Qué ejercicios simples recomiendan los expertos para quienes desean entrenar y no saben por dónde comenzar

La Universidad de Harvard identificó las actividades de menor impacto y mayor beneficio integral para quienes buscan comenzar a moverse de forma gradual y segura

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Primer plano de un nadador en una piscina, llevando gorro amarillo y gafas, mientras avanza en el agua con grandes salpicaduras alrededor de su cabeza y brazo.
Especialistas de la Universidad de Harvard destacan que caminar y nadar son ideales para quienes desean empezar una vida activa (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad física diaria constituye uno de los pilares más sólidos para mantener la salud del cuerpo y la mente. Informes realizados por la Universidad de Harvard señalan que incorporar movimiento de forma regular ayuda a contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo y contribuye a una vida más saludable. No hace falta apostar por entrenamientos de alta intensidad: la clave está en elegir actividades que se adapten a las posibilidades de cada persona y puedan mantenerse en el tiempo.

Entre las prácticas más recomendadas figura caminar. Esta actividad no requiere equipamiento especial y puede realizarse en cualquier entorno. Caminar favorece la circulación, ayuda a controlar el peso y mejora el equilibrio emocional. La constancia, más que la intensidad, marca la diferencia en los resultados, por lo que es importante sumar minutos de caminata a la rutina diaria.

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Por otra parte, la natación se presenta como una alternativa completa y de bajo impacto. Realizar ejercicio en el agua minimiza la presión sobre las articulaciones, lo que la convierte en una opción segura para personas de todas las edades. Además, la natación fortalece los músculos, mejora la resistencia y aporta beneficios cardiovasculares.

Otras disciplinas recomendadas y beneficios integrales

Grupo de tres adultos mayores (dos mujeres, un hombre) practicando tai chi en una sala luminosa con suelo de madera, grandes ventanas y plantas.
Utilizar el propio peso corporal o bandas elásticas fortalece los músculos y previene caídas, fracturas y pérdida de independencia en todas las edades (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según Harvard, el Tai Chi destaca como una disciplina ideal para quienes buscan una práctica suave y efectiva. Este arte combina movimientos lentos con respiración profunda y concentración, y se asocia a mejoras en el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Por eso, resulta especialmente aconsejable para personas mayores o principiantes que desean empezar a moverse de forma gradual y segura.

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En la misma línea, el entrenamiento de fuerza se ubica entre las prácticas más valoradas para cuidar la salud a largo plazo. Utilizar el propio peso corporal o elementos simples como bandas elásticas permite preservar la masa muscular, proteger los huesos y mantener la movilidad funcional. La fuerza resulta clave a medida que pasan los años, ya que ayuda a prevenir caídas, fracturas y pérdida de independencia.

Expertos subrayaron que el impacto del ejercicio va más allá de lo físico. La actividad regular contribuye a reducir el estrés y la ansiedad, en parte por la liberación de endorfinas, que generan sensaciones de bienestar. El movimiento también influye en el estado de ánimo, la calidad del sueño y las funciones cognitivas, como la memoria y la concentración.

Estrategias para crear y sostener el hábito

Un hombre joven en primer plano corre por un parque con césped verde brillante y árboles sin hojas bajo un cielo despejado y soleado, sin llevar gorro.
Informes científicos sugieren que la regularidad en la actividad física, más allá de la exigencia, genera beneficios integrales y reduce el riesgo de enfermedades (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con diferentes informes, la regularidad supera a la exigencia. Lo recomendable es realizar al menos 30 minutos diarios de actividad aeróbica y complementar con dos o tres sesiones semanales de fuerza. Avanzar de forma progresiva y adaptar la rutina a las preferencias personales resulta fundamental para sostener el hábito y evitar lesiones.

Además, alternar actividades y elegir aquellas que resulten agradables aumenta la motivación y la adherencia a largo plazo. El ejercicio puede integrarse en la vida cotidiana mediante pequeñas acciones, como subir escaleras, caminar al trabajo o realizar pausas activas durante el día.

Por otra parte, la actividad física aporta estructura a la rutina diaria, lo que favorece el equilibrio emocional y la organización personal. Harvard destaca que los beneficios se observan en personas de todas las edades y condiciones, y que nunca es tarde para comenzar a moverse.

Impacto en la calidad de vida y recomendaciones finales

Además de los efectos sobre el cuerpo, la actividad física regular mejora la autoestima, potencia la socialización y contribuye a un envejecimiento más saludable. Empezar poco a poco, respetar los límites del propio cuerpo y consultar a profesionales en caso de dudas son pasos importantes para una experiencia segura y positiva.

La evidencia científica respalda que moverse cada día, aunque sea de forma sencilla, es la mejor inversión para el bienestar físico, mental y emocional. Harvard recomienda priorizar la constancia y disfrutar del proceso, recordando que cualquier avance suma en el camino hacia una vida más activa y saludable.

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