Los desayunos que recomienda un cardiólogo para cuidar el corazón

La recomendación apunta a combinar ingredientes simples y accesibles que aporten energía sin excesos, y a construir un plato equilibrado con granos integrales, frutas o verduras, y una fuente de proteínas y grasas insaturadas

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Mesa con platos de huevos revueltos, pan tostado, palta, ensalada, panqueques con frutos rojos, yogur con cereales, cafés, cubiertos y flores.
Un desayuno equilibrado aporta energía y acompaña la salud cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cuidado de la salud cardiovascular comienza mucho antes de que se presenten síntomas. Las decisiones cotidianas, como la selección del desayuno, pueden influir de manera directa en el bienestar del corazón. Por este motivo, cada vez más especialistas insisten en la importancia de elegir opciones que no solo aporten energía, sino que también contribuyan a prevenir enfermedades crónicas desde las primeras horas del día.

Un cardiólogo revela cuáles son los mejores desayunos para la salud del corazón y cómo prepararlos, teniendo en cuenta que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte en hombres y mujeres.

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Ilustración de un corazón, dos desayunos (salado y dulce), diversos ingredientes (frutas, verduras, granos, huevo), y símbolos de alimentos a evitar o priorizar. Texto informativo.
La elección de la primera comida del día influye en hábitos sostenibles a largo plazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según publicó EatingWell, el cardiólogo Sergiu Darabant, del Miami Cardiac & Vascular Institute (MCVI), parte de Baptist Health South Florida, propone dos alternativas —una salada y otra dulce— con ingredientes simples que favorecen la función cardiovascular gracias a su contenido de fibra, grasas saludables y antioxidantes.

Opción salada: tostada integral con palta, espinaca y huevo

Una tostada con aguacate, queso desmenuzado y una hoja. Dos mitades de huevo cocido. Ensalada de hojas. Un plato con patrón floral. Una superficie de mármol.
La opción salada combina tostada integral con palta, espinaca y huevo, y suma semillas y aceite de oliva para aportar fibra, grasas insaturadas y proteínas en una preparación simple para la mañana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La propuesta salada de Darabant consiste en una tostada de pan integral con palta, hojas de espinaca fresca, un huevo pochado —o un revuelto de tofu como alternativa vegana—, semillas de chía o lino y un chorrito de aceite de oliva extra virgen.

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“Estos componentes trabajan juntos para sostener los niveles de colesterol, reducir la inflamación y aportar nutrientes esenciales que benefician la salud cardiovascular en general”, señaló Darabant en declaraciones recogidas.

Un estudio de la American Heart Association (AHA), publicado en el Journal of the American Heart Association con datos de dos cohortes prospectivas de hombres y mujeres seguidos durante 30 años, determinó que quienes consumen dos o más porciones de palta por semana tienen un 16% menos de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 21% menos de riesgo de enfermedad coronaria en comparación con quienes no la consumen.

Primer plano de varias paltas, incluyendo una cortada por la mitad con su hueso y otra en rodajas, sobre una superficie de madera oscura.
La palta aporta ácido oleico y potasio, nutrientes vinculados con la función cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los beneficios se atribuyen principalmente al ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado que mejora la función de los vasos sanguíneos y la actividad de la insulina.

Un metaanálisis complementario publicado en PLOS ONE que analizó 7 ensayos clínicos aleatorizados confirmó que la dieta rica en palta reduce los niveles de colesterol total y de colesterol LDL respecto de las dietas habituales y bajas en grasa.

Por su parte, las semillas de chía o lino suman ácidos grasos omega-3 con propiedades antiinflamatorias y cardioprotectoras. La AHA publicó en Circulation evidencia de que el consumo de entre 0,5 y 1,8 gramos diarios de ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) combinados reduce en forma significativa las muertes por cardiopatías.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las semillas de chía o de lino aportan omega-3 y fibra, y se incorporan fácilmente a un desayuno salado para reforzar un perfil más antiinflamatorio y cardiosaludable sin cambiar la preparación base. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto del huevo, una revisión de estudios mencionada concluyó que la mayoría de las investigaciones no encontraron asociación negativa entre su consumo y los factores de riesgo cardiovascular, especialmente cuando se integra a un patrón alimentario saludable.

Para quienes no son fanáticos de la tostada con palta, el cardiólogo sugiere alternativas como pan integral con ricota o queso de cabra y tomates frescos, o huevos pochados en salsa de tomate picante.

