El rol de la adrenalina en el aprendizaje eficiente y cómo aprovechar sus picos para la formación de recuerdos duraderos

El neurocientífico Andrew Huberman analizó de qué manera ciertos estímulos, como el ejercicio, la exposición al frío y el uso moderado de cafeína, pueden potenciar procesos cerebrales clave y optimizar la retención de información

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
La adrenalina y la noradrenalina son neuroquímicos clave que potencian la memoria al reforzar conexiones neuronales tras experiencias intensas o estimulantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adrenalina influye de forma clave en la memoria, al actuar junto a otros neuroquímicos que sellan percepciones en recuerdos duraderos, según explicó el neurocientífico Andrew Huberman.

Picos agudos de estas sustancias, generados por hábitos como el ejercicio físico o la exposición al frío, pueden intensificar el aprendizaje y reforzar la consolidación de información.

Los neuroquímicos como la adrenalina y la noradrenalina intervienen en la formación de recuerdos al fortalecer las conexiones neuronales tras experiencias significativas o estimulantes. Este proceso, corroborado por experimentos tanto en animales como en humanos, permite que incluso eventos sin carga emocional acaben fijándose de manera perdurable.

Además, la ciencia sugiere que aprovechar picos puntuales de adrenalina justo al terminar una sesión de aprendizaje es la estrategia óptima para potenciar la memoria y reducir el número de repeticiones necesarias.

Andrew Huberman, un hombre blanco con barba, camiseta negra y cabello oscuro, habla frente a un micrófono sobre un brazo articulado, gesticulando con ambas manos, fondo oscuro
Mantener un estado de atención y calma antes de inducir un pico de adrenalina maximiza la capacidad de consolidar recuerdos según el neurocientífico Andrew Huberman (Captura de video: YouTube/@hubermanlab)

El sistema nervioso procesa una gran cantidad de estímulos en cada momento, pero solo una parte de esas percepciones logra quedarse como recuerdos estables. En su podcast Huberman Lab, el neurocientífico subrayó que esas memorias suelen fijarse con rapidez gracias a la acción coordinada de la adrenalina, noradrenalina y, en situaciones de estrés, el cortisol.

Adrenalina y neuroquímicos: claves de la memoria

Los estudios de James McGaugh y Larry Cahill evidenciaron que las experiencias intensas, tanto negativas como positivas, provocan una liberación de adrenalina que favorece al fenómeno denominado como “aprendizaje de un solo ensayo”. Si este pico neuroquímico se bloquea a nivel químico, el recuerdo vinculado tiende a debilitarse o incluso a desaparecer.

En humanos, uno de los experimentos citados por el experto evidenció que sumergir un brazo en agua helada tras aprender algo poco interesante aumenta significativamente la probabilidad de recordar esa información.

Hombre de 40 años sentado en un escritorio de madera, concentrado, escribiendo en un libro abierto bajo la luz de una lámpara, con un portátil y tazas.
Estudios científicos demuestran que la liberación de adrenalina después de aprender un dato poco interesante aumenta notablemente la retención de la información (Imagen Ilustrativa Infobae)

Picos de adrenalina y noradrenalina facilitan que menos repeticiones sean necesarias para el aprendizaje, mientras que el cortisol en niveles elevados de manera crónica afecta negativamente tanto la memoria como otras funciones biológicas.

El secreto reside en el aumento agudo de la adrenalina respecto a un nivel bajo previo, más que en el nivel absoluto de la sustancia. Por ello, se recomienda mantener un estado de calma y atención antes de inducir el pico neuroquímico para maximizar el beneficio sobre el recuerdo.

Estrategias naturales para potenciar el aprendizaje

Huberman expuso varias estrategias prácticas para estimular neuroquímicos que favorecen el rendimiento mental. Entre ellas, la exposición al frío, como duchas o baños en agua helada, ofrece una alternativa natural para liberar adrenalina sin necesidad de recurrir a fármacos. De acuerdo con distintas investigaciones, una sesión intensa de ejercicio también consigue este efecto y mejora tanto la atención como la memoria.

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Picos agudos de adrenalina producidos por ejercicio físico o exposición al frío mejoran la consolidación de recuerdos y facilitan el aprendizaje eficiente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consumir cafeína, presente en el café y el mate, incrementa el estado de alerta, ayudando a la fijación de recuerdos si se asocia el consumo al final o justo después de aprender, ni antes ni durante la tarea. Mantener la mente enfocada y tranquila antes de inducir un estímulo de adrenalina multiplica el impacto positivo sobre la consolidación.

El impacto del ejercicio físico en la memoria

El ejercicio cardiovascular regular aporta beneficios que van más allá de la activación de neuroquímicos. Según estudios mencionados en el podcast y trabajos de figuras como Wendy Suzuki y Eric Kandel, practicar entre 180 y 200 minutos semanales de actividad física de intensidad constante impulsa la neurogénesis en el hipocampo, una región esencial para la memoria.

Existe debate sobre la magnitud real de la neurogénesis en adultos, pero la evidencia muestra que mejorar el flujo sanguíneo cerebral y liberar osteocalcina desde los huesos durante el esfuerzo físico favorece la salud cerebral.

Pareja de 50 años, un hombre y una mujer, trotando en un sendero rodeado de abundante pasto y árboles con hojas verdes, bajo luz natural.
El ejercicio cardiovascular regular, entre 180 y 200 minutos semanales, favorece la neurogénesis en el hipocampo y mejora la salud cerebral y la memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta relación entre movimiento corporal y capacidad de aprendizaje justifica el efecto positivo del ejercicio continuo sobre la memoria, especialmente en actividades que incluyan impacto o movimientos intensos.

El poder de la meditación y las imágenes mentales

La meditación diaria aparece también como herramienta efectiva para fortalecer la memoria. La neurocientífica Wendy Suzuki, citada en el Huberman Lab podcast, observó que practicar 13 minutos de meditación diaria durante ocho semanas mejora la atención, el estado de ánimo y la regulación emocional, lo que repercute directamente en la capacidad de aprendizaje.

Otra técnica útil es la creación consciente de imágenes mentales o la toma de fotografías reales durante una experiencia. Investigaciones señalan que decidir captar una imagen, ya sea mental o mediante cámara, aumenta la probabilidad de recordar detalles específicos, sobre todo cuando se trata de información visual compleja.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La práctica diaria de meditación durante al menos 13 minutos puede optimizar la atención, el estado de ánimo y la regulación emocional, fortaleciendo la memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La combinación de ejercicio, exposición al frío, meditación y uso moderado de estimulantes puede mejorar la consolidación de información al aprovechar la neuroplasticidad. El neurocientífico destacó la importancia de evitar excesos y priorizar la seguridad al aplicar estas prácticas.

Durante la vida, el cerebro retiene solo un pequeño número de experiencias de entre innumerables percepciones. La adrenalina y otros compuestos actúan como filtros biológicos, seleccionando qué estímulos se transforman en recuerdos perdurables.