
Un porcentaje de grasa corporal elevado puede pasar inadvertido en personas de cualquier complexión y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, como diabetes tipo 2, cardiopatías y ciertos tipos de cáncer, incluso cuando el peso corporal se encuentra dentro de los parámetros considerados normales. Reconocer las señales de un exceso de grasa resulta fundamental para prevenir complicaciones a largo plazo y adoptar estrategias que favorezcan una mejor salud integral, según GQ y la Escuela de Medicina de Harvard.
Algunas personas pueden presentar un porcentaje de grasa por encima del recomendado sin necesariamente tener sobrepeso. Entre las señales que advierten esta condición se encuentran fatiga persistente, debilidad muscular, dificultad para realizar esfuerzos físicos habituales y acumulación de grasa en la zona abdominal. Los expertos coinciden en que reducir el porcentaje de grasa corporal requiere un enfoque integral que combine ejercicio regular, entrenamiento de fuerza y una alimentación equilibrada baja en productos ultraprocesados y azúcares añadidos.
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Según Harvard Health Publishing, la pérdida de masa muscular por la edad puede aumentar la proporción de grasa corporal aunque el peso no cambie, lo que se asocia a inflamación generalizada y mayor riesgo de diabetes tipo 2. El índice de masa corporal (IMC) es insuficiente para medir estos riesgos, ya que no diferencia entre masa muscular y grasa. La Clínica Mayo señala que el porcentaje y la distribución de grasa corporal son más relevantes que el peso total para evaluar el riesgo metabólico.
Localización y riesgos de la grasa corporal
La localización y el tipo de grasa acumulada en el organismo influyen directamente en el riesgo de complicaciones metabólicas. En particular, la grasa visceral —que rodea los órganos abdominales— es un factor determinante en la aparición de problemas metabólicos y enfermedades crónicas.
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GQ y la Escuela de Medicina de Harvard advierten que incluso personas con IMC normal pueden presentar un porcentaje elevado de grasa visceral, lo que incrementa el riesgo de hipertensión, alteraciones en los lípidos sanguíneos y resistencia a la insulina.
Según Wellnest MD, citado por GQ, el exceso de grasa no siempre es evidente a simple vista. Las señales más frecuentes incluyen cansancio persistente, debilidad tras esfuerzos moderados y menor tonicidad muscular en actividades cotidianas.
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La acumulación de grasa en el abdomen representa una alerta significativa. Concentrar el peso en esta zona puede indicar niveles altos de grasa visceral, asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y metabólicas. Además, una baja resistencia a la actividad física, fatiga rápida y dificultades para ejecutar ejercicios de fuerza, como rutinas con pesas, pueden sugerir que el porcentaje de grasa corporal supera al de masa muscular y limitar la funcionalidad en la vida diaria.
Cómo reducir el porcentaje de grasa corporal de forma efectiva
Para reducir el porcentaje de grasa corporal la Escuela de Medicina de Harvard destaca que no basta con modificar únicamente la dieta o el ejercicio: es imprescindible un enfoque integrador y sostenido. El primer paso recomendado es establecer un déficit calórico saludable, evitando recortes drásticos en la ingesta diaria que puedan comprometer la masa muscular o el metabolismo.
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Especialistas, incluyendo a la Clínica Cleveland, sugieren realizar entre 30 y 60 minutos de ejercicio cardiovascular por sesión y alternar con entrenamientos de alta intensidad o fuerza, varias veces por semana. El incremento de la masa muscular, además de mejorar la fuerza y la funcionalidad, eleva el consumo energético basal, favoreciendo la reducción progresiva de la grasa corporal.
En cuanto a la alimentación, se recomienda priorizar el consumo de proteínas magras, grasas saludables y carbohidratos integrales, así como limitar o eliminar bebidas azucaradas y productos ultraprocesados. GQ México recalca que estos cambios deben ser individualizados y sostenibles para preservar la masa muscular y facilitar la pérdida de grasa a largo plazo.
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La constancia en el entrenamiento cardiovascular y la adopción de hábitos alimenticios equilibrados aumentan las probabilidades de lograr y sostener una reducción de grasa corporal de manera efectiva y segura. Un enfoque gradual, adaptado a las características y necesidades de cada persona, es clave para obtener resultados duraderos y proteger la salud metabólica.
Métodos para medir el porcentaje de grasa corporal
La determinación precisa del porcentaje de grasa corporal es fundamental para orientar cualquier intervención. Existen diferentes métodos, como la bioimpedancia eléctrica, la antropometría mediante pliegues cutáneos y la absorciometría dual de rayos X (DEXA).
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Según la Asociación Americana del Corazón, la DEXA ofrece una medición más exacta de la composición corporal, pero la bioimpedancia y los pliegues cutáneos pueden ser útiles en la práctica clínica habitual. Realizar evaluaciones periódicas permite ajustar los objetivos y estrategias de reducción de grasa de manera personalizada.
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