Cáncer oral: cómo funciona el hisopo que identifica 4 genes y promete cambiar el diagnóstico

La evaluación incluyó más de 1.000 muestras de lesiones benignas y malignas en tres países. El método evita procedimientos invasivos y usa una reacción por PCR con un algoritmo para estimar el riesgo de cada lesión

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Boca humana abierta con hisopo blanco en el interior de la mejilla. Dos hisopos con mango azul claro y punta blanca de algodón cruzados en primer plano. Fondo gris.
El nuevo hisopo para cáncer oral busca reemplazar la biopsia por bisturí con un test no invasivo de cepillado de la mucosa bucal (Imagen Ilustrativa Infobae)

A nivel mundial, el cáncer oral representa una creciente causa de preocupación en salud pública, con un aumento sostenido tanto en incidencia como en mortalidad. Cada año se diagnostican aproximadamente 650.000 casos nuevos y, solo en el Reino Unido, más de 10.000 personas reciben este diagnóstico. Los factores de riesgo principales incluyen el consumo de tabaco, alcohol, infección por el virus del papiloma humano (HPV) y la exposición solar.

Frente a este escenario, la detección temprana es una vía para mejorar la supervivencia, aunque tradicionalmente este proceso ha implicado procedimientos invasivos que suelen resultar dolorosos e incómodos para los pacientes. Hasta ahora, el método estándar para confirmar una lesión sospechosa en la cavidad oral ha sido la biopsia por escisión con bisturí.

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Infografía con una persona a la que le toman una muestra bucal, ADN, células, microchip, reloj, mapa mundial y texto explicativo sobre un test genético.
El estudio de la Queen Mary University of London evaluó más de 1.000 muestras de 545 pacientes en el Reino Unido, India y China (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, esta técnica, además de dolorosa, especialmente en el caso de la lengua, puede conducir a infecciones y daños en los tejidos circundantes, y no es infrecuente que se realicen biopsias innecesarias en lesiones benignas. La mayoría de los desórdenes potencialmente malignos orales, de hecho, no progresan a cáncer, pero el temor al error clínico hacía que los especialistas optaran por la intervención quirúrgica a modo preventivo, generando demoras diagnósticas y afectando la calidad de vida de los pacientes.

Frente a estas limitaciones, un equipo internacional liderado por la Queen Mary University of London desarrolló un test diagnóstico no invasivo a partir de una simple muestra de cepillado de la mucosa bucal. Según un estudio publicado en Biomarker Research, esta herramienta permite detectar cáncer oral en apenas una hora, con altos valores de sensibilidad y especificidad.

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Hacia una detección menos dolorosa y más precisa

Boca abierta con cepillo tomando muestra, dos tubos de recolección, un tubo de ensayo con partículas, micropipeta, placa de PCR y equipo de qPCR con pantalla de gráficos.
El test de cáncer oral identifica la expresión de cuatro genes, INHBA, S100A16, YAP1 y POLR2A, para estimar el riesgo de cada lesión (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comunicado oficial de la Queen Mary University of London subraya que este avance podría evitar más del 90% de las biopsias por bisturí innecesarias, reduciendo la carga clínica y financiera asociada a la vigilancia de lesiones benignas.

“El test ofrece a los profesionales una vía rápida, precisa y no invasiva para clasificar pacientes, lo que permite monitorearlos regularmente y detectar el cáncer en etapas mucho más tempranas”, explicaron los investigadores en el comunicado.

El ensayo clínico, el mayor de su tipo hasta la fecha, analizó más de 1.000 muestras de cepillado oral provenientes de 545 pacientes con distintas lesiones: desde cáncer oral confirmado hasta cuadros benignos como leucoplasia y liquen plano. El desarrollo y validación internacional de este test se fundamenta en la identificación de un patrón único de expresión de cuatro genes (INHBA, S100A16, YAP1 y POLR2A) en las células captadas con el cepillo citológico.

