
Tre Hubbard, exjugador universitario de fútbol americano, alcanzó un punto crítico cuando la báscula marcó 136 kilogramos. Tras dejar el deporte, Hubbard enfrentó una crisis de identidad, la pérdida de un amigo cercano y el confinamiento por la pandemia, circunstancias que derivaron en un trastorno alimenticio y aislamiento social.
Ocho meses después, y tras una profunda transformación, se convirtió en boxeador amateur invicto y un referente de superación personal, según relata Men’s Health.
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Crisis y punto de quiebre personal
Hubbard, originario de San Diego y con 27 años, fue linebacker en Virginia Tech y Wagner College. Al dejar el fútbol americano, perdió la base de su identidad. La muerte de su amigo Clay Beathard en diciembre de 2019 y el inicio de la pandemia marcaron el comienzo de una etapa difícil.
Sin actividad física regular, aumentó de 107 a 136 kilogramos durante 2020. En ese periodo, Hubbard recuerda sentirse invisible para casi todos y no reconocerse mental, física ni espiritualmente.
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Decisión de cambio y primer paso hacia la transformación
El momento decisivo llegó tras visitar un bufé de sushi y notar que su ropa ya no le servía. Ese mismo día, al comprar una campera talla 2XL y ver su reflejo, sintió vergüenza de sí mismo. Subió a la báscula y, al ver los 136 kilogramos, entendió la dimensión de su situación.
Entonces llamó a Tony Thompson, su entrenador de secundaria y dueño del gimnasio Train Hard en Virginia Beach.
“Tre, cuento contigo”, le expresó Thompson, motivándole a regresar al gimnasio. Este reencuentro supuso el inicio del cambio, señala Men’s Health.

Rutina de entrenamiento y disciplina nutricional
La rutina de Hubbard incluyó entrenamientos de fuerza y resistencia, además de sesiones diarias de artes marciales mixtas (MMA). Corría tres kilómetros cada mañana y entrenaba con Thompson y su amigo Sczar Charles desde las 14:30 hasta las 17:00. Sus tardes, de lunes a viernes, las dedicaba a MMA entre las 17:00 y las 21:00.
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Pese a la lluvia o la nieve, sus entrenadores mantenían la disciplina: “No ponemos excusas, solo trabajamos”. La constancia se convirtió en parte de su mentalidad diaria.
En paralelo, adoptó una alimentación controlada, pesando cada porción y optando por alimentos sencillos como pollo magro, arroz y arvejas, preparados casi siempre por su madre. “Nada entraba en mi cuerpo sin pasar antes por la balanza”, relató a Men’s Health.
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Apoyo emocional y social
El respaldo de personas clave fue decisivo. Thompson lo apoyó desde el primer momento. Charles, amigo y luchador amateur, lo animó a experimentar con nuevas disciplinas, desafiando sus dudas sobre el boxeo y las MMA.
El equipo de Round4Round Boxing Gym en Houston, donde entrena actualmente, también creyó en su potencial.
Su madre contribuyó a su base nutricional y la fe cristiana le proporcionó estabilidad emocional. “Jesucristo me da fuerzas cada día”, afirmó, y añadió que “si ganas la batalla mental, el cuerpo sigue”.
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Resultados y nuevos logros deportivos
En ocho meses, Hubbard perdió 45 kilogramos. Tras completar su proceso, alcanzó una reducción total de 57 kilogramos. Afirma sentirse mejor que nunca, incluso más que en su etapa universitaria, gracias al autocuidado adquirido.
En lo deportivo, logró un récord invicto como boxeador amateur: tres victorias, sin derrotas, incluidas dos por nocaut, uno de ellos a los seis segundos de iniciado el combate.
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Resalta que estos resultados no habrían sido posibles sin el entorno de apoyo, tan importante como el propio esfuerzo físico, según compartió con Men’s Health.
Perspectivas y metas a futuro
Lejos de detenerse, Hubbard planifica correr una maratón, completar un Ironman y desarrollar su oratoria con Toastmasters. Utiliza también TikTok e Instagram para motivar a quienes buscan una transformación.
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Aspira a seguir retándose y a crecer en áreas donde antes sentía incomodidad. Considera que su experiencia puede inspirar a quienes se enfrentan a problemas similares, con el objetivo de tener un impacto social más amplio.
Para él, el verdadero triunfo no reside en bajar de peso ni en el ring, sino en la capacidad adquirida para superarse a sí mismo. Este principio sostiene ahora su vida y lo impulsa a afrontar cada desafío con renovada determinación.
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