
Sentirse agotado de manera persistente puede tener múltiples causas, y no siempre se explica solo por “dormir poco”. Según datos de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el 13,5% de los adultos en Estados Unidos dice sentirse cansado o exhausto la mayoría de los días, un patrón que amerita revisar hábitos y, si se sostiene, consultar con un profesional de la salud.
En la práctica, los especialistas suelen ordenar el problema en dos grandes grupos: causas médicas tratables (que requieren evaluación) y factores de estilo de vida (que pueden modularse). La clave es no naturalizar el cansancio: si se mantiene, se intensifica o se acompaña de otros síntomas, conviene pedir una consulta.
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Causas médicas frecuentes detrás del cansancio

Entre los motivos médicos que pueden explicar el agotamiento, Prevention destaca cuadros que suelen pasar inadvertidos y que pueden confirmarse con evaluación clínica y, en muchos casos, análisis de laboratorio.
Uno de los diagnósticos más comunes es la anemia, que puede provocar fatiga por la disminución de glóbulos rojos y, con ello, menor transporte de oxígeno a tejidos y células. En el artículo se menciona que la evaluación incluye examen físico y análisis como el hemograma completo (CBC) y, según el caso, otras pruebas para estudiar pérdidas de sangre.
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Otra causa relevante son los trastornos de tiroides. Cuando las hormonas tiroideas se alteran, pueden aparecer fatiga, debilidad muscular y cambios asociados al metabolismo. La nota subraya que se detectan con un análisis de sangre y que, en general, son tratables con distintas estrategias según el caso.
También aparece la apnea del sueño, que puede hacer que una persona se despierte cansada pese a “haber dormido” muchas horas, por interrupciones repetidas de la respiración y del descanso profundo. El texto indica que se evalúa con estudios de sueño (en casa o en laboratorio) y que, si se confirma, puede indicarse un dispositivo CPAP.
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En la lista, Prevention incluye además la depresión y el síndrome de fatiga crónica, entre otros diagnósticos posibles, con la recomendación de consultar si el cansancio es sostenido o interfiere con la vida diaria.
Hábitos y señales de alarma: qué observar y cuándo consultar

Más allá de las causas médicas tradicionales, como la anemia o los trastornos tiroideos, los especialistas resaltan que el cansancio persistente puede estar vinculado a factores de rutina y a deficiencias nutricionales específicas.
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La insuficiencia de vitamina B12 y folato se identifica como una causa frecuente de fatiga, sobre todo en personas con dietas restrictivas, adultos mayores o quienes presentan dificultades en la absorción de nutrientes.
Según un reciente estudio publicado en la revista Nutrients, investigadores de la Osaka Metropolitan University hallaron que “niveles bajos de vitamina B12 y folato se asocian con mayor fatiga física y desmotivación, incluso en adultos sanos”. El trabajo analizó a 600 participantes y concluyó que la acumulación de homocisteína en sangre, derivada de estas deficiencias, puede impactar el estado de ánimo y la energía.
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Además de la vitamina B12, la deficiencia de hierro sigue siendo una de las causas más extendidas de fatiga a nivel mundial. Un análisis reciente en Journal of Blood Medicine destaca que la anemia por falta de hierro afecta, en distintas regiones, hasta al 30% de las mujeres en edad reproductiva y se asocia con síntomas como debilidad, palpitaciones y bajo rendimiento físico.
Los expertos enfatizan la importancia de la diversificación alimentaria y de la suplementación en grupos de riesgo, junto con el diagnóstico precoz a través de análisis de sangre.
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El consenso entre publicaciones científicas del medio Prevention es que cualquier persona que presente cansancio diario, prolongado o sin causa clara, especialmente si se acompaña de síntomas como falta de aire, palpitaciones, alteraciones del sueño o del ánimo, debe consultar a un profesional de la salud.
La evaluación médica permite descartar o confirmar la presencia de déficits de micronutrientes y otras condiciones tratables, evitando así que la fatiga se convierta en un problema crónico y subdiagnosticado.
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