
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Minnesota exploró cómo las redes cerebrales responsables del procesamiento de recompensas y del control ejecutivo experimentan cambios a medida que las personas envejecen.
Se trata de un trabajo dirigido por los especialistas Samuel Klein y Monica Luciana, quienes buscaron entender con mayor precisión cómo se desarrollan estas redes a lo largo del proceso que ocurre desde la adolescencia hasta la adultez. En este marco, señalaron que ciertos trastornos psiquiátricos estarían estrechamente relacionados con alteraciones específicas en el funcionamiento de estas redes cerebrales.
Para llevar adelante esta investigación, el equipo de científicos analizó los datos obtenidos a partir de imágenes cerebrales de más de 150 personas, cuyas edades se encontraban en un rango de entre 11 y 25 años. A través de múltiples evaluaciones, detectaron cambios significativos en la comunicación entre distintas regiones del cerebro. Estas modificaciones, según detallaron en sus observaciones, se vincularían con una mejora en la toma de decisiones relacionadas con la recompensa y con una optimización de la función ejecutiva.
Monica Luciana, una de las investigadoras principales del estudio, destacó que “las redes específicas que promueven la recompensa frente al control de la conducta se diferencian a lo largo de la adolescencia, lo que es un descubrimiento novedoso”.

En el texto de la investigación, que fue publicada en JNeurosci, los autores explicaron: “Estudios seminales en neurociencia animal demuestran que los circuitos frontoestriatales exhiben un gradiente funcional ventral-dorsal para integrar funciones neuronales relacionadas con el procesamiento de recompensas y el control cognitivo”. Además, agregaron que “los modelos de desarrollo neurológico prominentes postulan que la búsqueda intensificada de recompensas y la toma de riesgos durante la adolescencia son resultado de desequilibrios madurativos entre los sistemas neuronales frontoestriatales que subyacen al procesamiento de recompensas y al control cognitivo”.
Según detallaron los investigadores, “estos hallazgos sugieren que el neurodesarrollo adolescente típico se caracteriza por una divergencia en la conectividad frontoestriatal ventral y dorsal que puede estar relacionada con mejoras de desarrollo en la toma de decisiones afectivas y la función ejecutiva”.
A su vez, explicaron que el presente estudio “caracterizó las trayectorias de desarrollo de las redes frontoestriatales en estado de reposo desde la infancia hasta la adultez temprana”. En ese sentido, aseguraron: “Demostramos que los aspectos ventral y dorsal del cuerpo estriado exhiben cambios distintos relacionados con la edad, que predijeron mejoras en el desarrollo de la toma de decisiones relacionadas con la recompensa y la función ejecutiva”.
Además, destacaron que estos resultados “resaltan que la adolescencia se caracteriza por cambios distintos en las redes frontoestriatales que pueden estar relacionados con aumentos normativos en la toma de riesgos”.

En este mismo marco, los autores del estudio ampliaron su análisis al señalar: “Las trayectorias de desarrollo atípicas de las redes frontoestriatales pueden contribuir a la psicopatología de inicio en la adolescencia”.
Como se observa en el estudio, los hallazgos obtenidos por los investigadores ofrecen valiosas perspectivas sobre cómo los adolescentes tienden a tomar riesgos, además de proporcionar información relevante para aquellos especialistas que se dedican a estudiar el desarrollo de la psicopatología. Esto es posible, siempre según lo divulgado en la investigación, gracias a la posibilidad de analizar en detalle las redes cerebrales que podrían estar funcionando de manera diferente en este grupo etario.
Para los expertos, es clave profundizar en la manera en que se desarrollan las mencionadas redes cerebrales para lograr un mejor respaldo de las funciones ejecutivas asociadas a la recompensa. En este sentido, algunos trastornos psiquiátricos estarían directamente vinculados, según los especialistas, con alteraciones en las redes cerebrales que regulan el procesamiento de recompensas y el funcionamiento de las funciones ejecutivas. Entre estas funciones se incluyen la toma de decisiones, la asunción de riesgos, la planificación y la memoria.
Al analizar en detalle los cambios neuronales que ocurren en los cerebros de los adolescentes, los investigadores lograron identificar ciertos patrones específicos que pueden predecir cómo se desarrollan la toma de decisiones y el control del comportamiento a medida que las personas envejecen.
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