
El consumo de nueces podría favorecer la salud cardiovascular al influir en la microbiota intestinal, según un estudio publicado en el Journal of Nutrition y reseñado por Sport Life. Investigadores de la Universidad Estatal de Pennsylvania y Juniata College identificaron que este fruto seco mejora la presencia de determinadas bacterias asociadas a beneficios en los niveles de colesterol y presión arterial.
Interés en alimentos con beneficios digestivos y cardíacos
El interés por alimentos que favorezcan la salud digestiva y la salud del corazón destaca en muchos países. Cada vez más consumidores buscan productos con potencial para ayudar a controlar factores de riesgo y proporcionar efectos beneficiosos en estas áreas, contexto señalado por Sport Life.
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El estudio se propuso analizar la relación entre la mejora de la microbiota intestinal y la función cardiovascular a partir de la inclusión de nueces en la dieta. Los científicos plantearon que, además de las conocidas grasas insaturadas, otros nutrientes presentes en este fruto seco como los compuestos bioactivos y la fibra dietética podrían contribuir a los efectos positivos sobre la salud.
Diseño del estudio y grupos de intervención
Para este ensayo, los investigadores seleccionaron a 42 adultos de entre 30 y 65 años con sobrepeso u obesidad y riesgo cardiovascular. El protocolo comenzó con una dieta occidental controlada de dos semanas (48% carbohidratos, 17% proteínas, 35% grasas, 7% grasas saturadas) con el objetivo de estandarizar el punto de partida.
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Luego, los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres grupos. Uno incrementó el consumo de nueces; otro siguió una dieta con aceites vegetales que igualaban el perfil de ácidos grasos poliinsaturados de las nueces, incluyendo ácido alfa-linolénico (AAL); y un tercero consumió aceites con mayor proporción de ácido oleico.

Cada intervención tuvo una duración de seis semanas y se separaron por descansos de un promedio de 22,8 días. Durante este proceso, se evaluaron tanto colesterol y presión arterial como cambios en la composición de la microbiota intestinal de los participantes.
De acuerdo con Sport Life, el grupo que incorporó nueces o aceites con un perfil graso equivalente presentó modificaciones positivas a nivel de las bacterias intestinales frente a la dieta occidental. Los autores destacaron: “El consumo de nueces enriquece ciertas bacterias intestinales que se asocian con mejoras en el colesterol y la presión arterial”.
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Diferencias entre nueces y aceites vegetales
El estudio también observó diferencias específicas entre quienes consumieron nueces y quienes solo incluyeron aceites vegetales. En particular, el grupo que recibió nueces mostró un incremento destacado de una especie bacteriana involucrada en el metabolismo de los elagitanninos, uno de los compuestos bioactivos propios de este fruto seco.

“Aquellos que siguieron únicamente la dieta de nueces, tuvieron un enriquecimiento único de una especie particular de bacterias, que juega un papel importante en el metabolismo de los elagitaninos”, apuntó Sport Life.
Este hallazgo apoya la hipótesis de que la acción sobre la salud no depende solo de los ácidos grasos o el ácido alfa-linolénico, sino del conjunto de nutrientes y compuestos bioactivos presentes en la matriz completa de las nueces. Así, la fibra dietética y los elagitanninos podrían estar detrás de los efectos favorables observados tanto a nivel cardiovascular como intestinal.
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La preferencia creciente por alimentos funcionales es evidente, como detalla Sport Life. La revista resalta que “cada vez más, los consumidores buscan alimentos que ayuden a controlar los factores de riesgo y proporcionen beneficios para la salud, sobre todo para la salud digestiva y la cardiovascular”.
Limitaciones y recomendaciones para futuras investigaciones

Los investigadores subrayan, sin embargo, ciertas limitaciones. El estudio no evaluó los metabolitos secundarios que permiten conocer la funcionalidad bacteriana, ni midió la conversión de ácido alfa-linolénico en ácido eicosapentaenoico (EPA).
Además, advierten que las muestras fecales no reflejan necesariamente la totalidad de la microbiota intestinal, pues varían según la dieta, el uso de medicamentos y el estilo de vida.
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El equipo científico señala la necesidad de interpretar los resultados con cautela y recomienda ampliar futuras investigaciones a una muestra mayor y durante más tiempo para determinar con precisión el alcance de los beneficios vinculados al consumo de nueces en distintas poblaciones.
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