
El jengibre es una de las raíces medicinales más utilizadas en el mundo. Presente desde hace siglos en la medicina tradicional asiática y en múltiples cocinas internacionales, hoy también despierta interés entre investigadores por sus posibles efectos sobre distintas funciones del organismo.
Conocido científicamente como Zingiber officinale, el jengibre contiene compuestos bioactivos —especialmente gingeroles— asociados con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Según especialistas de Harvard Medical School, Cleveland Clinic y Johns Hopkins Medicine, existe evidencia científica creciente sobre algunos de sus beneficios más estudiados.
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Aunque los expertos aclaran que no reemplaza tratamientos médicos ni funciona como una “cura milagrosa”, sí podría actuar como complemento dentro de una alimentación saludable
Cuáles son los beneficios del jengibre según la ciencia
1. Alivio de las náuseas y vómitos
El jengibre es reconocido por su eficacia para combatir las náuseas y los vómitos en distintas situaciones. Tanto la Harvard Medical School como la Cleveland Clinic y Johns Hopkins coinciden en que ha sido utilizado tradicionalmente para tratar malestares estomacales, especialmente en casos de embarazo, mareos por movimiento y efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia.
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Esto se debe principalmente a la acción del gingerol, un compuesto bioactivo que favorece el vaciamiento gástrico y disminuye la sobrecarga en el sistema digestivo.

Consumir jengibre fresco, en infusión o como ingrediente en recetas, puede ser una alternativa segura y natural para quienes buscan aliviar episodios de náuseas leves o persistentes, sin los efectos secundarios de algunos medicamentos convencionales.
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Por su parte, la American Academy of Obstetrics and Gynecology incluso lo menciona como opción válida para mujeres embarazadas.
2. Mejora de la digestión y reducción de la hinchazón
El jengibre destaca por su capacidad para estimular la digestión y aliviar molestias como la hinchazón y los gases. Según los especialistas, el gingerol contribuye a acelerar el proceso digestivo, ayudando a que los alimentos transiten más rápido por el estómago y el intestino. Este efecto puede disminuir la sensación de pesadez y reducir la fermentación, el estreñimiento y la acumulación de gases.
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El jengibre estimula la motilidad gastrointestinal, lo que facilita el vaciado gástrico y el tránsito de los alimentos por el aparato digestivo. Esto ayuda a reducir la hinchazón, el malestar abdominal y los gases, haciendo de esta raíz una aliada eficaz para quienes sufren molestias digestivas frecuentes.
3. Propiedades antiinflamatorias
La raíz de jengibre contiene más de 400 compuestos naturales, entre los cuales algunos poseen efecto antiinflamatorio.
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Tanto la Cleveland Clinic como Harvard Medical School señalan que el consumo regular de este alimento puede ayudar a controlar la inflamación vinculada a enfermedades autoinmunes como: la artritis reumatoide, el lupus, la colitis ulcerosa o la psoriasis.
Aunque la investigación sigue en curso, los especialistas sugieren que incluir jengibre en la dieta podría contribuir a reducir la inflamación crónica y sus consecuencias.
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4. Alivio del dolor, especialmente en artritis y síndrome premenstrual
El jengibre es valorado como un recurso natural para el alivio del dolor. Estudios citados por la Cleveland Clinic y la Harvard Medical School indican que puede disminuir molestias relacionadas con la osteoartritis, los dolores menstruales y las agujetas musculares tras el ejercicio.

