Cuál es la mejor hora para almorzar, según expertos

Especialistas explican por qué el momento del almuerzo puede influir en el metabolismo, el peso y la energía diaria

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Mesa de madera con un plato de vegetales cocidos, un tazón de proteínas a la parrilla, una jarra de agua, un plato de melón y bayas, y sillas; una cocina al fondo.
El horario del almuerzo puede influir en la salud metabólica y la longevidad, según expertos en nutrición como Adam Collins, Rupy Aujla y Valter Longo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El debate sobre el mejor momento para almorzar suele pasar desapercibido entre reuniones y tareas cotidianas. Expertos en nutrición y longevidad como Adam Collins, Rupy Aujla y Valter Longo, citados por GQ, insisten en que el horario del almuerzo puede influir en la salud metabólica y el bienestar a largo plazo.

El almuerzo, cuando se planifica, puede convertirse en un aliado para mejorar el metabolismo y la longevidad. Los especialistas sugieren ubicarlo equidistante entre el desayuno y la cena, permitiendo una ventana de ayuno nocturno de 12 horas.

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Por ejemplo, si se desayuna a las 8 y se cena a las 20, el almuerzo debería situarse alrededor de las 14. Esta decisión ayuda a regular el peso y los procesos metabólicos.

Ilustración plana de una línea de tiempo horizontal. Muestra el sol en amanecer, mediodía, atardecer y noche con un huevo, pescado, queso y pollo respectivamente.
Los especialistas recomiendan ubicar el almuerzo entre el desayuno y la cena para sostener un ayuno nocturno de 12 horas y favorecer el metabolismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones sobre el intervalo entre comidas y la ventana de ayuno

Dejar un intervalo de al menos cuatro horas entre comidas principales es una de las principales recomendaciones de Adam Collins. Esta pauta favorece la instauración de pequeños períodos de ayuno que, sumados a un ayuno nocturno de 12 horas, benefician la regulación metabólica y el control del peso.

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Evitar tentempiés o bebidas con carbohidratos refinados entre comidas ayuda a regular el peso y los procesos metabólicos. Los expertos observan que el organismo aprovecha mejor los nutrientes al respetar estos intervalos.

El cumplimiento de estos espacios permite ajustar el metabolismo y estabilizar los niveles energéticos durante el día. Mantener la disciplina de no comer entre comidas principales contribuye a la eficiencia de la gestión energética. Esta estrategia también facilita el control del apetito y previene los picos indeseados de insulina.

Cuatro jóvenes almuerzan en una mesa de oficina con ensaladas, sándwiches, sushi, frutas y bebidas. Se ve una laptop abierta y personas trabajando al fondo.
Evitar tentempiés y bebidas con carbohidratos refinados entre comidas ayuda a prevenir picos de insulina y a estabilizar la energía durante el día (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consejos para evitar el letargo y la somnolencia tras el almuerzo

La sensación de pesadez y somnolencia después del almuerzo es frecuente, pero puede evitarse con ciertas pautas alimentarias. Rupy Aujla recomienda reducir el consumo de carbohidratos refinados como sándwiches, barritas de tentempié y granolas. En su lugar, aconseja priorizar proteínas, que suelen estar poco presentes en la dieta diaria.

La hidratación ayuda a prevenir el cansancio post-almuerzo. Según Aujla, muchas veces la fatiga no responde al hambre, sino a la falta de agua. En ese sentido, reforzar la ingesta de líquidos durante el día puede ser tan efectivo como cambiar el menú.

Milanesa de res molida, carne empanizada, receta familiar, proteína animal, cocina mexicana, platillo frito, preparación tradicional – (Imagen Ilustrativa Infobae)
Rupy Aujla aconseja reducir los carbohidratos refinados en el almuerzo y priorizar proteínas para evitar la somnolencia de la tarde (Imagen Ilustrativa Infobae)

Propuestas de almuerzos mínimos o ligeros y sus efectos

Optar por un almuerzo reducido en cantidad es una estrategia que Valter Longo sugiere para quienes buscan controlar el peso y la energía. Recomienda limitar esa comida a un tentempié de 100 calorías, como nueces o fruta, o incluso solo café negro. Esta práctica prolonga el ayuno entre comidas principales, favoreciendo la sensibilidad a la insulina.

Longo sostiene que esta pauta disminuye la liberación masiva de insulina y las consecuencias negativas tras una comida abundante. Aclara que las personas con bajo peso o mayores de 65 años deben mantener un almuerzo completo. El ajuste debe ser personalizado según las necesidades individuales.

Un tarro de cristal lleno de nueces de Brasil peladas, de colores crema y marrón, sobre una mesa de madera. Hay varias nueces dispersas junto al tarro.
Valter Longo sugiere un almuerzo ligero de unas 100 calorías o café negro para prolongar el ayuno y mejorar la sensibilidad a la insulina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consideraciones para quienes omiten el desayuno y hacen del almuerzo su primera comida

Quienes saltan el desayuno y convierten el almuerzo en su primera comida del día deben mantener las mismas recomendaciones sobre la ventana de ingesta. La clave está en concentrar la alimentación diaria en un intervalo de 10 a 12 horas, garantizando el aporte necesario de nutrientes.

El tipo y la calidad de los alimentos cobran protagonismo en esta modalidad. La estructura del día debe ajustarse para cubrir todos los requerimientos.

Valter Longo desaconseja omitir el desayuno, pero sugiere como alternativa un desayuno tardío hacia las 11, seguido de un tentempié a media tarde y la cena. Esta distribución ayuda a mantener la variedad y el equilibrio nutricional.

una persona come un plato de ensalada de palta - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las personas que omiten el desayuno o hacen solo dos comidas al día deben concentrar la ingesta en 10 a 12 horas y cuidar la calidad nutricional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dificultades y recomendaciones para obtener todos los nutrientes con solo dos comidas al día

Contar únicamente con dos comidas principales diarias puede dificultar el cumplimiento de los requerimientos nutricionales. Rupy Aujla señala que, aunque es una opción válida, exige atención especial a la calidad y variedad de los alimentos.

Es fundamental incluir fuentes adecuadas de proteínas, fibra, frutas y verduras para evitar carencias. El desafío radica en reunir en menos comidas toda la variedad necesaria.

La elección consciente de ingredientes ricos en nutrientes se vuelve indispensable para mantener la salud y el aporte energético adecuado.

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