El Gobierno detesta la palabra devaluar: ¿conocerá la palabra liberar?

La cotización justa de la moneda extranjera no responde a cálculos matemáticos, sino a las necesidades cambiantes de los ciudadanos en un sistema comercial sin la intervención regulatoria impulsada por las autoridades estatales

Javier Milei sostiene un lanzacohetes del que salen billetes de cien dólares, con el edificio de la Casa Rosada y una bandera argentina detrás.
Javier Milei acaba de afirmar que tiene USD 125.000 millones para enfrentar una corrida cambiaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Como en tantas otras oportunidades de la historia económica argentina, ya tenemos un debate sobre si el nivel del tipo de cambio es el adecuado. El Gobierno argumenta que sí porque las exportaciones aumentan y hay saldo comercial positivo.

Otros colegas hacen sus cálculos y definen un nivel de tipo de cambio que consideran de equilibrio. Pero el primer punto a considerar es si, conceptualmente, el tipo de cambio es de equilibrio o no. Para eso es necesario definir qué es un tipo de cambio de equilibrio. En mi opinión, eso lo determina un mercado libre bajo las circunstancias imperantes.

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Esto quiere decir que, si hay una sequía, un shock internacional o cualquier otro evento que genere un aumento en la demanda de dólares, o bien una baja en la oferta, ese es el tipo de cambio de equilibrio.

Ya tenemos un debate sobre si el nivel del tipo de cambio es el adecuado. El Gobierno argumenta que sí porque las exportaciones aumentan y hay saldo comercial positivo

Esto surge de la teoría subjetiva del valor que desarrollaron economistas de la escuela austríaca de economía, comenzando por Carl Menger y Eugen von Böhm-Bawerk, quienes vieron que las cosas tienen valor para determinada persona y en determinada circunstancia.

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Considerando que el dólar es una mercadería como cualquier otra, la gente lo valora de diferente manera y en diferentes circunstancias, y estará dispuesta a entregar determinada cantidad de pesos por un dólar.

Manos de dos personas contando billetes de dólares y pesos argentinos sobre un escritorio con calculadora y planillas de papel.
Es imposible conocer cómo valora cada agente económico el dólar y, encima, esa valoración cambia todo el tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bajo condiciones de libre mercado nunca faltan dólares, el mercado ajusta por precio y ese precio es de equilibrio.

Hecha esta aclaración, los cálculos que puedan hacerse para determinar un tipo de cambio de equilibrio siempre son errados porque es imposible conocer cómo valora cada agente económico el dólar y, encima, esa valoración cambia todo el tiempo.

Recuerdo que antes de asumir el Ministerio de Economía en 1981, Lorenzo Sigaut le pidió a Alfredo Martínez de Hoz que devaluara el peso un 10%. Eso fue en febrero de ese año. Ese 10% no solucionó el problema y Sigaut, ya como ministro, hizo una devaluación del peso del 30%, con la famosa frase de “el que apuesta al dólar pierde”. Luego devaluó otro 30% y terminó el año con un aumento del tipo de cambio del 440% en diciembre de 1981 frente a diciembre de 1980.

Algo parecido ocurrió a la salida de la convertibilidad. Se estableció una devaluación del peso del 40% pero la cotización del dólar llegó a trepar de $1 hasta casi 4 pesos.

A la salida de la convertibilidad se estableció una devaluación del peso del 40% pero la cotización del dólar llegó a trepar de $1 hasta casi 4 pesos

Ocurrió con el rodrigazo, en el plan austral, en el plan primavera, que comenzó con una devaluación del austral del 11,4% en agosto de 1988 para utilizar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria y tantas otras veces en que se hicieron cálculos de a cuánto debía estar el tipo de cambio, se lo llevó a ese nivel y luego se disparó.

Cuando los liberales proponemos liberar el mercado de cambios yendo a una flotación limpia y eliminando todas las medidas intervencionistas que hoy existen en el mercado (cepo a las empresas, USD 6.000 millones, las ventas de bonos dólar-linked, bonos duales, swap con China y con Estados Unidos y venta de dólar futuro), saltan los seguidores del gobierno diciendo que si se libera el mercado de cambios, el tipo de cambio se dispara, sube la inflación y la pobreza.

