
En 2025, los incendios forestales dejaron un saldo histórico: más de 90 muertos, cerca de 300.000 evacuados y las pérdidas aseguradas más altas jamás registradas para este tipo de desastre.
El dato se produjo pese a que, ese mismo año, la superficie total quemada en el planeta fue la segunda más baja desde 2002.
PUBLICIDAD
Ese dato rompe una lógica que parecía evidente: a menos fuego, menos daño. Los científicos advirtieron que el verdadero peligro ahora depende de dónde arden los fuegos, con qué intensidad y cuánta gente vive cerca, según publicaron en la revista Nature Reviews Earth & Environment.
El cambio climático multiplicó las probabilidades de que ocurrieran esos desastres: las condiciones extremas que desataron los incendios en California fueron 1,5 veces más probables por su influencia, las de Corea del Sur el doble de probables, y las del sur de Europa entre 5 y 40 veces más probables que en un planeta sin calentamiento global.
PUBLICIDAD
El análisis fue elaborado por Matthew Jones, del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de East Anglia, con colegas de otras instituciones del Reino Unido, la Universidad de California en Merced, Estados Unidos, la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro en Portugal, el Servicio Forestal de Canadá y la Universidad Kasetsart en Tailandia.
Menos llamas, más muertes

Durante décadas, los científicos midieron la gravedad de una temporada de incendios por la cantidad de hectáreas quemadas. Esa métrica fue útil cuando los fuegos se concentraban en sabanas africanas con baja densidad de población.
El problema es que ese patrón cambió. Los incendios retrocedieron en las sabanas, pero avanzaron con fuerza en bosques templados y de altas latitudes, donde los árboles acumulan grandes cantidades de combustible vegetal y las comunidades urbanas están mucho más cerca.
PUBLICIDAD
El cambio climático agravó ese desplazamiento. Las sequías más largas, las olas de calor más frecuentes y los vientos extremos crean condiciones para que el fuego se propague a una velocidad que los sistemas de emergencia no pueden contener.
El objetivo de la investigación fue documentar ese fenómeno con datos del año pasado y demostrar que la superficie quemada ya no alcanza para medir el riesgo real de los incendios a escala global.
El año que los números engañaron

Los investigadores usaron datos satelitales del producto MCD64A1 de MODIS —un sistema de detección de áreas quemadas con cobertura global desde 2002— para medir la superficie afectada en cada país y provincia del mundo.
PUBLICIDAD
Para calcular las emisiones de dióxido de carbono (CO₂, el principal gas de efecto invernadero), recurrieron a la quinta versión de la Base de Datos Global de Emisiones de Incendios (GFED5, por sus siglas en inglés). Las pérdidas económicas y humanas provienen de la base de datos EM-DAT, del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres.
En total, los incendios del año pasado quemaron 335 millones de hectáreas en el mundo, un 16% por debajo del promedio histórico, y las emisiones de CO₂ cayeron a 11.000 millones de toneladas, el tercer valor más bajo desde 2002.
Pero los bosques boreales de Canadá contaron otra historia. Entre 2023 y 2025, esos bosques emitieron casi 4.000 millones de toneladas de CO₂, más que todo lo emitido en los 15 años anteriores combinados.
PUBLICIDAD

En enero de 2025, los incendios Palisades y Eaton arrasaron zonas densamente pobladas de Los Ángeles. Mataron a 31 personas, destruyeron casi 12.000 viviendas, forzaron más de 150.000 evacuaciones y expusieron a más de 10 millones de personas al humo.
Las pérdidas totales de esos incendios se estimaron en unos 140.000 millones de dólares, con pérdidas aseguradas cercanas a los 40.000 millones, lo que los convirtió en el quinto desastre natural más costoso de la historia.
En Europa, la sequía y el calor extremo provocaron incendios en España, Portugal, Grecia, Turquía, Chipre y Francia.
España registró su mayor superficie quemada desde 2002, con más de 350.000 hectáreas afectadas y ocho muertos. Corea del Sur vivió su peor temporada de incendios, con 32 muertos y más de 37.000 desplazados.
PUBLICIDAD
Apagar el fuego no alcanza

Los investigadores señalaron que reducir las pérdidas futuras exige dos frentes simultáneos. El primero es bajar las emisiones de combustibles fósiles para frenar el calentamiento global que amplifica las condiciones de riesgo.
El segundo es adaptar las sociedades a un mundo donde los incendios extremos son cada vez más frecuentes. Eso incluye una gestión activa de la vegetación, como limpiar y controlar el material vegetal que actúa como combustible, construir infraestructura más resistente al fuego y diseñar planes de evacuación acordes a la velocidad con que se propagan los incendios actuales.
Los propios investigadores reconocieron que las tendencias en Europa son difíciles de aislar, porque los cambios en el uso de la tierra (como el abandono de zonas rurales o la expansión urbana) también alteran el comportamiento del fuego, más allá del clima.
PUBLICIDAD
“Identificar tendencias en los incendios en el continente se complica por los cambios en el uso del suelo”, señaló Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, quien fue coautor.

Jones planteó el núcleo del problema: “2025 demuestra que un año ‘tranquilo’ de incendios a nivel global puede ser igualmente devastador”. Añadió que “el riesgo está cada vez más determinado por la ubicación del fuego, su intensidad y la exposición de la población”.
La investigadora Crystal Kolden, de la Universidad de California en Merced, advirtió que “la coincidencia de múltiples incendios devastadores es especialmente problemática, porque dificulta compartir recursos entre países y pone en mayor riesgo a los civiles”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La alerta de los científicos por el Ártico: el hielo marino dura menos, la nieve pierde espesor y crece el impacto sobre la fauna
Un estudio reciente detectó que la superficie congelada se reduce durante más tiempo que hace cinco décadas, con efectos crecientes sobre especies clave y sobre el equilibrio climático global

El Niño 2026: cuáles son las zonas de Argentina con mayor riesgo de tormentas y fenómenos extremos
Especialistas confirmaron que la fase cálida del Pacífico mantendrá una intensidad elevada hasta febrero. Las regiones que presentan más vulnerabilidad ante las precipitaciones abundantes

El Salvador cerró su tercer período de sequía meteorológica tras lluvias dispersas
Medio Ambiente explicó que las lluvias recientes cortaron una racha sin precipitaciones y cerraron el tercer episodio seco de 2026

Alerta por El Niño en Cundinamarca: CAR pidió reforzar el ahorro de agua y proteger los embalses ante posible intensificación en octubre
La corporación pidió a alcaldías, acueductos, industrias y usuarios aplicar en forma estricta los planes de uso eficiente para proteger las reservas y asegurar el abastecimiento doméstico durante la temporada seca prevista

República Dominicana ajustó las descargas de sus embalses ante un déficit de lluvias previsto
El Copre informó que vigila niveles, entradas y volúmenes almacenados para redefinir la operación de presas que abastecen acueductos, zonas agrícolas y generación eléctrica durante el trimestre septiembre-noviembre


