Nutrición y cerebro: los 5 grupos de alimentos que los científicos recomiendan incorporar

En una entrevista para ZOE Podcast, dos especialistas explicaron cómo la microbiota intestinal se comunica con el sistema nervioso y por qué las elecciones cotidianas pueden influir en la memoria, el estado de ánimo y el riesgo de desarrollar distintas enfermedades neurológicas

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Plato blanco con cerebro ilustrado, compuesto por zanahorias, pescado, hojas verdes y lentejas. En mesa de madera, con tenedor, cuchillo, cuchara y adornos.
La alimentación impacta de forma directa en la salud cerebral, el estado de ánimo y la memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relación entre la alimentación y el funcionamiento del cerebro ocupa un lugar cada vez más relevante en la investigación científica. Estudios recientes liderados por la profesora en psiquiatría nutricional Felice Jacka y el profesor Tim Spector indicaron que la calidad de la dieta influye en la salud física, en el estado de ánimo, y el riesgo de desarrollar trastornos como la depresión, la ansiedad e incluso la demencia.

El interés por la conexión entre el cerebro y el intestino continúa creciendo en el ámbito científico. ZOE podcast reunió a especialistas para analizar cómo los hábitos alimentarios cotidianos pueden influir en el bienestar mental y las funciones cognitivas, así como qué cambios en la dieta podrían contribuir a reducir el riesgo de enfermedades neurológicas y mejorar la calidad de vida.

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Los alimentos que dialogan con el cerebro

De acuerdo con los especialistas entrevistados en el podcast por Jonathan Wolf, la dieta afecta la microbiota intestinal, que produce compuestos químicos capaces de comunicarse con el cerebro.

Este vínculo biológico influye en procesos como la inflamación y la regulación del estado de ánimo. “Lo que comemos modifica nuestra microbiota intestinal, la cual produce sustancias químicas que envían señales al cerebro”, afirmó Jacka. Cuando esa comunicación se altera, pueden activarse mecanismos inflamatorios asociados a síntomas depresivos y deterioro cognitivo.

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Tres personas sentadas en sillas de oficina alrededor de una mesa negra. Hay dos micrófonos, un ordenador portátil amarillo y dos tazas amarillas con el logo Zoe
La dieta modifica la microbiota intestinal, que envía señales al cerebro e influye en la inflamación y en la regulación del estado de ánimo (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

Los datos recopilados por los equipos de Jacka y Spector en estudios poblacionales y ensayos clínicos demostraron que una dieta de mayor calidad se asocia de forma sistemática con menor riesgo de depresión y ansiedad en diferentes países y grupos de edad. Esta relación se mantiene incluso al considerar factores como el nivel socioeconómico, la educación o el peso corporal.

Los 5 alimentos clave para la salud cerebral

Según el análisis presentado Jacka y Spector, existen cinco tipos de alimentos que contribuyen a proteger la memoria, mejorar el estado de ánimo y reducir el riesgo de demencia:

  1. Cereales integrales: productos como la avena sin procesar, la cebada, el centeno, la espelta y la quinua aportan fibra y nutrientes esenciales para el cerebro.
  2. Legumbres: garbanzos, frijoles y otras variedades favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal.
  3. Alimentos fermentados: yogur, kéfir y chucrut ayudan a fortalecer la función del hipocampo, región cerebral asociada a la memoria y el ánimo, y contribuyen a reducir la inflamación.
  4. Variedad de vegetales: incluir al menos 30 tipos distintos de verduras y plantas a la semana potencia la diversidad microbiana y aporta fitoquímicos protectores.
  5. Pescado azul: sardinas y anchoas, fuentes naturales de omega-3, apoyan la función cerebral y pueden sustituir la necesidad de suplementos nutricionales.
Mesa de madera con recipientes de cereales, legumbres, yogur, chucrut, pescado azul, verduras de hoja, raíz y frutos rojos variados junto a una ventana.
Los cereales integrales, las legumbres, los alimentos fermentados, la variedad de vegetales y el pescado azul aparecen como alimentos clave para la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas recomendaciones surgieron de ensayos clínicos y revisiones científicas que destacaron el papel de la alimentación en la prevención de trastornos mentales y enfermedades neurodegenerativas.