A diferencia de los analgésicos convencionales, el efecto del jengibre tiende a manifestarse tras varios días de consumo, por lo que su incorporación regular puede ser más útil en la gestión del dolor crónico que en el alivio inmediato.
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5. Regulación de los niveles de azúcar en sangre
Las investigaciones referenciadas por la Cleveland Clinic apuntan a que el jengibre puede influir positivamente en el control de la glucosa, un factor clave en la salud de personas con diabetes tipo 2.
El gingerol ayuda a reducir las enzimas que descomponen los carbohidratos, facilitando un metabolismo más eficiente de la glucosa y favoreciendo que los músculos absorban el azúcar de la sangre sin requerir insulina adicional. Este mecanismo puede aportar beneficios en la regulación del peso corporal y la sensibilidad a la insulina.
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6. Apoyo a la salud cardiovascular
Según la Harvard Medical School, existen investigaciones en curso sobre el potencial del jengibre para proteger el corazón y los vasos sanguíneos. Aunque los resultados aún no son concluyentes, se exploran sus efectos sobre la circulación y la prevención de ciertas enfermedades cardiovasculares.
El consumo habitual de jengibre podría integrarse como parte de una dieta destinada a cuidar la salud cardíaca.
7. Reducción del colesterol
Estudios citados por la Cleveland Clinic sugieren que el jengibre puede ayudar a disminuir los niveles de triglicéridos, colesterol total y colesterol LDL (considerado “malo”) tras varias semanas de consumo en forma de suplementos.

Aunque se requieren más investigaciones para confirmar el alcance de este efecto, su inclusión en la alimentación podría ser beneficiosa para quienes buscan mejorar su perfil lipídico.
8. Acción antioxidante
El jengibre es fuente de antioxidantes, moléculas que ayudan a neutralizar los radicales libres responsables del desgaste celular.
De acuerdo con Johns Hopkins, estos compuestos contribuyen a proteger las células del daño oxidativo, lo que puede repercutir en la prevención de enfermedades crónicas y el envejecimiento prematuro.
9. Potenciales efectos antibacterianos
Algunos estudios, destacados por la Cleveland Clinic, señalan que ciertos componentes del jengibre, como el gingerol, pueden tener propiedades antibacterianas.
Si bien se necesita mayor evidencia, el jengibre podría ayudar a inhibir el crecimiento de bacterias y fortalecer el sistema inmunológico de manera complementaria.
10. Facilidad de incorporación en la dieta y recomendaciones de consumo
Tanto Harvard Medical School, Cleveland Clinic como Johns Hopkins resaltan que el jengibre es fácil de añadir a la dieta diaria. Se puede consumir fresco, seco, en polvo o infusión, y se utiliza en recetas dulces y saladas, desde tés y galletas hasta salteados y sopas.

Los expertos recomiendan priorizar el consumo de jengibre natural frente a suplementos, ya que estos últimos pueden tener riesgos y carecen de regulación estricta.
Además, advierten que dosis elevadas pueden causar molestias gastrointestinales, por lo que se aconseja consultar a un médico antes de iniciar suplementos, especialmente en personas que toman anticoagulantes.
Posibles efectos secundarios y precauciones
Aunque el jengibre suele considerarse seguro cuando se consume en cantidades moderadas dentro de la alimentación, los especialistas advierten que las dosis elevadas —especialmente en suplementos concentrados— pueden generar efectos adversos.
Según Cleveland Clinic, algunas personas pueden experimentar:
- Acidez
- Reflujo gástrico
- Malestar abdominal
- Diarrea
- Irritación en boca y garganta
“Las dosis altas de jengibre pueden interactuar con medicamentos anticoagulantes”, explicó la dietista Candace O’Neill, especialista citada por Cleveland Clinic, quien recomendó consultar con un profesional de la salud antes de incorporar suplementos de manera habitual.
Los investigadores también señalan que no existe una “cantidad mágica” capaz de generar beneficios inmediatos y que gran parte de los posibles efectos observados dependen de un consumo regular y sostenido en el tiempo.
Cómo incorporar jengibre a la alimentación
El jengibre puede consumirse fresco, seco, rallado, en polvo o en infusión. Su sabor intenso y ligeramente picante lo convirtió en un ingrediente frecuente tanto en preparaciones dulces como saladas.

Especialistas recomiendan incorporarlo en:
- Té de jengibre casero
- Sopas y curries
- Salteados de vegetales
- Smoothies
- Aderezos
- Preparaciones con pollo o pescado
También puede utilizarse en versiones encurtidas o combinado con limón y miel en bebidas calientes. Sin embargo, Cleveland Clinic advirtió que algunas bebidas comerciales saborizadas con jengibre —como ciertas gaseosas o ginger beers— contienen grandes cantidades de azúcar añadido, por lo que no ofrecen los mismos beneficios que las preparaciones naturales.
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