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Almendras y cerebro: comer un puñado al día mejoró la función cognitiva en adultos con prediabetes

Expertos en neurología analizaron los mecanismos detrás de los beneficios que un simple cambio en la dieta cotidiana podría generar sobre la salud del cerebro

Frasco de almendras
Un ensayo clínico evalúa cómo un cambio alimentario se vincula con el rendimiento mental en adultos con prediabetes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La relación entre lo que comemos y cómo pensamos es uno de los campos de investigación que más atención atrae en la medicina actual. Cada vez más evidencia apunta a que ciertos alimentos no solo afectan el peso o el azúcar en sangre, sino también la capacidad del cerebro para procesar información, tomar decisiones y reaccionar ante estímulos. En ese marco, un reciente ensayo clínico pone el foco en un alimento cotidiano y accesible: las almendras.

Un estudio publicado en The Journal of Nutrition revela que incorporar una porción diaria de almendras a la dieta mejoró la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento cognitivo en adultos de mediana edad con prediabetes, una condición que afecta a más de 635 millones de personas en todo el mundo, según la Federación Internacional de Diabetes (IDF).

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El ensayo, realizado en Nueva Delhi con 60 adultos de entre 40 y 60 años diagnosticados con prediabetes, dividió a los participantes en dos grupos durante 24 semanas. Un grupo recibió asesoramiento dietético y de ejercicio estándar; el otro incorporó además entre 32 y 42 gramos diarios de almendras crudas, equivalentes al 20% de su ingesta calórica.

Infografía sobre almendras y cerebro con ilustraciones de un cerebro, una bombilla, almendras, e iconos de resultados de un ensayo clínico.
La intervención incorpora almendras crudas como parte de la ingesta diaria durante 24 semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados mostraron que quienes consumieron almendras rindieron mejor en pruebas de función ejecutiva y resolución de problemas visuales, y reaccionaron con mayor rapidez a estímulos en tests de atención, mejoras que no se observaron en el grupo de control.

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Un vínculo entre metabolismo y cerebro

La prediabetes no solo eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2: investigaciones publicadas en PubMed indican que tanto la prediabetes como la diabetes están asociadas a un 42% y 39% más de riesgo de deterioro cognitivo, respectivamente. El Atlas de Diabetes 2025 de la IDF, en tanto, estima que la diabetes explica el 2,6% de los casos de demencia a nivel global.

Un bowl blanco con almendras, un vaso de agua, una manzana verde en un plato pequeño y un paño de lino sobre un mantel beige, con fondo de cocina.
Las pruebas cognitivas registran mejoras en función ejecutiva y velocidad de procesamiento en el grupo intervenido. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Anna Hohler, directora de neurología de Northwell Health en Westchester, explicó al medio Women’s Health que la resistencia a la insulina propia de la prediabetes dificulta el suministro eficiente de energía al cerebro. “Al mejorar la salud metabólica, las almendras pueden proteger indirectamente la función neurológica”, afirmó.

Los participantes que consumieron almendras también registraron descensos en sus niveles de glucosa en ayunas y posprandial, redujeron el índice HbA1c, perdieron en promedio 3,3 kilogramos y disminuyeron su perímetro de cintura en 3,1 centímetros.

El rol de los nutrientes

Primer plano de dos manos unidas, formando un cuenco, que sostienen un montículo de almendras marrones sobre una mesa de madera clara.
La prediabetes se asocia con alteraciones metabólicas que pueden afectar el suministro de energía al cerebro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detrás de estos resultados habría un mecanismo bioquímico concreto. Anoop Misra, coinvestigador y presidente del Centro de Excelencia Fortis-CDOC para Diabetes, Enfermedades Metabólicas y Endocrinología de Nueva Delhi, señaló que “un cambio dietético simple —agregar una pequeña cantidad de almendras— puede contribuir a la salud cerebral y mejorar el rendimiento cognitivo en ciertas poblaciones”.

Los análisis de sangre revelaron que el grupo de almendras presentó niveles significativamente más altos de vitamina E (alfa-tocoferol) al final del ensayo, junto con una reducción en los marcadores de peroxidación lipídica, un indicador del estrés oxidativo celular. Las almendras aportan fibra, proteína, grasas insaturadas, magnesio y antioxidantes, nutrientes que contribuyen a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, dos factores vinculados al deterioro cognitivo.

Alcances y límites del hallazgo

Manos adultas sostienen un puñado de frutos secos variados, incluyendo pistachos, almendras, nuez pecana, nuez de castilla, anacardos y cacahuates.
Expertos piden cautela por el tamaño de la muestra y remarcan la necesidad de estudios más amplios y diversos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dietista registrada Keri Gans, autora de The Small Change Diet, advirtió que se trata de un estudio aislado y que es prematuro concluir que las almendras previenen el deterioro cognitivo. “Es una pieza más de evidencia que sugiere que la dieta en general puede tener un rol en la salud cerebral”, afirmó en declaraciones recogidas.

Los propios autores reconocen que el tamaño moderado de la muestra y la duración de 24 semanas requieren confirmación en ensayos más amplios y con poblaciones más diversas. Tampoco está claro si los beneficios observados aplican a personas sin prediabetes, ni si otros frutos secos producirían efectos similares.

Vale destacar que el estudio fue financiado por el Almond Board of California, aunque la organización no participó en el diseño, la recolección ni el análisis de los datos, cuyos autores son autores principales son Seema Gulati, Anoop Misra, Rajneesh Tiwari, Ravindra M. Pandey y Meenu Sharma.

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