Milton Friedman viste traje marrón y corbata con micrófono de solapa, y gesticula con la mano abierta
Milton Friedman: "La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario". Si la suba del tipo de cambio de pesos por dólar genera inflación, entonces la inflación no sería solo un problema monetario

En primer lugar, contradicen la afirmación que siempre hizo Milei, repitiendo a Milton Friedman, que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Si la suba del dólar genera inflación, entonces la inflación no sería solo un problema monetario.

Pero la medida más intervencionista en el mercado de cambios es la obligación de los exportadores de ingresar sus divisas para venderlas en el MULC.

En una economía libre, el que produce, exporta y recibe dólares a cambio de sus productos, decide si los ingresa al país, los deja afuera o los guarda como dólares adentro. Pero no está obligado a venderlos.

La medida más intervencionista en el mercado de cambios es la obligación de los exportadores de ingresar sus divisas para venderlas en el MULC

Justamente, Javier Milei acaba de afirmar que tiene USD 125.000 millones para enfrentar una corrida cambiaria. Dentro de esos USD 125.000 millones incluye los dólares del saldo de la balanza comercial, dólares que deberían pertenecer al exportador.

También hace referencia a que tiene USD 5.000 millones del RIGI. En primer lugar, ese monto es potencial y, en segundo lugar, no es del BCRA, del Tesoro o de Milei, es de los que invierten.

También incluye los dólares de los swaps con China y Estados Unidos, lo que implica que está dispuesto a tomar deuda para intervenir en el mercado de cambios, lo mismo que hizo Martínez de Hoz cuando tenía que sostener la tablita cambiaria.

En segundo lugar, si se afirma que la liberación del tipo de cambio generaría un salto del dólar, se está reconociendo que hoy no es un tipo de cambio de equilibrio. Si se eliminan las intervenciones mencionadas y sube el tipo de cambio, quiere decir que el intervencionismo estatal estaba pisando el tipo de cambio como mecanismo para frenar la suba del IPC, práctica que se hizo muchas veces en el pasado y terminó fracasando porque afecta al sector real de la economía.

En efecto, si se pisa el tipo de cambio con diferentes mecanismos como los mencionados, el dólar pasa a ser artificialmente barato y, por lo tanto, se están subsidiando las importaciones, con lo cual se manda a la quiebra a empresas que, si el mercado fuera libre y se hicieran las reformas estructurales, posiblemente podrían competir con los productos importados en vez de estar cerrando. No lo sabemos, sí sabemos que las pone a competir subsidiando las importaciones con un dólar atrasado.

Si se pisa el tipo de cambio con diferentes mecanismos como los mencionados, el dólar pasa a ser artificialmente barato y, por lo tanto, se están subsidiando las importaciones, con lo cual se manda a la quiebra a empresas

Finalmente, Milei dijo en Nueva York que hoy nuestro problema es que los dólares nos salen por las orejas. Si esto es cierto: ¿por qué no elimina el cepo a las empresas y permite girar las utilidades y dividendos acumulados entre 2019 y 2024 y por qué tuvieron que recurrir a que Scott Besent le diera un cheque de USD 2.000 millones para intervenir en el mercado de cambios?

En síntesis, no es cierto que el mercado de cambios sea libre. Está intervenido con diferentes mecanismos. Esos mecanismos tienen que ser removidos y dejar que el tipo de cambio flote libremente.

Pareciera ser que desde el Gobierno solo se conoce la palabra devaluar, que fue lo que hizo Milei en diciembre de 2023, es decir, poner un tipo de cambio a dedo. También existe la palabra liberar, palabra a la que todo indica que le tienen miedo por las restricciones aún vigentes en el mercado de cambios y por las amenazas de intervenir en el mercado si el tipo de cambio sube.

Mientras no se libere en serio el mercado de cambios, el debate sobre si está atrasado o no continuará, seguramente, cada vez con mayor intensidad.