“Nos sorprendió comprobar que la performance del test a partir del cepillado es comparable a la variante con microbiopsia”, señaló Muy-Teck Teh, profesor de Oncología Oral Molecular en Queen Mary, según el comunicado de prensa. Esto significa que no es necesario ningún procedimiento invasivo para aprovechar la capacidad diagnóstica del método.

Resultados y desempeño del nuevo test

Científica en bata y guantes azules sujeta un tubo de ensayo. En el laboratorio se ven un equipo de PCR, un monitor con gráfica y estanterías con reactivos.
La prueba usa una reacción por PCR en tiempo real y un algoritmo que calcula un índice de malignidad en menos de una hora (Imagen Ilustrativa Infobae)

La validación, detallada en el estudio científico, mostró que la prueba basada en cuatro marcadores genéticos logró una sensibilidad del 95,7%, una especificidad del 95,1% y una precisión global del 95,5% para la detección de cáncer oral frente a lesiones benignas o inflamatorias. El margen de error fue mínimo, con tasas de falsos positivos y negativos inferiores al 5%.

Según se detalla en el estudio, el sistema emplea una reacción por PCR en tiempo real sobre el material celular recolectado, y un algoritmo computa un índice de malignidad que permite estratificar el riesgo de cada lesión en menos de una hora.

Además, el documento subraya la versatilidad y robustez de la herramienta: “El rendimiento del test no mostró diferencias en género ni en edad, ni en función de la localización geográfica, gracias a su validación sobre cohortes diversas del Reino Unido, India y China”, se destaca entre los resultados principales del paper. Esta universalidad favorece su potencial implementación global, incluso en contextos de bajos recursos, dado que el análisis puede efectuarse fuera de laboratorios especializados y no requiere refrigeración.

Implicancia clínica y futuro del diagnóstico oral

Dos mujeres en batas de laboratorio blancas y guantes, una mirando a través de un microscopio con gafas de seguridad, y la otra trabajando al fondo.
Los investigadores afirman que el hisopo podría evitar más del 90% de las biopsias innecesarias en lesiones benignas de la cavidad oral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comunicado de la Queen Mary University of London remarca que la principal ventaja del método reside en su carácter repetible y seguro, ideal para la vigilancia longitudinal de pacientes con lesiones de bajo riesgo y para detectar transformaciones malignas de manera precoz.

“Hasta ahora, la incomodidad y el dolor derivados de las biopsias hacían poco viable una monitorización frecuente. Este avance habilita programar controles seriados, mejorando las posibilidades de interceptar el cáncer en etapas tratables”, indicaron los investigadores en su mensaje institucional.

De acuerdo con los autores, la introducción de esta técnica contribuiría a “reducir significativamente las derivaciones innecesarias a especialistas y la sobrecarga de los sistemas de salud, con la expectativa de poder implementarla a gran escala en un plazo de dos años”. La universidad, en colaboración con socios internacionales, se encuentra en proceso de búsqueda de un socio comercial para su desarrollo y futura comercialización.

Una mujer en una silla odontológica. Un profesional con guante azul toma una muestra oral con un hisopo. Gráficos de ADN y células se superponen hacia un monitor.
El test para cáncer oral no requiere refrigeración, puede aplicarse fuera de laboratorios especializados y apunta a una implementación a gran escala en dos años (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo concluye: “qMIDS-V3 es el primer ensayo no invasivo capaz de distinguir de manera fiable el cáncer oral de otras lesiones potencialmente malignas con alta sensibilidad y especificidad”, de acuerdo al artículo científico. Entre sus puntos destacados, los investigadores señalan el bajo costo, la estabilidad a temperatura ambiente y la posibilidad de automatización como razones adicionales para considerar a este test como una alternativa para el diagnóstico temprano.

La expansión proyectada de la incidencia global del cáncer oral y el estancamiento de la supervivencia a cinco años, estimada en torno al 50%, refuerzan la necesidad de sumar herramientas diagnósticas menos cruentas y más accesibles. “El impacto sanitario y social podría ser alto: la detección temprana sigue siendo central para mejorar el pronóstico”, concluyeron los investigadores en el comunicado de prensa institucional.

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