
Lograr un cuerpo más tonificado y saludable es posible a cualquier edad si se adoptan hábitos sostenibles y una mentalidad fundamentada en la ciencia de la nutrición y el ejercicio.
Georgia Heins, entrenadora de fitness especializada en mujeres de mediana edad, afirma que la pérdida de grasa abdominal requiere un enfoque integral que abarque alimentación, entrenamiento y estilo de vida, más allá de simplemente comer menos o moverse más.
Según Heins, factores biológicos como la producción hormonal femenina, la menopausia y trastornos endocrinos como el síndrome de ovario poliquístico dificultan la reducción de grasa abdominal, incluso en mujeres que mantienen rutinas saludables.

“Es posible reducir la grasa abdominal persistente en solo 12 semanas mediante hábitos sostenibles y una mentalidad basada en la ciencia de la nutrición y el ejercicio, independientemente del nivel físico inicial”, explicó a The Telegraph.
Establecer bases saludables
El primer paso para disminuir la grasa abdominal consiste en crear hábitos sostenibles y nutritivos. Heins aconsejó consumir al menos 100 gramos de proteína y 25 gramos de fibra diarios, ya que estos nutrientes ayudan a controlar los antojos y estabilizar los niveles de azúcar en sangre.
La hidratación es esencial: beber un mínimo de dos litros de agua al día facilita la regulación del apetito y mantiene la energía estable. Añadir una pizca de sal marina natural al agua favorece su absorción a nivel celular, siempre que la ingesta total de sal no supere los seis gramos diarios.

El descanso cumple una función central. Dormir alrededor de siete horas por noche contribuye a regular el metabolismo y las hormonas asociadas al apetito y la fuerza de voluntad. Para mujeres con agendas exigentes, se recomienda priorizar la regularidad del sueño, ya sea con horarios fijos o incorporando siestas cuando sea posible.
Orden de los alimentos y control del azúcar
Controlar los picos de glucosa ayuda a reducir la inflamación y mejorar la sensibilidad a la insulina, factores directamente relacionados con la acumulación de grasa abdominal.
La entrenadora sugirió consumir primero alimentos ricos en fibra, luego proteínas y grasas, y finalmente carbohidratos. Por ejemplo, en una comida con espinacas, huevos y tostadas, se sugiere empezar por las espinacas, después los huevos y al final las tostadas. Este orden permite mantener la energía estable y controlar el apetito durante el día.
Entrenamiento de fuerza y actividad física
El desarrollo muscular resulta fundamental para sostener un metabolismo activo y facilitar la pérdida de grasa. La entrenadora propuso un programa sencillo de cinco ejercicios básicos que abarquen los principales grupos musculares:
- Sentadillas
- Peso muerto
- Estocadas
- Movimientos de empuje como flexiones o prensas de pecho
- Movimientos de tracción como remos o pull-downs

Sumar unos 10.000 pasos diarios contribuye de manera significativa al objetivo. También pueden añadirse sesiones de cardio una o dos veces por semana, adaptando la intensidad a las necesidades y condición física de cada persona.
Sistema de cinco puntos y medición de porciones
Heins recomendó un sistema de cinco puntos para planificar las comidas: incluir una fuente de proteínas, fibra, grasa saludable, respetar el orden de los alimentos y priorizar comidas cocinadas en casa. No es necesario que todas las comidas cumplan los cinco puntos, pero la mayoría debería hacerlo.
Para comidas fuera de casa, aconsejó utilizar las manos como referencia visual: una porción de proteína del tamaño de la palma, carbohidratos de la mano ahuecada, fibra o ensalada del tamaño del puño y grasas saludables del tamaño del pulgar. Esta estrategia facilita el control de nutrientes y porciones sin necesidad de contar calorías.
Mantener hábitos a largo plazo
El objetivo es la constancia, no la perfección. Es posible incluir alimentos indulgentes, como chocolate o vino, de manera controlada, eligiendo el momento oportuno y combinándolos con proteínas y fibra. Tras eventos sociales, se sugiere retomar la rutina con hidratación inmediata, caminatas cortas y comidas equilibradas, evitando restricciones severas.

El manejo del estrés también incide en la grasa abdominal. Heins recomendó reservar el cardio de alta intensidad para la tarde, cuando disminuye el riesgo de fatiga y desequilibrios hormonales, mientras que los movimientos suaves y ejercicios de movilidad son más apropiados por la mañana.
Evitar prácticas como el ayuno intermitente, especialmente durante la perimenopausia, ayuda a reducir la tensión sobre el organismo y a preservar un rendimiento óptimo durante el ejercicio.
“La clave no es la perfección: es la constancia, el conocimiento y una mentalidad que fomente hábitos a largo plazo en lugar de soluciones a corto plazo”, concluyó Heins en diálogo con The Telegraph.
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