cáncer en animales y daños testiculares, también se menciona en el análisis de la OMS. Sin embargo, este edulcorante continúa en uso en Canadá y Europa.

El análisis de la OMS incluyó más de 8.000 publicaciones, de las que 370 fueron seleccionadas para un examen detallado. “Los estudios revisados mostraron una reducción de peso ligera en adultos cuando las bebidas azucaradas se reemplazaron por versiones sin azúcar”, informó la OMS, pero esta reducción no se tradujo en beneficios sustanciales para la salud cardíaca.
Las recomendaciones de la OMS excluyen a las personas con diabetes que usan edulcorantes artificiales como parte de una dieta controlada. También se encontró que en mujeres embarazadas, el uso de edulcorantes artificiales se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro y mayor peso en el recién nacido, aunque estas evidencias se calificaron como de baja certeza.
Además, aunque son considerados seguros por las autoridades sanitarias, algunos edulcorantes requieren más investigación sobre su impacto a largo plazo en la salud humana. Este aspecto debe ser cuidadosamente evaluado por los consumidores y los profesionales de la salud.
Tanto los beneficios como los inconvenientes de los edulcorantes deben ser considerados al decidir sobre su inclusión en la dieta diaria. Es recomendable buscar el consejo de un profesional de la salud antes de realizar cambios significativos en la alimentación.
El Dr. Huerta subrayó que el problema con el azúcar es su consumo excesivo. Mencionó que una lata de soda puede contener hasta 13 cucharaditas de azúcar, lo que es el doble de lo recomendado. “El consumo moderado de azúcar y una dieta equilibrada con frutas y vegetales es un enfoque más beneficioso que el uso de edulcorantes”, concluyó el Dr. Huerta.
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