El impacto de los ultraprocesados

Un aspecto destacado en el podcast fue el riesgo vinculado al consumo frecuente de alimentos ultraprocesados. Según una revisión publicada en el British Medical Journal y citada por Jacka, el 70% de los problemas de salud estudiados, como depresión, demencia y enfermedades del corazón, se vincularon a un mayor consumo de alimentos ultraprocesados.

Estos productos, caracterizados por largas listas de ingredientes y aditivos, suelen carecer de la fibra, los fitoquímicos y los nutrientes presentes en los alimentos integrales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La evidencia científica indicó que los ultraprocesados reducen la diversidad de la microbiota intestinal frente a dietas basadas en verduras, legumbres y cereales integrales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia reunida por los científicos reveló que, incluso cuando los ultraprocesados son nutricionalmente equilibrados, la diversidad de la microbiota intestinal disminuye frente a dietas basadas en verduras, legumbres y cereales integrales.

“Observamos que las mujeres que tomaron alimentos de origen vegetal, la diversidad de sus microbios realmente aumentó”, sostuvo Jacka.

La evidencia detrás de la dieta y la salud mental

El vínculo entre alimentación y cerebro no se limita a observaciones generales. Un ensayo clínico denominado SMILES reclutó a personas con depresión mayor de moderada a grave y evaluó el efecto de un cambio de dieta guiado por un profesional.

Alrededor del 8% de las personas que recibieron apoyo social experimentaron una remisión de su depresión. Y aproximadamente un tercio de las que recibieron apoyo nutricional también experimentaron una remisión completa de su depresión”, explicó la especialista sobre los resultados.

El grado de mejora en la salud mental se correlacionó directamente con la calidad de la dieta, sin depender de la pérdida de peso.

Vista aérea de un tazón blanco con yogur natural, fresas, arándanos, semillas de chía y nueces. Se apoya sobre una superficie de mármol claro.
El yogur, uno de los alimentos fermentados analizados por los investigadores, se asoció con cambios en una región del cerebro vinculada con la memoria y el estado de ánimo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro estudio citado por la especialista analizó el efecto de alimentos fermentados como el yogur sobre el cerebro. Se asignó aleatoriamente a mujeres sanas a consumir una bebida fermentada o un placebo durante ocho semanas.

Al finalizar el periodo, el grupo que ingirió el producto real mostró un aumento del volumen del hipocampo, región clave para la memoria y el estado de ánimo.

Recomendaciones prácticas para una dieta saludable

Frente al desafío de modificar hábitos alimentarios, Jacka y Spector sugirieron enfoques accesibles y económicos: priorizar alimentos con pocos ingredientes, reducir productos con emulsionantes y evitar comidas preparadas.

Mujer con cabello gris, gafas y labial rojo, vestida con blazer negro y camisa clara, sentada frente a un micrófono de estudio y una taza amarilla
Jacka y Spector recomendaron priorizar alimentos con pocos ingredientes y reducir comidas preparadas para proteger la salud mental y prevenir el deterioro cognitivo (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

Los expertos subrayaron que la elección de alimentos no solo impacta la salud mental, sino también el neurodesarrollo infantil, la adquisición del lenguaje y el riesgo de deterioro cognitivo en adultos.

La evidencia reunida por los equipos de investigación indicó que el consumo regular de cereales integrales, legumbres y alimentos fermentados, junto con la reducción de ultraprocesados, carnes procesadas y bebidas azucaradas, puede contribuir a disminuir el riesgo de depresión, ansiedad y demencia.

En el marco de las recomendaciones, Jacka enfatizó: “La comida tiene que ser accesible, fácil de preparar y económica. Los cereales integrales y las legumbres son muy baratos. Las verduras congeladas conservan su densidad nutricional”.

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