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Si tu refrigerador huele mal prueba estos 7 trucos para evitarlo y cuidar los alimentos

Controlar la humedad en la nevera y no guardar alimentos calientes es una de las claves

Persona tapándose la nariz ante un refrigerador abierto y sucio. Contiene comida en recipientes, verduras podridas y vapores verdes y marrones que indican mal olor.
Limpiar cajones, bandejas y empaques con bicarbonato, agua y vinagre ayuda a neutralizar olores y mantener la higiene del refrigerador. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Abrir la puerta del refrigerador y encontrar un olor desagradable es algo que puede pasar si no se tienen los cuidados necesarios. Más allá de la molestia, esa señal puede indicar problemas de conservación, contaminación cruzada y desperdicio de alimentos.

Para enfrentar esta situación hay siete trucos prácticos que ayudan a evitar malos olores y a cuidar mejor lo que se almacena en la nevera, optimizando tanto la higiene como el funcionamiento del electrodoméstico.

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Cómo evitar el mal olor en el refrigerador

  • Almacenar los alimentos correctamente

Uno de los principales factores que generan mal olor en la nevera es dejar los alimentos destapados. Cuando se almacenan sin cobertura, liberan humedad y aromas que pueden impregnar otros productos. La recomendación es utilizar recipientes herméticos de vidrio o plástico.

Este tipo de envases aísla los alimentos, evita la mezcla de olores y mantiene el ambiente interno más limpio. En el caso de líquidos o salsas, los frascos de vidrio son especialmente útiles. Además, cubrir los alimentos con papel film o aluminio previene la propagación de olores.

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Interior de refrigerador. Estantes con recipientes transparentes de tapas celestes. Contienen vegetales picados, frutas, queso, legumbres, granos y comidas cocinadas.
Almacenar los alimentos en recipientes herméticos ayuda a evitar el mal olor en el refrigerador y reduce la mezcla de aromas en la nevera. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Limpiar derrames al instante

Los líquidos derramados, como leche, jugos o salsas, pueden convertirse en focos de proliferación de bacterias si no se limpian de inmediato. Al permanecer varios días sobre las bandejas, estos residuos afectan la higiene y contribuyen a la aparición de olores desagradables.

Una limpieza oportuna elimina estos focos y ayuda a mantener el refrigerador en condiciones óptimas. Este hábito sencillo también previene la contaminación cruzada y protege la salud de quienes consumen los alimentos almacenados.

  • Mantener la temperatura adecuada

La temperatura juega un papel clave en la conservación. Un refrigerador que funciona a temperaturas superiores a las recomendadas acelera el deterioro de algunos alimentos y favorece la aparición de microorganismos.

Marcas como mabe recomiendan revisar periódicamente el termostato y asegurarse de que el frío se distribuye de manera uniforme contribuye a prolongar la vida útil de los productos almacenados y retrasa la descomposición.

Un refrigerador de acero inoxidable con numerosos imanes decorativos y una foto de familia. Se ven ollas, sartenes, plantas, un fregadero y un escurridor de platos.
No sobrecargar la nevera permite que el aire frío circule de forma uniforme y evita fallas en la conservación de los alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un refrigerador bien ajustado y con circulación de aire adecuada evita la proliferación de bacterias responsables de los malos olores. La clave está en mantener una temperatura interna constante, generalmente entre 1 ℃ y 4 ℃, lo cual no solo conserva mejor los alimentos, sino que también reduce el consumo energético.

  • No sobrecargar el refrigerador

Llenar la nevera hasta el límite es un error común. Cuando los alimentos se apilan demasiado y no hay espacio suficiente entre ellos, el aire frío no puede circular correctamente. Esto genera diferencias de temperatura en los compartimentos y puede afectar la conservación.

Dejar espacios entre los productos permite una mejor circulación del aire y asegura una temperatura uniforme en toda la nevera. Además, un almacenamiento ordenado facilita el acceso y evita que se pierdan productos en el fondo o en los cajones.

  • Revisar periódicamente los alimentos almacenados

Un alimento en mal estado o vencido es la principal fuente de malos olores en el refrigerador. Revisar con frecuencia los cajones, el fondo y el congelador permite retirar productos que ya no estén en condiciones de consumo.

Bloque de queso amarillo con moho verde y blanco, envuelto en plástico, sobre un estante de refrigerador. Se ven botellas de leche, frascos y fruta.
Revisar con frecuencia los alimentos vencidos o en mal estado reduce el mal olor en el refrigerador y ayuda a prevenir desperdicio de alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este control periódico previene la descomposición, evita la contaminación cruzada y contribuye a una mejor conservación general. Además, ayuda a reducir el desperdicio, ya que se identifican con más facilidad aquellos productos que deben consumirse antes de su fecha de vencimiento.

  • Controlar la humedad y evitar alimentos calientes

La humedad excesiva dentro del refrigerador crea un ambiente propicio para que los olores se intensifiquen y los alimentos se deterioren más rápido. Para controlar este factor, se recomienda no introducir alimentos calientes ni bloquear las salidas de aire.

Mantener las salidas despejadas garantiza que el aire frío circule libremente y que la humedad se mantenga en niveles adecuados. Además, algunos modelos de nevera cuentan con compartimentos específicos para frutas y verduras que regulan la humedad, prolongando la frescura.

  • Limpiar cajones, bandejas y empaques regularmente

Los cajones para frutas y verduras, las bandejas y los empaques de las puertas suelen acumular residuos y humedad. Realizar una limpieza superficial cada semana y una limpieza profunda cada uno o dos meses ayuda a prevenir la acumulación de olores y a mantener la higiene del electrodoméstico.

Para una limpieza eficaz, se puede utilizar una mezcla de bicarbonato, agua y vinagre, que elimina residuos y neutraliza olores. Adicionalmente, colocar un recipiente con bicarbonato, café molido o carbón activado dentro del refrigerador permite absorber olores de forma continua, aunque estas soluciones no sustituyen la limpieza periódica ni el uso de envases apropiados.

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