Cuáles son los colorantes “naturales” que elevan hasta un 49% el riesgo de diabetes, según un estudio

Una investigación francesa con más de 100.000 personas durante ocho años encontró que estas sustancias se asocian con incrementos notables en enfermedades metabólicas y oncológicas

Una ilustración en acuarela de un tazón blanco lleno de cereales redondos multicolores, con una cuchara dorada sumergida y algunos cereales dispersos alrededor.
Los hallazgos reactivan el debate regulatorio y la necesidad de controles más estrictos sobre aditivos alimentarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una investigación científica francesa asocia el consumo habitual de colorantes alimentarios naturales —empleados como alternativa a los sintéticos— con riesgos elevados de diabetes tipo 2 y distintos tipos de cáncer.

El análisis, que incluyó a más de 100.000 adultos durante 8 años, identificó aumentos relativos de riesgo superiores al 40 %, según recoge el Wall Street Journal. Estos resultados desafían la percepción extendida de que los colorantes naturales representan una opción segura en la industria alimentaria.

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En estudios recientes desarrollados en Francia a gran escala, se comprobó que los colorantes alimentarios naturales, aunque promocionados como inocuos, pueden estar relacionados con incrementos notables en enfermedades metabólicas y oncológicas, de forma comparable a los colorantes artificiales.

Primer plano de cereales de colores, chupete, gominolas, caramelos, embutidos en rodajas y snacks de queso en un paquete abierto, todo sobre una mesa de madera.
Los expertos recomiendan reducir ultraprocesados y priorizar alimentos frescos para limitar la exposición a estos compuestos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Investigadores del proyecto NutriNet-Santé, encabezados por Mathilde Touvier —directora de investigación del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia—, hallaron que el consumo de ciertos aditivos aislados del alimento original incrementa los peligros para la salud.

El uso recurrente de estos compuestos puede alterar procesos metabólicos, apoyar la inflamación y provocar resistencia a la insulina, especialmente en el contexto del consumo de alimentos ultraprocesados.

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Qué colorantes alimentarios naturales presentan mayores riesgos

El estudio francés señaló que el betacaroteno —presente en zanahorias, aceite de palma roja y añadido a productos lácteos, jugos o repostería— eleva en 44% el riesgo de diabetes tipo 2 entre quienes lo consumen en mayor proporción como aditivo.

Vista aérea de seis botellas de zumos de colores (verde, rojo, azul, amarillo, morado) sobre blanco, con espinacas, remolachas, zanahorias, col morada y polvos.
La autora principal advierte que lo “natural” no equivale a seguridad para los consumidores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, la curcumina, extracto de la cúrcuma empleado en numerosos preparados industriales, incrementó ese riesgo en 49%, y las antocianinas, pigmentos presentes en frutas y verduras, en 40 %. Todos estos resultados provienen de datos ajustados por otros factores alimentarios y aditivos, lo que refuerza la validez estadística de los hallazgos.

Respecto al cáncer, los científicos apuntaron que tanto los colorantes sintéticos como los naturales se asociaron con un aumento del 21 % en el riesgo de cáncer de mama. El betacaroteno, en particular, resultó relacionado con un incremento del 41% para ese mismo tipo de cáncer.

Además, el caramelo común —colorante natural ampliamente utilizado en repostería y helados— fue vinculado a un aumento del 15 % en el riesgo general de cáncer. Estas conclusiones han sido publicadas en Diabetes Care y European Journal of Epidemiology.

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Los colorantes naturales usados como alternativa industrial muestran asociaciones con diabetes tipo 2 en consumidores de alta exposición. (Imagen ilustrativa infobae)

La autora principal del estudio, Mathilde Touvier, subrayó en declaraciones al Wall Street Journal que “los aditivos alimentarios naturales no son una prueba de seguridad para los consumidores”. El equipo investigador remarcó que las tasas de enfermedades metabólicas y oncológicas son significativamente mayores entre quienes consumen grandes cantidades de estos colorantes, en contraste con quienes presentan una baja exposición.

Por qué tanto colorantes naturales como sintéticos pueden ser problemáticos

La investigación francesa advierte que la toxicidad no depende del origen natural o artificial del colorante. Los científicos explican que una vez extraídos y purificados, estos compuestos pueden perder la inocuidad que tienen dentro del alimento original.

El uso de colorantes, al margen de su procedencia, promueve inflamación, altera la microbiota intestinal e incrementa la resistencia a la insulina, de acuerdo con estudios realizados en laboratorio y en modelos animales.

Una doctora con bata azul y estetoscopio habla con una mujer sentada en una silla, quien muestra una expresión de preocupación; la doctora sostiene un portapapeles.
La investigación también encuentra asociaciones entre colorantes y un mayor riesgo relativo de algunos diagnósticos de cáncer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Touvier aconseja limitar el consumo de alimentos ultraprocesados y recuerda que “los colorantes alimentarios no son necesarios”. Los expertos sugieren darle prioridad a productos frescos y reducir la ingesta de comestibles procesados para evitar riesgos innecesarios.

A pesar de que los colorantes naturales han sido promovidos como seguros, los resultados de esta investigación invitan a revisar políticas públicas, etiquetas y hábitos de consumo. Los autores subrayan que se trata de estudios observacionales y que no existe una comprobación causal definitiva, pero insisten en la importancia de un control más riguroso sobre estos aditivos.

Los colorantes alimentarios —sin distinción de origen— solo modifican el color visual de los productos, cumpliendo una función cosmética que no aporta valor nutricional ni salud, según expertos y conclusiones reflejadas por el Wall Street Journal.

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