
La aparición de estrías en las uñas es motivo de consulta frecuente en la dermatología, ya que estos surcos visibles suelen generar inquietud sobre posibles problemas de salud o déficits nutricionales.
Aunque muchas personas asocian las estrías a procesos de envejecimiento, los especialistas enfatizan la importancia de distinguir entre los diferentes tipos de marcas y considerar el contexto clínico en el que surgen.
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Los dermatólogos coinciden en que “la mayoría de las alteraciones en la superficie de la uña se deben a causas benignas, sobre todo en adultos mayores”, y recalcan que no siempre son señales de enfermedades graves, según la publicación de Prevention.
La dermatóloga Shari Lipner, del NewYork-Presbyterian Hospital, explica que el patrón, la dirección y la localización de las estrías ungueales pueden ofrecer indicios fundamentales para el diagnóstico. “Las estrías longitudinales, que van desde la base hasta el extremo de la uña, suelen relacionarse con el envejecimiento y la pérdida de regularidad en la producción de queratina”, detalla la especialista consultada.
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Sin embargo, estrías transversales o cambios repentinos en varias uñas pueden sugerir la presencia de enfermedades sistémicas, infecciones, deficiencias nutricionales, o incluso alteraciones metabólicas o autoinmunes.
Desde la perspectiva de Prevention, la evaluación médica se vuelve indispensable cuando las estrías aparecen de manera súbita, se acompañan de otros síntomas como dolor, cambios de coloración (especialmente si la uña se torna marrón o negra), sangrado o deformidad, o bien si afectan a varias uñas de forma simultánea.
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Los expertos sugieren que, ante estos signos, se recurra a una consulta profesional para descartar patologías subyacentes y recibir un diagnóstico preciso.
Causas más frecuentes de las estrías en las uñas

Las estrías longitudinales, que recorren la uña desde la base hasta la punta, suelen estar asociadas al envejecimiento y se consideran una variante fisiológica. Según explicó Shari Lipner a Prevention, “estas líneas son la manifestación más común del paso del tiempo en la matriz ungueal y no representan un riesgo en la mayoría de los casos”.
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La American Academy of Dermatology detalla que con los años, la matriz pierde regularidad en la producción de queratina, lo que provoca la aparición de surcos y una superficie desigual.
En contraste, las estrías transversales (o líneas de Beau) pueden indicar una alteración temporal en el crecimiento de la uña. De acuerdo con la opinión de la dermatóloga Tsippora Shainhouse, estas líneas suelen relacionarse con enfermedades agudas, infecciones, fiebre alta, traumatismos, déficit nutricional o estrés físico intenso.
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El dermatólogo Karan Lal añade que carencias de hierro, zinc o vitamina A, así como trastornos de la glándula tiroides, también pueden influir en la aparición de surcos o cambios en la textura de la uña.
Enfermedades cutáneas como la psoriasis o la eczema y trastornos autoinmunes como la alopecia areata pueden manifestarse a través de estrías ungueales, según la American Academy of Dermatology. El déficit de hidratación y la exposición constante a detergentes o productos de manicura agresivos también figuran como factores de riesgo.
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Cuándo consultar y qué recomiendan los especialistas

Los expertos recomiendan consultar con un médico cuando las estrías aparecen de forma súbita, se acompañan de dolor, sangrado, cambios de coloración (particularmente si la uña se vuelve marrón o negra) o si afectan a varias uñas al mismo tiempo. El diagnóstico puede requerir exámenes clínicos y pruebas complementarias, como análisis de sangre, evaluación de función hepática y renal, y valoración del estado nutricional.
Entre las medidas preventivas y terapéuticas con mayor respaldo, la American Academy of Dermatology destaca el uso de guantes para tareas domésticas, el limado suave en una sola dirección, y la aplicación de emolientes en cutículas y lámina ungueal.
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La dermatóloga Donna Hart recomienda cremas o aceites con ceramidas o alfa-hidroxiácidos para conservar la integridad de la queratina y reducir la visibilidad de las estrías. En casos de psoriasis ungueal, los tratamientos pueden incluir corticosteroides tópicos, derivados de vitamina D o A, e incluso inyecciones locales en situaciones más severas. La institución resalta la importancia de la constancia, ya que la mejoría puede tardar varios meses.
La protección de la cutícula, evitar el uso excesivo de productos cosméticos y no manipular la piel que rodea la uña son medidas adicionales recomendadas por los dermatólogos.
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