Desde hace dos meses son pocos los que siguen el devenir de la causa de los cuadernos y sus expedientes anexos. Aunque empresarios y ex funcionarios siguen desfilando por Comodoro Py para declarar ante el juez Claudio Bonadio, toda la atención parece haberse concentrado en la ciudad de Dolores, donde el juez federal Alejo Ramos Padilla avanza con una investigación sobre una red de espionaje político judicial con fines extorsivos que tiene aún derivaciones insospechadas, con la detención del falso abogado Marcelo D´Alessio, dos ex policías y un ex espía que quiere ser arrepentido y aún no lo consigue.

El caso ya generó un llamado a indagatoria y una declaración de rebeldía para el fiscal de la causa de los cuadernos Carlos Stornelli y dejó al borde del jury a otro fiscal, Juan Ignacio Bidone, de Mercedes, que hoy declarará en indagatoria (quizás en calidad de imputado-colaborador). Pero además implicó una denuncia del Gobierno contra el juez de Dolores, una nutrida marcha en respaldo del magistrado -al que la Corte Suprema nutrió de recursos- y un revuelo político inesperado con cruces entre oficialistas y opositores por el submundo de los servicios y el uso de las causas judiciales en medio del vertiginoso clima de campaña electoral.

Por lo pronto, las últimas novedades dan cuenta de dos noticias de este caso para Comodoro Py. La primera es que el Congreso le envió al juez federal Claudio Bonadio la versión taquigráfica de la exposición que hizo su colega de Dolores,  Alejo Ramos Padilla, sobre la investigación que lleva adelante,  revelaron a Infobae fuentes el caso. El dato no es menor: enterado por los medios de ese pedido, el propio Ramos Padilla le había ofrecido a Bonadio mostrarle la causa para "no forzar la confidencialidad y reserva" de la reunión que se desarrolló en la bicameral a puertas cerradas.

Pero fue la Comisión bicameral de seguimiento de organismos de inteligencia la que decidió el jueves pasado –luego de oír a los directores de la AFI Gustavo Arribas y Silvia Majdalani– remitir la documentación que había solicitado Bonadio. "Todos los legisladores integrantes votaron por el sí al envío teniendo en cuenta que Ramos Padilla le ofreció a Bonadio conocer la causa", dijeron a Infobae allegados al senador Juan Carlos Marino, presidente de la comisión.

La segunda novedad es que por estas horas no se sabe qué juez intervendrá en la causa que radicó el fiscal Carlos Stornelli como víctima, primero contra el falso abogado Marcelo D'Alessio y después hablando de un complot contra el expediente cuadernos. Es que el juez Claudio Bonadio, que tiene en sus manos una denuncia de Elisa Carrió y en el marco de la cual pidió la declaración a la bicameral,  rechazó intervenir en el expediente que le había pasado su colega Julián Ercolini. Ahora, será el presidente de la Cámara Federal Martín Irurzun el que deberá analizar en qué juzgado debe tramitar el caso. De ello también dependerá si desde Comodoro Py 2002 se insiste en reclamar la competencia de la investigación que sustancia el juez Ramos Padilla.

El fiscal federal Carlos Stornelli (Gustavo Gavotti)
El fiscal federal Carlos Stornelli (Gustavo Gavotti)

Dos meses entre Comodoro Py y Dolores. Para aquellos que se les mezcla todo este torbellino de denuncias, acusaciones y nombres, en todas las investigaciones abiertas aparece un mismo personaje: D'Alessio, el falso abogado que lograba llegar a políticos, periodistas y empresarios jactándose de ser un agente de inteligencia. Precisamente, lo que nunca se espera que revele un espía.  D'Alessio se hizo famoso en febrero cuando se conoció que el empresario agropecuario, Pedro Etchebest, lo había filmado y grabado hablando de sus vínculos con el fiscal Stornelli y reclamándole 300 mil dólares para garantizarle que quedaría a salvo de la causa de los cuadernos en donde -le dijo- lo había mencionado un arrepentido. Eso era mentira. Etchebest, dijo en la Justicia, creyó en la versión de D'Alessio cuando fue hasta Pinamar y tuvo un breve apretón de manos con el fiscal Stornelli.

La denuncia de Etchebest contra D'Alessio, Stornelli y hasta Bonadio se hizo en los últimos días de enero en el juzgado de Dolores por lo sucedido en Pinamar y tramitó silenciosamente hasta que el 7 de febrero "Lilita" Carrió aseguró por Twitter: "El juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla, quien responde a La Cámpora, estaría haciendo una operación para ensuciar al fiscal Stornelli".  Esa misma tarde, en el marco de la causa cuadernos, dos arrepentidas habían acusado al juez federal Luis Rodríguez de una millonaria coima que habría pagado el secretario privado de Néstor Kirchner para sellar su impunidad en una causa por lavado de dinero. Y el ex contador Víctor Manzanares hablaba de la manipulación de la pericia que favoreció al matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito.

Elisa Carrió (Nicolás Stulberg)
Elisa Carrió (Nicolás Stulberg)

La denuncia de Carrió. Carrió presentó una denuncia en Comodoro Py, que le tocó a Bonadio por sorteo, con transcripciones de unos audios que habían llegado a sus manos y que se habían grabado en teléfonos de la cárcel en el marco de una escucha judicial por otra investigación y que debieron haber sido destruidos, según dispuso el juez que las ordenó. La legisladora afirmó que se trataba todo de una operación para voltear la causa de los cuadernos. Aunque primero apuntó contra presos k, "Lilita" más tarde amplió su denuncia contra el ex embajador ante el Vaticano Eduardo Saldés y hasta el propio juez de Dolores Ramos Padilla.

