Conservar alimentos en casa: ciencia, costumbres y los errores que pueden costar la salud

Refrigerar o no, cómo organizar la heladera y qué hábitos revisar para evitar riesgos: expertos y organismos internacionales explican qué prácticas garantizan seguridad alimentaria y cuáles conviene dejar atrás

Guardar
Google icon
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos, embutidos, sobras y ensaladas listas requieren refrigeración inmediata para conservar su salubridad - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El almacenamiento adecuado de los alimentos en la heladera constituye una de las prácticas más relevantes para evitar intoxicaciones y preservar la calidad de los alimentos perecederos. Tanto la nutricionista española Beatriz González como las directrices de organismos internacionales de seguridad alimentaria, entre ellas las de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), enfatizan la importancia de la refrigeración para mantener la salubridad de estos productos.

González, citada por el diario español ABC, subraya que la temperatura de la heladera debe mantenerse por debajo de los 4 °C con el fin de reducir la proliferación bacteriana y conservar los alimentos frescos por más tiempo.

PUBLICIDAD

Según lo explicado por González, carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos como leche, yogur y queso, embutidos, comidas preparadas, sobras cocidas, frutas cortadas y ensaladas listas para consumir necesitan refrigeración inmediata. La coincidencia entre las fuentes especializadas radica en que la presencia de proteínas y humedad en estos alimentos favorece el desarrollo de microorganismos peligrosos si no se conservan en frío.

Desde la perspectiva de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), es fundamental refrigerar estos productos inmediatamente después de adquirirlos y asegurarse de que nunca permanezcan a temperatura ambiente más de dos horas, o una hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C. Añade que deben respetarse siempre las indicaciones “guardar refrigerado” impresas en las etiquetas, incluso en alimentos aparentemente estables, como salsas, dips o cremas; una vez abiertos, pueden presentar riesgos si no se enfrían como corresponde.

PUBLICIDAD

La FDA recalca, asimismo, que los procesos de refrigeración no reemplazan la necesidad de observar las fechas de caducidad y revisar diariamente el contenido de la heladera. La organización recomienda mantener la temperatura del frigorífico controlada y evitar sobrecargarlo, ya que una ventilación deficiente dificulta el adecuado enfriamiento de los productos.

Beatriz González aconseja que el seguimiento de las pautas de las agencias internacionales, así como la vigilancia visual y olfativa diaria en el hogar, mejoran significativamente la seguridad y la calidad alimentaria.

Alimentos que requieren refrigeración

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Es fundamental respetar las fechas de caducidad y revisar cada día los alimentos guardados en la heladera para prevenir riesgos alimentarios - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La FDA extiende las recomendaciones a productos listos para consumir, como fiambres, ensaladas preparadas, productos de pastelería con cremas o huevo, y cualquier comida cocida que no se consuma de inmediato. Los alimentos se agrupan en tres categorías: los que demandan frío por seguridad microbiológica, aquellos que lo necesitan solo cuando están abiertos, y los que se enfrían para preservar su calidad.

Sobre el almacenamiento de huevos, la sugerencia internacional es mantenerlos en su envase original dentro del frigorífico, lejos de la puerta, donde las variaciones térmicas son más frecuentes. Respecto a la manteca o mantequilla, la entidad estadounidense especializada State Food Safety señala que la manteca pasteurizada y salada soporta periodos breves fuera de la heladera; sin embargo, en ambientes cálidos o si es de elaboración casera, debe conservarse refrigerada para evitar el deterioro.

La FDA también recomienda etiquetar claramente los alimentos caseros y anota que los productos elaborados con huevo, como mayonesas o postres, deben conservarse siempre por debajo de los 4 °C para reducir los riesgos asociados con microorganismos como la salmonella.

Alimentos que no deben refrigerarse

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El almacenamiento adecuado de alimentos perecederos en la heladera reduce el riesgo de intoxicaciones y preserva la calidad - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a los productos que se deben almacenar a temperatura ambiente, González indica que papas, cebollas, ajos, tomates y frutas tropicales tales como banana y ananá se deben dejar fuera de la heladera porque el frío afecta sus características originales.

Según la agencia científica australiana CSIRO, las papas refrigeradas adquieren textura arenosa y sabor dulce, mientras que las cebollas almacenadas en condiciones húmedas pueden ablandarse y desarrollar moho. Además, la CSIRO señala que los panes pueden guardar humedad y desarrollar hongos más rápido si se refrigeran, y también que el café pierde aroma y absorbe olores del frigorífico cuando se enfría.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos insiste en eliminar cualquier alimento en envases con signos de daño o hinchazón, y remarcan que los envases hinchados, especialmente en productos frescos, deben descartarse de inmediato, señal de una posible contaminación bacteriana.

González siguere revisar diariamente los alimentos almacenados y descartar aquellos que presenten señales de deterioro, como cambios de color, textura u olor inusual. Desde la FDA advierten que, pese a que el frío retrasa la multiplicación bacteriana, ciertos microorganismos pueden sobrevivir y crecer aún bajo condiciones adecuadas de refrigeración, por lo que la seguridad alimentaria no puede basarse solo en el aspecto visual u olfativo.

Por último, las sobras cocidas deben consumirse en un plazo de tres a cinco días y almacenarse en recipientes herméticos para preservar la seguridad y calidad del alimento.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Cómo anticiparse a un hecho acelera las respuestas, pero afecta la precisión

El estudio da detalles sobre el rol de la expectativa y la atención en la percepción en tiempo real, y plantea que la preparación previa puede reorganizar lo que el cerebro prioriza al procesar una escena visual cotidiana

Cómo anticiparse a un hecho acelera las respuestas, pero afecta la precisión

Científicos de la UBA investigan cómo un componente de la cúrcuma puede ser clave para mejorar la memoria

Un equipo de investigadores desarrolló una estrategia con nanotecnología para optimizar la absorción de curcumina. Los primeros resultados en laboratorio abren nuevas posibilidades para abordar enfermedades neurodegenerativas

Científicos de la UBA investigan cómo un componente de la cúrcuma puede ser clave para mejorar la memoria

Por qué entrenar fuerza dos veces por semana puede marcar la diferencia en el desarrollo muscular

Especialistas en ejercicio y salud sostienen que la distribución del esfuerzo, la recuperación y la variedad de estímulos resultan claves para potenciar resultados y minimizar riesgos a largo plazo

Por qué entrenar fuerza dos veces por semana puede marcar la diferencia en el desarrollo muscular

Un estudio vincula el uso de antibióticos en lactantes con un mayor riesgo de asma: el rol del micobioma intestinal

Una cohorte de 47 bebés y experimentos en ratones hallaron que la exposición a estos fármacos antes de los seis meses favoreció la expansión de Malassezia; ese cambio se asoció en animales con desregulación inmunitaria e inflamación respiratoria

Un estudio vincula el uso de antibióticos en lactantes con un mayor riesgo de asma: el rol del micobioma intestinal

La testosterona baja podría asociarse con un mayor riesgo de muerte por cáncer, alerta un estudio

El trabajo de la University of Western Australia encontró que quienes registraban concentraciones reducidas de esa hormona en análisis realizados décadas antes mostraban más diagnósticos oncológicos y mayor mortalidad posterior, salvo en próstata

La testosterona baja podría asociarse con un mayor riesgo de muerte por cáncer, alerta un estudio