Opción dulce: avena con frutos rojos, frutos secos y miel

Un tazón de avena con plátano, arándanos, fresas, frambuesas, nueces y almendras sobre una mesa de madera, con un vaso de jugo de naranja.
La opción dulce se basa en avena cocida con frutos rojos y un puñado de nueces o almendras, una combinación simple que suma fibra y antioxidantes, y permite endulzar con moderación sin perder sabor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes prefieren un desayuno más dulce, se recomienda avena cocida —en copos tradicionales o en versión integral— con leche vegetal (de almendra, soja o avena) o láctea descremada, frutos rojos frescos (arándanos o frutillas), un puñado de almendras o nueces, un toque de miel o jarabe de arce y una pizca de canela.

La avena es uno de los alimentos más estudiados en relación con la salud cardiovascular por su contenido de beta-glucano, una fibra soluble que forma una sustancia gelatinosa en el intestino y reduce los niveles de colesterol LDL, el llamado colesterol “malo”.

Tazón de madera lleno de avena natural con una cuchara, acompañado de frambuesas, arándanos, bayas secas y almendras sobre una mesa de madera.
La avena destaca por su aporte de beta-glucanos y su relación con el colesterol LDL. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) avaló formalmente una declaración de propiedades saludables que vincula el consumo de al menos 3 gramos diarios de beta-glucanos de avena con la reducción del colesterol en sangre.

Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo —el estudio BELT, con 83 participantes— mostró que esa misma dosis diaria redujo el colesterol LDL en un 12,2% tras 4 semanas y en un 15,1% tras 8 semanas.

En relación a los frutos rojos, suman otro nivel de protección cardíaca. Una revisión sistemática publicada en Frontiers in Nutrition en 2024 recogió evidencia de que el consumo habitual de antocianinas —los pigmentos que le dan el color a los arándanos y frutillas— se asocia con una reducción del 32% en el riesgo de infarto de miocardio al comparar los quintiles de mayor y menor ingesta.

Un bol de cerámica lleno de arándanos, fresas, cerezas, frambuesas y semillas de granada sobre una mesa de madera, con una cuchara y una servilleta de lino.
Los frutos rojos suman compuestos antioxidantes asociados con marcadores vasculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, una revisión publicada en Nutrition Reviews señaló que los polifenoles de las bayas inhiben la oxidación del colesterol LDL, reducen la agregación plaquetaria, mejoran la función endotelial y mitigan la inflamación vascular, factores todos ligados al desarrollo de cardiopatías.

En tanto, las nueces aportan grasas insaturadas, fibra y omega-3, lo que contribuye a bajar el colesterol y combatir la inflamación. En cuanto a los endulzantes, Darabant advierte que la miel y el jarabe de arce, aunque tienen un índice glucémico más bajo que el azúcar refinada y ofrecen algunos beneficios para la salud, deben usarse con moderación. La canela cierra la preparación con propiedades antiinflamatorias adicionales.

Qué tener en cuenta al armar un desayuno cardiosaludable

Mesa redonda con mantel a rayas, dos platos de comida, cubiertos, tetera plateada, jarrón con flores, vela. Dos sillas, ventana con plantas, mueble con libros.
Reducir azúcares añadidos ayuda a evitar picos de glucosa y elecciones impulsivas durante el día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducir los azúcares añadidos

Cereales azucarados y productos de panadería industrial elevan el azúcar en sangre, favorecen el aumento de peso y aumentan el riesgo de cardiopatías, advirtió Darabant.

Evitar las carnes procesadas

Bandeja de madera con taza de café, huevos revueltos, tocino, tostadas de aguacate, bollo, arándanos, frambuesas y gajos de mandarina.
Evitar carnes procesadas disminuye la exposición a sodio y grasas saturadas en la rutina matinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tocino, las salchichas y embutidos similares concentran grasas saturadas y sodio, dos factores que elevan el colesterol y la presión arterial. La nutricionista Mandy Enright recomienda reemplazarlos por fuentes magras de proteína: mariscos, pollo, cortes magros de cerdo o res, lácteos descremados y proteínas vegetales como legumbres, nueces y semillas.

Priorizar la fibra

Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, nueces y semillas están vinculados a una menor presión arterial, colesterol más bajo y menos inflamación, según Enright. La nutricionista Colleen Wysocki-Woods agrega que la fibra también favorece la saciedad y reduce la ingesta calórica.

Incorporar omega-3

La nutricionista Mascha Davis señaló que estos ácidos grasos esenciales tienen propiedades antiinflamatorias, reducen los triglicéridos y ayudan a mantener la presión arterial estable.

Pescados grasos como el salmón, nueces y semillas de lino son buenas fuentes. La AHA recomienda al menos dos porciones semanales de pescado graso para reducir el riesgo cardiovascular.

Optar por bajo contenido de sodio

Una dieta con exceso de sal eleva la presión arterial y aumenta el riesgo cardiovascular. El uso de especias y hierbas aromáticas permite realzar el sabor sin recurrir al salero.

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