La denuncia de Stornelli. Días después del escándalo inicial, Stornelli también presentó su denuncia penal. El fiscal habló de haber sido "girado" por D'Alessio, es decir -en términos tribunalicios- acusó a ese hombre de haber pedido dinero en su nombre, sin su conocimiento. El caso recayó en manos del juez Julián Ercolini que delegó el tema en la fiscal Alejandra Mangano, quien hizo algunas diligencias y escuchó, por ejemplo, como testigo al fiscal Juan Ignacio Bidone, que admitió haberle entregado datos oficiales de entradas y salidas de Migraciones a D'Alessio a quien creía un agente de la AFI. Lo que sí hizo fue pedirle a Ramos Padilla que se declarara incompetente de seguir investigando porque, dijo, la extorsión a Etchebest había ocurrido en la Capital Federal.

El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla (Tony Gomez)
El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla (Tony Gomez)

La hipótesis de Ramos Padilla. Para esa altura, la causa de Dolores había crecido de manera exponencial y ya no solo se trababa de Etchebest sino que, según explicó más tarde el juez, el allanamiento a D'Alessio derivó en un cambio de 180 grado del expediente: de un intento de extorsión el juez pasó a investigar una red de espionaje con vinculaciones impensadas. Procesó con prisión preventiva a D'Alessio, detuvo a dos ex comisarios bonaerenses y llamó de testigos a periodistas y espiados a declarar. También convocó a indagatoria a Stornelli por varias maniobras de las que se habría dado cuenta durante los diálogos entre el funcionario y D'Alessio, pero el fiscal no se presentó en ninguna de las cuatro oportunidades y fue declarado en rebeldía.

Stornelli, mientras tanto, apostó todas sus fichas a la recusación del juez y a que la causa pasara a Comodoro Py. Y en un momento dado, decidió ampliar su denuncia original : ya no habló solo de D'Alessio sino que incluyó el plan para voltear la causa de los cuadernos. Esa decisión derivó en un giro impensado: Ercolini se declaró incompetente porque interpretó que se trababa de lo mismo que había denunciado Lilita y le pasó la causa a su colega Bonadio.

Ahora, según indicaron a Infobae fuentes judiciales, Bonadio decidió rechazar el pase de manos de su colega. El ida y vuelta con la denuncia de Stornelli será definido entonces por el presidente de la Cámara Federal Martín Irurzun, que resolverá quién se queda con esa investigación.

Pero aunque haya diferencias internas sobre quién tiene que intervenir en la denuncia de Stornelli, los tribunales de Retiro insisten en plantear su distancia con Ramos Padilla, el juez de Dolores que defiende su competencia en quedarse con la investigación del submundo de servicios paralelos de inteligencia y que tuvo una protagónica intervención en el Congreso que le valió un pedido de juicio político por parte del Gobierno.

El juez Claudio Bonadio (Gustavo Gavotti)
El juez Claudio Bonadio (Gustavo Gavotti)

Congreso 1. Primero estuvo en la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, a la que concurrieron solo diputados opositores y que derivó en una denuncia del Gobierno contra el magistrado de Dolores en el Consejo de la Magistratura. Es que Ramos Padilla había dado detalles de su investigación y hasta mostró audios del falso abogado Marcelo D'Alessio durante un allanamiento en su casa y a la diputada de la Coalición Cívica Paula Olivetto. Para esa altura, Ramos Padilla ya se había convertido en una suerte de referente para el kirchnerismo que veía, en él, una espada para voltear la causa de los cuadernos.

Congreso 2. Pero lo cierto es que Ramos Padilla nunca se metió en su expediente con esa investigación que se encamina hacia juicio oral.  Tras su paso por Diputados, la Comisión bicameral que analiza a los organismos de inteligencia activó su citación. En una reunión a puertas cerradas, Ramos Padilla también habló de la causa, habría detallado distintos espionajes que hacía la banda de D'Alessio y hasta habló de su seguridad. Por la noche, hubo una movilización frente al Palacio de Tribunales para respaldar a Ramos Padilla.

En las últimas semanas, las derivaciones del caso D'Alessio siguieron creciendo. La detención del ex agente Rolando Barreiro sobre su vínculo con el falso abogado, sus revelaciones y el pedido de ser arrepentido abrió una grieta inédita entre el juez y el fiscal de Dolores, Juan Pablo Curi, que aún está sin resolverse. Aunque en un primer momento impulsó la causa, Curi fue uno de los propulsores de que la causa se fuera a Comodoro Py.

Cristina Kirchner
Cristina Kirchner

Con Stornelli en rebeldía, el juez profundizó sobre las distintas carpetas que tenía el falso abogado sobre operaciones en curso y distintas personas se presentaron para denunciar haber sido espiadas. Incluso, la ex abogada de Leonardo Fariña, Giselle Robles, aportó documentaciones sobre diálogos con el ministro de Justicia Germán Garavano que buscan teñir de sospechas los aportes del llamado "valijero" en "la ruta del dinero k", el caso por el que hace precisamente tres años está preso Lázaro Báez y la única de las causas que nacieron en Comodoro Py en donde la ex presidenta Cristina Kirchner tiene falta de mérito.

D'Alessio, en tanto, está preso en el Hospital Penitenciario de Ezeiza. Gracias a este escándalo se le activaron una seguidilla de denuncias: lo procesó con preventiva el juez Rodríguez por una extorsión al empresario Gabriel Traficante, lo inhibieron en una causa por lavado de dinero, lo denunciaron por enriquecimiento ilícito y hasta la AFIP lo acusó por no pagar IVA y Ganancias. 

Pasaron solo 60 días desde que el capítulo D'Alessio irrumpió en la agenda periodística. Una caja de Pandora que no sabe qué más sorpresas puede deparar en medio de la campaña electoral.