
El hígado, ese órgano silencioso y vital, puede regenerarse y protegerse si recibe los cuidados adecuados a tiempo. Frente al avance del hígado graso, especialistas de Mayo Clinic presentan nuevas pautas que transforman la manera de entender y abordar esta enfermedad, cada vez más común en la población.
Saber qué hábitos lo fortalecen y cuáles lo ponen en riesgo puede marcar la diferencia entre una recuperación posible y la evolución hacia daños irreversibles.
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Nuevas pautas para proteger el hígado y frenar el avance del hígado graso
Especialistas de Mayo Clinic han difundido recomendaciones orientadas a identificar hábitos que protegen el hígado y aquellos que pueden favorecer el desarrollo y la progresión del hígado graso. Los expertos sostienen que intervenir oportunamente en el estilo de vida permite revertir el daño hepático antes de que avance hacia etapas graves.
La enfermedad hepática esteatósica, conocida como hígado graso, abarca trastornos causados por la acumulación excesiva de grasa en el órgano. Entre sus formas se encuentra la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), que suele presentarse en personas que consumen poco o nada de alcohol.
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Otra variante es la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), una manifestación más grave que añade inflamación y, en ocasiones, fibrosis o acumulación de líquido, además de los depósitos de grasa. Si esta condición progresa, aumenta la cicatrización del tejido, lo que puede derivar en cirrosis y elevar el riesgo de insuficiencia hepática o cáncer.
Los principales factores de riesgo incluyen la predisposición genética, la edad, el sexo y la etnia, aunque el peso corporal es el determinante más relevante. Mayo Clinic señala que hasta dos tercios de los adultos con obesidad, y la mitad de los menores con esta condición, pueden desarrollar MASLD. Alrededor del 20% de estos casos avanzan a MASH, la etapa más severa de la alteración.
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Estrategias recomendadas para la salud hepática
La Dra. Blanca C. Lizaola-Mayo, directora médica del Centro de Trasplante de Hígado de Mayo Clinic, explica que estas enfermedades pueden tratarse. “El hígado es increíblemente resistente”, afirmó y agregó: “Incluso inflamado, puede eliminar grasa y regenerarse, si las intervenciones ocurren antes de la cirrosis”.
El control del peso es la principal medida sugerida. Una reducción mantenida de peso mejora los marcadores hepáticos, regula la insulina y favorece la estructura hepática, además de elevar la calidad de vida. El proceso suele comenzar con cambios en la alimentación y la actividad física, aunque en ciertos casos pueden considerarse opciones médicas o quirúrgicas.
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Adoptar una dieta saludable constituye uno de los pilares esenciales. Según Mayo Clinic, la combinación de una alimentación equilibrada y actividad física regular produce mejoras notables en la evolución del hígado graso. Además, es fundamental controlar afecciones cardiometabólicas como la diabetes, la prediabetes, la hipertensión, alteraciones en los lípidos y la apnea del sueño.
La vacunación adquiere especial importancia para quienes padecen enfermedad hepática. La Dra. Lizaola-Mayo advierte que las hepatitis A y B aumentan el riesgo de complicaciones, por lo que recomienda las vacunas correspondientes, además de otras indicadas en contextos crónicos.
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El consumo moderado de café negro con cafeína también se destaca entre las prácticas recomendadas. “Tres tazas al día mantienen al hepatólogo alejado”, comentó la especialista, en referencia a investigaciones que vinculan este hábito con una progresión más lenta de la fibrosis hepática.
Conductas a evitar para preservar el hígado
Existen conductas que conviene evitar. La ingesta de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, se relaciona con una aceleración de la cicatrización hepática y un mayor riesgo de cirrosis. Tras una cirugía bariátrica, dosis aún menores pueden provocar efectos intensos en el hígado.
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Otra recomendación relevante es evitar los productos destinados a desintoxicar el hígado. Aunque su uso se ha popularizado, la Dra. Lizaola-Mayo fue enfática: “Normalmente no recomiendo ningún tipo de suplemento. De hecho, hay muchos suplementos que afirman ayudar al hígado, pero en realidad pueden perjudicarlo”.
Los expertos subrayan que cualquier decisión sobre cambios importantes en el estilo de vida debe tomarse en consulta con el equipo médico. Un enfoque personalizado y sostenido es esencial para preservar la salud hepática a largo plazo.
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Como señaló la Dra. Lizaola-Mayo, el hígado es el principal responsable de su propia depuración y bienestar, siempre que se mantengan hábitos saludables.
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