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El 87.1% de las microempresas agropecuarias depende de su negocio principal y queda más expuesto a la sequía en El Salvador

El reporte identifica 59,558 unidades en este rubro, equivalentes al 7% del total, y advierte que la menor disponibilidad de agua eleva costos, reduce cosechas y deteriora el flujo diario de los hogares

Tadeo Mencia observa cultivos de maíz afectados durante un periodo de sequía en la temporada de lluvias, en Tacuba, El Salvador. July 24, 2026. REUTERS/Jose Cabezas
Tadeo Mencia observa cultivos de maíz afectados durante un periodo de sequía en la temporada de lluvias, en Tacuba, El Salvador. July 24, 2026. REUTERS/Jose Cabezas
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El Niño no afecta por igual a las micro y pequeñas empresas agropecuarias salvadoreñas: cuando la sequía reduce la producción, compromete el ingreso principal de miles de hogares, ya que 87.1% de los empresarios del sector depende de su unidad económica como fuente central de sustento, esto advierte la Fundación de Apoyo Integral (FUSAI).

Ese universo reúne unas 59,558 unidades, cerca del 7% del total de las MYPE, pero su exposición es mayor que la de otros rubros porque su continuidad depende de la disponibilidad de agua y de la estabilidad de la producción. Según el reporte de FUSAI, la sequía no se queda en la parcela: entra al negocio por el costo del agua, la alimentación del ganado, la cosecha perdida, los insumos más caros y los pedidos que no se pueden cumplir, hasta golpear la caja diaria de la familia.

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La institución sostiene que el fenómeno debe leerse como un problema empresarial y no solo ambiental, pues estipulan que el peso de la dependencia económica del sector agropecuario supera al comercio, con 78.2%, y a producción y transporte, con 70.2% y 69.3%.

Dos realidades frente a la sequía

FUSAI plantea que no existe una sola MYPE agropecuaria frente al clima, sino dos realidades distintas. De un lado está la unidad de acumulación: una finca o granja con márgenes para reinvertir, pagar un reservorio, contratar asistencia técnica, ajustar el riego y planificar con meses de anticipación.

El Niño y la sequía en la MYPE agropecuaria: las dos realidades que FUSAI describe y su diferencia clave (Foto archivo, cortesía MAG)
El Niño y la sequía en la MYPE agropecuaria: las dos realidades que FUSAI describe y su diferencia clave (Foto archivo, cortesía MAG)

Del otro lado aparece la economía de patio, donde la vivienda funciona a la vez como bodega, corral, cocina productiva y punto de venta, y donde el ingreso del negocio y el gasto del hogar salen del mismo dinero. En ese segmento, cuando falta agua, la decisión pasa por alimentar a los animales o venderlos antes de tiempo, sostener la producción o acudir a deuda urgente.

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Una misma canícula amplía una brecha previa entre quienes pueden transformar el riesgo climático en gestión y quienes enfrentan una amenaza directa a su subsistencia. Para FUSAI, esa diferencia separa la capacidad de resistir de la de quebrar.

Cómo se traslada el impacto

FUSAI destaca que las recomendaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería sobre reservorios artesanales, captación de agua de lluvia desde techos y almacenamiento para riego y consumo animal avanzan hacia la planificación y no solo hacia la respuesta de emergencia.

Su viabilidad, sin embargo, cambia según el tipo de unidad productiva: para la de acumulación pueden ser una inversión razonable; para la de subsistencia, sin apoyo técnico y financiero, siguen siendo una recomendación difícil de ejecutar.

El informe añade que el clima no crea por sí mismo la brecha de acceso a crédito, tecnología y capacidad de trasladar costos al precio final. Lo que hace es volverla visible y encarecerla, sobre todo donde el margen ya era inexistente.

Hombre con sombrero de paja y pala en un campo de cultivo seco con tierra agrietada y plantas pequeñas. Fondo con vegetación y cielo.
Un agricultor salvadoreño se apoya en su pala en un campo de cultivo con tierra agrietada, lo que indica el impacto de la sequía y el fenómeno de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los efectos tampoco terminan en el productor. Según el reporte, una menor producción agrícola se traslada al resto del ecosistema empresarial, y la escasez de mercadería figura entre los inhibidores del crecimiento que FUSAI monitorea de forma trimestral, con registros que muestran un agravamiento del problema por pérdidas en las cosechas.

Para el segmento de acumulación, el reporte plantea instrumentos de coinversión como crédito verde adecuado, asistencia técnica e información climática útil. Para el segmento de subsistencia, sostiene que el crédito por sí solo no resuelve el problema y puede agravarlo si endeuda a una unidad que no genera excedentes, por lo que reclama una respuesta de política pública más amplia en agua, técnica y protección social.

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