Zonas Azules: cúal es el vínculo entre personalidad y longevidad saludable, según un estudio

Una investigación encontró que las personas centenarias en Cerdeña, Italia, poseen características psicológicas que favorecen la longevidad y una mejor calidad de vida

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Primer plano de una mujer mayor de pelo blanco sonriendo, mirando y tocando una tablet que muestra una aplicación de entrenamiento cognitivo en un interior.
El análisis de adultos mayores de Cerdeña revela que la apertura a nuevas experiencias se asocia con mayor bienestar psicológico y longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio sobre adultos mayores de Cerdeña, Italia, una de las llamadas Zonas Azules, donde existen más centenarios, halló que la apertura a nuevas experiencias, más que la dieta por sí sola, está asociada a un envejecimiento más activo y a mayor bienestar psicológico entre personas de hasta 101 años. Este resultado amplía la discusión sobre por qué algunas poblaciones alcanzan con más frecuencia los 100 años.

El concepto de Zonas Azules nació a principios de la década de 2000 como resultado de una investigación interdisciplinaria enfocada en la longevidad excepcional de ciertos lugares del mundo. Las cinco Zonas Azules son Ikaria (Grecia), Cerdeña (Italia), Nicoya (Costa Rica), Loma Linda (California) y Okinawa (Japón).

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La investigación analizó a 125 adultos de entre 71 y 101 años: 55 residentes en la zona azul de Cerdeña y 70 de una comunidad cercana fuera de esa áreas. Ambos grupos compartían antecedentes socioeconómicos y culturales similares, además de acceso al mismo sistema de salud gratuito del gobierno italiano.

El trabajo se centró en una pregunta concreta: si ciertos rasgos de personalidad estaban vinculados con el bienestar psicológico y con la calidad de vida relacionada con la salud, una medida que reúne dimensiones físicas y mentales. El equipo fue encabezado por la psicóloga Maria Chiara Fastame, de la Universidad de Cagliari, Italia.

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La diferencia no apareció en la salud física sino en la apertura mental

Mujer sonriente en un parque urbano con chaqueta colorida. Sobre ella, un cerebro translúcido con conexiones a iconos de libro, bicicleta, música, arte y personas.
El trabajo muestra que quienes mantienen una actitud abierta y responsable tienden a involucrarse más en actividades recreativas y sociales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado que más se destacó fue que los habitantes de la zona azul no obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en calidad de vida relacionada con la salud. La diferencia apareció en otro punto: mostraron niveles mucho más altos de apertura, uno de los cinco grandes rasgos de personalidad.

Ese rasgo describe una mayor curiosidad, interés por aprender y disposición a implicarse intelectualmente con ideas nuevas y a probar actividades distintas.

“Estos hallazgos sugieren que la combinación de rasgos de personalidad adaptativos y recursos de afrontamiento promueve un estilo de vida más activo”, dijeron los investigadores en el artículo publicado en el International Journal of Applied Positive Psychology, “lo que aporta información sobre los mecanismos del envejecimiento exitoso”.

Qué descubrieron sobre la relación personalidad-longevidad

Mujer mayor sonriente con cabello gris, chaqueta marrón y ropa deportiva azul, caminando en un sendero al aire libre, con lago y montañas de fondo.
El estudio observó que la personalidad incide en cómo se vive la vida diaria y en la tendencia a mantener vínculos y pasatiempos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio partió de un contexto conocido en la investigación sobre longevidad. Las llamadas zonas azules son regiones del mundo donde, en teoría, las personas superan con más frecuencia el promedio global de vida y presentan tasas más bajas de enfermedad, aunque aislar una sola causa resulta difícil porque el envejecimiento saludable depende de factores genéticos, ambientales y conductuales.

Antes de este trabajo, investigaciones previas, incluidas otras dirigidas por Fastame, ya habían encontrado que quienes viven en zonas azules registraban niveles más altos de resiliencia, bienestar psicológico y optimismo. Faltaba, sin embargo, una evaluación más detallada de la personalidad.

Para hacerlo, los investigadores sometieron a cada participante a pruebas, cuestionarios y entrevistas. Evaluaron salud mental y física, estilo de vida, tiempo dedicado al ocio y a los pasatiempos, y los llamados “Cinco Grandes” rasgos de personalidad: apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo.

Los rasgos de personalidad se asociaron con bienestar y satisfacción vital

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El trabajo sugiere que la interacción entre personalidad, estilo de vida y factores sociales incide en la percepción de bienestar personal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando los investigadores observaron al conjunto completo de participantes, sin separarlos entre residentes y no residentes de la zona azul, aparecieron patrones adicionales. Las personas con mayor apertura tendían a mostrar mejor bienestar psicológico y a dedicar más tiempo a los hobbies. Quienes puntuaban más alto en responsabilidad tendían a informar mayor satisfacción con la vida y mejores capacidades de afrontamiento.

En sentido inverso, las personas con niveles más altos de neuroticismo tendían a reportar una peor calidad de vida relacionada con la salud. El neuroticismo es la tendencia de un individuo a experimentar emociones negativas como ansiedad, depresión y estrés. Las personas con un alto nivel de neuroticismo suelen ser sensibles, emocionales y se estresan con facilidad.

Los autores sostienen que la personalidad no actúa de manera directa sobre la longevidad, sino sobre la manera en que una persona vive. Una persona curiosa y comprometida intelectualmente con el mundo, explican, puede estar más inclinada a buscar experiencias nuevas, mantener vínculos sociales, adoptar pasatiempos, seguir activa y continuar aprendiendo.

Múltiples adultos de distintas edades pintando en una clase de arte con caballetes, pinceles y paletas de colores en un estudio bien iluminado.
La apertura se asocia con curiosidad, disposición a aprender y mayor participación en actividades intelectuales y recreativas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La publicación subraya que la personalidad no debe entenderse como un factor aislado o alternativo a la alimentación o al ejercicio. El planteo del estudio es otro: esos rasgos podrían ayudar a moldear los comportamientos que vuelven más probable un envejecimiento saludable.

El propio trabajo reconoce sus límites. Se trató de un estudio observacional y relativamente pequeño, por lo que no puede demostrar que la personalidad cause un mejor envejecimiento. Los autores señalan que harán falta más investigaciones para determinar la dirección exacta de estas asociaciones.

El estudio se suma a una línea de evidencia en crecimiento según la cual los rasgos psicológicos pueden influir junto con factores más conocidos como la dieta, la actividad física y la conexión social. También menciona que uno de los estudios más prolongados sobre centenarios ha sugerido que la crianza intergeneracional o factores de personalidad, incluido un fuerte sentido de propósito, podrían intervenir en la longevidad.

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