El Gobierno “recalcula” sus objetivos económicos. (Adrián Escándar)
El Gobierno “recalcula” sus objetivos económicos. (Adrián Escándar)

El Gobierno logró cerrar el 2017 con un crecimiento del PBI cercano al 3% y con un efecto de arrastre que permitirá mantener una tasa positiva para el año próximo. Sin embargo, las dificultades persisten en el frente económico, con una inflación más elevada que lo previsto, un déficit fiscal que sigue en un nivel alto y una deuda en expansión para financiarlo.

Con un resultado favorable en las elecciones de octubre, y luego de la aprobación de un paquete de leyes que la administración de Cambiemos consideró central para la segunda mitad del mandato, los funcionarios del área económica decidieron sincerar los números y ajustar las medidas a la realidad a afrontar en los próximos años.

DESINFLACIÓN MÁS LENTA. La necesidad de anclar las expectativas inflacionarias llevó al Banco Central a plantear un esquema de metas de inflación que fue eficaz para lograr ese fin, pero careció de rigor para precisar la evolución de los precios, que fue mayor a la esperada.

El proceso de desinflación persiste: luego de un 2016 que finalizó con un incremento de precios de 40% anual, en 2017 la inflación estuvo cercana al 24%. Pero por encima del 20% anual, la meta, en un rango de 12 a 17 por ciento, quedó caduca en septiembre.

Para cumplir sus metas, el BCRA necesita ayuda del Ejecutivo: que éste no le pida plata (Sturzenegger)

Federico Sturzenegger enfatizó la "recalibración en tiempo y forma" de las metas. Las de 2018 apuntan al 15% anual, unos cinco puntos por encima del 10% (en un rango de 8 a 12 por ciento) prefijado. A la vez, dicho objetivo del 10% se postergó un año, a 2019. Por otro lado, la inflación de un digito, prevista para 2019, se trasladó al 2020, en torno a un 5 por ciento.

EL TESORO RECURRIRÁ MENOS AL BCRA. El ministro de Finanzas Luis Caputo hizo hincapié a la "reducción del financiamiento del Banco Central a la Tesorería", que se recortará a la mitad, de $140.000 millones en 2018, un 1,1% del Producto, a $70.000 millones en el 2019, equivalente en porcentaje del Producto al 0,5 por ciento.

Caputo recordó que en los últimos dos años del gobierno de Cristina Kirchner este financiamiento del déficit fiscal con pesos del Banco Central llegó a 5% del PBI. "Es decir que para el 2018 lo vamos a estar reduciendo en un 80%, para 2019 un 90% ,y para 2020 va a estar normalizado. Esto va a ser una ayuda para el BCRA, preocupado en reducir la inflación", dijo Caputo.

En ese sentido, Sturzenegger puntualizó que "el Banco Central para cumplir con sus metas tiene que tener la ayuda del Ejecutivo. Y la ayuda que necesita es que el Ejecutivo no le pida plata".

Por primera vez el gasto público se redujo en un año en que la economía creció y bajó la inflación (Dujovne)

En el 2016 el BCRA cumplió su compromiso de disminuir las transferencias al Tesoro a $160.000 millones, que implicaron 2 puntos del PBI, cuando en 2014 había sido de 5,3% y en 2015, un 4,4% del Producto, inyecciones de liquidez con consecuencias sobre la alta inflación.

Además, Sturzenegger destacó el que en 2017 las transferencias del BCRA al Tesoro cayeron al equivalente al 1,5% del PBI.

A partir de 2020, "lo único que le podría transferir el Banco Central al Ejecutivo es si hay un aumento real de la demanda de dinero por crecimiento económico", aseveró Sturzenegger. "Quiere decir que a partir del 2020, la inflación deja de ser una fuente de financiamiento para el Gobierno en la Argentina", completó.

MENOS DEPENDENCIA DE DEUDA EXTERNA. El ministro Luis Caputo aseguró que se instará a obtener "más nivel de financiamiento en el mercado interno en moneda nacional para ir reduciendo la dependencia externa de este financiamiento".

El jefe de Finanzas detalló para el año entrante se prevé un "déficit financiero de USD 33.900 millones", con "las necesidades de financiamiento de 2018 de aproximadamente USD 30.000 millones más otros USD 3.000 millones vencimientos con provincias que no se van a renovar".

En tanto, anticipó que las necesidades financieras del Estado nacional serán en 2019 de unos "USD 26.000 millones, porque vamos a tener menos déficit", en un sendero de "convergencia gradual hacia el equilibrio fiscal".

El Tesoro buscará más financiamiento en moneda nacional para ir reduciendo la dependencia externa (Caputo)

"Lo primero que hay que remarcar es que este endeudamiento, si bien es transitorio, es perfectamente sostenible", garantizó el funcionario, que refirió que la deuda pública con acreedores privados y organismos internacionales (que no incluye la contraída intra-sector público), se sitúa "en un 28% de deuda sobre Producto, que es muy bajo respecto al mundo".

Reafirmó que ese ratio continuará en alza hasta el 37% del PBI entre 2020 y 2021, para estabilizarse. A su criterio, "hemos recibido un país descapitalizado y por eso es fundamental invertir en infraestructura. Por eso tenemos que aprovechar estas bajas tasas para invertir en mejorar la calidad de vida de los argentinos".

SE MANTIENE LA META FISCAL. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, subrayó que se alcanzó la meta de este año, de un déficit fiscal primario de 4,2% del PBI, que fue "sobrecumplido", con una "importante contención del gasto público".

"Con estos números de déficit primario y con nuestra proyección de intereses vamos a converger en el año 2020 a un nivel de déficit (primario) de 1,2%, y a un déficit financiero, es decir después de intereses, de 3,2% del Producto", confió Dujovne.

Detalló que el gasto público de la administración pública nacional se redujo el último año un 1,1% del Producto, "hecho que no se había verificado nunca en esta magnitud en la Argentina, excepto en situaciones de crisis, con licuaciones e inflación, pero no en un año en que la economía creciera y bajara la inflación". Al agregar el resultado consolidado con provincias, el gasto público en relación al PBI disminuyó en un 1,8% del Producto.

A partir del 2020, la inflación deja de ser una fuente de financiamiento para el Gobierno (Sturzenegger)

La reducción del déficit en forma gradual se observó en que el gasto consolidado Nación-Provincias, que había llegado a un pico de 42% del PBI en el año 2015, cayó a 40,4% en 2017.

Con esa dinámica, Dujovne aseguró que con el cumplimiento de la ley de Responsabilidad Fiscal y un ritmo de crecimiento económico entre 3 y 3,5 por ciento en los próximos años, Argentina va a "llegar a un nivel de gasto público en relación al Producto de entre 22 y 23 puntos porcentuales en el año 2023, habiendo eliminado entonces el déficit fiscal y los impuestos distorsivos".

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