Todos sabemos que esta es una instancia muy especial, que son partidos sin revancha. Argentina, en ese sentido, se ha ido desarrollando, no solamente porque ha ganado el Mundial pasado, sino porque cada partido para los dirigidos por Lionel Scaloni siempre representó un desafío mucho más grande al defender el título de campeón y porque estos jugadores nunca se han estancado. Cualquier duda que pueda presentar Cabo Verde en cuanto a la subestimación del partido, a jugarlo con una mentalidad que no corresponde para este tipo de instancias, me parece que en ese sentido está descartada. Esto no elimina la posibilidad en algún momento de que las cosas no funcionen.
Además del enorme talento de los jugadores, el secreto de este gran equipo es la ambición, el afán por superarse, por no perder el lugar, por superar las dificultades de la competencia y, sobre todo, estar a la altura de las expectativas. Creo que eso es muy difícil. Alguien cree que solamente el adversario es el verdadero problema, el obstáculo, pero también la mentalidad que hay que tener para jugar partidos de esta naturaleza. Creo que en ese sentido Argentina ha demostrado que estuvo a la altura de las expectativas y eso no es sencillo. Muchos de los campeones del mundo han quedado eliminados en primera ronda. La renovación que ha hecho Scaloni también va en función de esto, de ir estimulando a cada jugador para conservar su lugar y enfrentar a lo que viene.
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Cabo Verde va a ser un equipo que va a comprimirse masivamente en el fondo. España tuvo inconvenientes moviendo la pelota con bastante lentitud. Eso no debería suceder. Le costó, si es que ese partido sirve como parámetro, aunque jugó sin Lamine Yamal -que no es poco- mover la pelota y generar pases entre líneas, que es ahí cuando uno consigue recibir perfilado y abrir la cancha con los laterales, cosa que debería hacer Argentina. Abrir la cancha con los laterales, como hizo España con Cucurella; ahí Argentina puede encontrar profundidad. Pero el pase entre líneas es fundamental. Para eso, Messi es el número uno, además de en otros rubros, porque él estudia, mira, lee la velocidad de la jugada, los desplazamientos del rival, para que en el instante justo pueda recibir la pelota allí, entre los defensores y los volantes.
Argentina va a necesitar amplitud para atacar y generar velocidad de pases a partir del posicionamiento de los jugadores y de la conciencia de que hay que mover rápido la pelota para ir desplazando a un equipo organizado y disciplinado. Evidentemente, el tiempo también va siendo un desgaste mental en el equipo que es protagonista. Al no conseguir la recompensa del gol, hay que saber sobrellevar ese desgaste para que no afecte el comportamiento del equipo. Llegar al primer gol es una tarea futbolística y anímica también para no ir sumando tropiezos y, en definitiva, que ese desgaste se haga más evidente y afecte.
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No hay dudas que Argentina es más equipo. No hay dudas de que el enorme talento individual de algunos jugadores puede aparecer en cualquier momento, en una jugada. Argentina tiene lo más valioso del fútbol, que es precisamente lo que le da velocidad al juego, que son las ideas, los controles, los pases. La comprensión general del fútbol de cada jugador es superior a la de Cabo Verde. Para poner en nombres propios, aunque todavía no sabemos la alineación, están Thiago Almada, Lionel Messi, Lautaro Martínez y Julián Álvarez, quien tiene que levantar. Tiene que encontrarse con él fundamentalmente, tranquilizarse. Volver a ser ese jugador que no solamente tiene una actitud descomunal, sino que también es lúcido y claro. No sé cuánto de lo que está sucediendo fuera de la cancha lo afectó.

Argentina ha convivido a veces con momentos en los que ha pasado alguna zozobra en este Mundial, pero con oficio, con solvencia, con sabiduría, ha podido resolver esos tramos en los que no se siente tan cómodo o, presuntamente, no se ha sentido tan cómodo. Tiene un banco de suplentes para darle soluciones, variantes de un rasgo determinado en un momento particular para encontrar una solución a un problema ofensivo y a la generación del juego. Tiene volantes, tiene delanteros, tiene a un jugador por afuera como Nico González. Es decir, hay un abanico de posibilidades para que Argentina pueda ir desarrollando su fútbol y desarticulando a un rival que es aguerrido, organizado, pero que no debería presentar enormes problemas para los dirigidos por Scaloni.
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En definitiva, creo que Cabo Verde es un rival débil y accesible si Argentina juega a la altura de sus recursos. No hay mucho más que agregar en ese sentido. Esperamos otra función de Messi, que también frote la lámpara en este partido y que el equipo estimule a que Messi pueda frotar esa lámpara que ilumina a todos.
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