7 alimentos con más fibra que la espinaca avalados por expertas en salud intestinal

Especialistas consultadas por Vogue señalan que alcanzar los 30 gramos diarios recomendados por la OMS es más sencillo de lo que parece, con opciones que van desde semillas de chía hasta frambuesas

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La dieta rica en fibra favorece la regularidad intestinal y el equilibrio de la microbiota. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La fibra en alimentos cotidianos va más allá de la espinaca: Vogue reunió 7 opciones con un contenido superior y recordó, con apoyo de especialistas, que la meta diaria recomendada es de al menos 30 gramos. La gastroenteróloga Martine Cotinat advirtió al medio que el aumento debe ser gradual para evitar gases y otras molestias digestivas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda la recomendación de consumir al menos 25 a 30 gramos de fibra al día para adultos, cifra alineada con lo sugerido por especialistas en nutrición. Según el máximo ente sanitario internacional, mantener estos valores no solo favorece la regularidad intestinal, sino que también contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

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La publicación añade que conviene incorporarlos poco a poco, priorizar alimentos sin enriquecer artificialmente y tener en cuenta que la fibra soluble e insoluble cumplen funciones distintas en la salud intestinal.

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La meta diaria para adultos se ubica entre 25 y 30 gramos de fibra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fuente señala que la espinaca figura entre las verduras fibrosas más populares por su versatilidad y por su aporte de vitaminas, minerales y hierro. Aun así, Cotinat explicó al medio citado que alcanzar ese consumo diario ayuda a reducir las consecuencias de una deficiencia crónica.

La especialista vinculó esa carencia con una barrera intestinal débil, alteraciones del microbioma intestinal y estreñimiento. Añadió que, en casos extremos, también puede aumentar el riesgo de ciertos cánceres y enfermedades cardiovasculares.

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La naturópata Lydie Palmieri distinguió dos tipos de fibra. Detalló que la soluble está presente en frutas y verduras, forma una sustancia gelatinosa en el estómago y ralentiza la absorción de nutrientes como la glucosa.

La insoluble se encuentra en frutos secos y semillas y actúa como laxante natural, lo que favorece la regularidad intestinal. Tanto ella como Cotinat insistieron en subir la ingesta poco a poco y en dar tiempo al intestino para adaptarse, y enumeraron estos alimentos.

1. Semillas de chía

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La chía aporta fibra soluble y se puede hidratar antes de consumirla para mejorar la tolerancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una sola cucharada de chía en yogur o en un batido aporta 5 gramos de fibra, más que dos puñados grandes de espinaca, según la fuente. Por cada 100 gramos, estas semillas alcanzan 34 gramos de fibra.

Palmieri recomienda dejarlas en remojo durante unos 15 minutos antes de comerlas. Ese paso permite que liberen su mucílago, una fibra soluble que, según explicó, resulta beneficiosa para el revestimiento intestinal.

2. Semillas de lino

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El lino combina fibra soluble e insoluble y se aprovecha mejor si se muele justo antes de usarlo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las semillas de lino aportan fibra soluble e insoluble. El medio indica que conviene molerlas justo antes de consumirlas, porque enteras pueden atravesar el intestino sin absorberse.

La fuente propone espolvorearlas sobre una ensalada, añadirlas a unas gachas o mezclarlas en una masa. Su contenido alcanza 27 gramos de fibra por cada 100 gramos.

3. Alubias blancas secas

Cuenco de madera color marrón lleno de frijoles blancos secos. Varios frijoles blancos están dispersos sobre una superficie gris oscura.
Las alubias blancas secas suman fibra, pero conviene incorporarlas de forma gradual y con remojo previo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dos expertas consultadas por Vogue describen las legumbres como un grupo infravalorado. En ese marco, Palmieri aconseja introducir las alubias blancas secas de forma gradual, porque al principio pueden irritar el intestino.

La naturópata recomienda además dejarlas en remojo durante 12 horas antes de cocinarlas para mejorar la tolerancia digestiva. La fuente cifra su aporte en 6 gramos de fibra por cada 100 gramos.

Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que las legumbres como fuente de fibra presentan ventajas adicionales, ya que aportan compuestos bioactivos que benefician la microbiota. Subraya que la inclusión regular de legumbres puede asociarse con una reducción del riesgo de ciertas enfermedades crónicas.

4. Lentejas rojas

Cuenco redondo de color oscuro con lentejas rojas secas sobre una superficie gris texturizada.
Las lentejas rojas ofrecen una opción fácil de cocinar para aumentar la fibra sin procesos largos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las lentejas rojas aparecen en la lista como una opción más suave para sistemas digestivos sensibles que las alubias blancas. También destacan por su cocción sencilla, ya que no requieren remojo y se preparan en poco tiempo.

Las expertas presentan a este alimento con una vía útil que permite aumentar la fibra de forma gradual, ya sea en sopa cremosa o en dhal. Añade que combinan fibra soluble e insoluble, proteína vegetal y hierro, y atribuye a este alimento un aporte de 8 gramos de fibra por cada 100 gramos.

5. Almendras

Primer plano de dos manos unidas, formando un cuenco, que sostienen un montículo de almendras marrones sobre una mesa de madera clara.
Las almendras con piel concentran fibra insoluble y ayudan a prolongar la saciedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Palmieri aconseja tomar frutos secos con piel, como almendras, avellanas o nueces, a modo de tentempié. En el caso de las almendras, subraya que la piel contiene una cantidad relevante de fibra insoluble y que retirarla reduce parte de su valor nutricional.

Un puñado pequeño al día, de unos 30 gramos, aporta más de 3 gramos de fibra. Además, según el medio, 100 gramos contienen 12 gramos de fibra y ayudan a prolongar la saciedad.

6. Garbanzos

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los garbanzos aportan fibra y se integran con facilidad en preparaciones cotidianas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los garbanzos figuran entre las legumbres más fáciles de incorporar a la dieta. La fuente sugiere sumarlos a ensaladas, curry o hummus casero.

Las expertas, en el citado, destacan que son ricos en fibra soluble y que nutren el microbioma intestinal. También recuerda que, como ocurre con otras legumbres, el cuerpo puede necesitar un periodo de adaptación si no se consumen con frecuencia, y sitúa su aporte entre 7 y 8 gramos por cada 100 gramos.

7. Frambuesas

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las frambuesas contienen pectina y se recomienda consumir la fruta entera en lugar de jugos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las frambuesas completan la lista por su contenido de pectina, una fibra soluble. Palmieri recomendó comer la fruta entera y no en jugo, porque este carece de fibra y, si se consume en exceso, puede elevar la glucosa en sangre.

Frescas, congeladas o mezcladas con yogur, aparecen como una opción accesible para elevar la ingesta de fibra. Su contenido se mueve entre 6 y 7 gramos por cada 100 gramos.

El mensaje final que recoge el medio apunta a una misma idea: la fibra ayuda a mantener el equilibrio del intestino y a sostener la diversidad del microbioma. Cuando falta de forma continuada, ese sistema pierde estabilidad y funciona peor.

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