Cuántas horas de videojuegos por semana son demasiadas: advierten por los efectos en la salud

Una investigación australiana reveló cómo el exceso puede afectar la alimentación y el descanso de los adolescentes

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El exceso de videojuegos, definido
El exceso de videojuegos, definido como más de 10 horas semanales, mostró una relación directa con peor calidad de dieta, sueño y mayor índice de masa corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cuántas horas semanales de videojuegos pueden marcar la diferencia entre un pasatiempo y el riesgo para la salud?

Un reciente estudio internacional encabezado por la Universidad Curtin en Australia y publicado en la revista Nutrition señaló un umbral crítico: dedicar más de 10 horas por semana a los videojuegos se asocia con una dieta menos saludable, peor calidad del sueño y un mayor índice de masa corporal en jóvenes.

Videojuegos: los efectos negativos de jugar en exceso

“Nuestros datos sugieren que jugar con moderación o en niveles bajos generalmente es bueno, pero jugar en exceso puede desplazar hábitos saludables como llevar una dieta equilibrada, dormir adecuadamente y mantenerse activo”, dijeron los investigadores.

La investigación incluyó a 317 universitarios australianos, en su mayoría de 20 años, pertenecientes a cinco universidades de Australia Occidental.

El análisis entre estudiantes universitarios
El análisis entre estudiantes universitarios mostró que quienes jugaban videojuegos en niveles bajos o moderados tenían patrones similares y más saludables en dieta, sueño y peso, en comparación con los usuarios intensivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo liderado por el profesor Mario Siervo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Curtin clasificó a los participantes en tres grupos según sus horas semanales de videojuegos: baja (0-5), moderada (6-10) y alta (>10).

Los investigadores evaluaron variables como el índice de masa corporal, la Herramienta de Calidad de la Dieta y el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh. Los resultados muestran diferencias claras según el grupo analizado. Quienes jugaban hasta 10 horas semanales mantenían indicadores de salud similares entre sí.

Sin embargo, al superar ese umbral, los niveles de dieta saludable, sueño y peso corporal mostraron un deterioro evidente. “Lo que destacó fue que los estudiantes que jugaban hasta 10 horas a la semana mostraban resultados muy similares en dieta, sueño y peso corporal. Las verdaderas diferencias surgieron al superar ese umbral”, explicó Siervo.

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obesidad infantil, nutrición, alimentación, sedentarismo, niñez y nutrición, sobrepeso en infantes, infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobrepeso y obesidad, más frecuentes entre los jugadores intensivos

El estudio indicó que los jugadores intensivos presentaban tasas de sobrepeso del 38% y de obesidad del 24%, frente al 21,1% y 4,9% respectivamente en quienes jugaban menos de 10 horas.

Además, el índice de masa corporal entre quienes más tiempo pasaban con la consola de videojuegos llegó a una mediana de 26,3 kg/m², frente al rango saludable (22,2 y 22,8 kg/m²) reportado por los dos grupos de menor frecuencia.

Respecto a la alimentación, los datos muestran una relación inversa entre las horas de juego y la calidad de la dieta. Por cada hora adicional a la semana, la puntuación en calidad alimentaria descendía, incluso tras ajustar por factores como estrés y actividad física. Quienes jugaban más de 10 horas obtuvieron una mediana de 45 puntos en calidad de dieta, frente a 50 puntos en el grupo de baja frecuencia, diferencia considerada estadísticamente significativa.

El impacto sobre el descanso también fue notable. Las alteraciones del sueño fueron más frecuentes en los usuarios de alta frecuencia, con una puntuación media de siete en el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh, frente a seis en el grupo de baja frecuencia.

El Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI) es un cuestionario autoevaluado que evalúa la calidad y las alteraciones del sueño durante un intervalo de un mes.

El análisis entre estudiantes universitarios
El análisis entre estudiantes universitarios mostró que quienes jugaban videojuegos en niveles bajos o moderados tenían patrones similares y más saludables en dieta, sueño y peso, en comparación con los usuarios intensivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque todos los grupos presentaron algún grado de problemas para dormir, la asociación entre el aumento de horas de videojuegos y el empeoramiento de la calidad del sueño fue señalada como clara en ambas fuentes.

El equipo de investigación de la Universidad Curtin aclara que el estudio revela asociaciones, pero no demuestra una causalidad directa entre los videojuegos y los problemas de dieta, sueño o peso corporal.

“Este estudio no prueba que los videojuegos causen estos problemas, pero sí muestra un patrón claro que el exceso podría estar vinculado a un mayor riesgo”, enfatizó el profesor Siervo.

Los autores recomiendan buscar un equilibrio entre el tiempo de ocio y el desarrollo de hábitos saludables durante la universidad.

Los investigadores subrayaron la importancia de implementar intervenciones de salud pública que adviertan sobre los riesgos asociados al uso excesivo de videojuegos. Se recomienda promover pausas frecuentes, preferir refrigerios saludables y mantener una adecuada higiene del sueño.

El estudio remarcó que los hábitos adoptados en la juventud universitaria suelen perdurar en la vida adulta.

El efecto del entorno digital en la salud mental

La gratificación inmediata generada por
La gratificación inmediata generada por los “me gusta” y comentarios afecta los circuitos de recompensa en el cerebro adolescente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto de las redes sociales cambió la vida cotidiana de millones de niños y adolescentes alrededor del mundo. En ese marco, los especialistas coinciden en que resulta fundamental que las familias comprendan que los algoritmos de estas plataformas influyen de manera directa en la autoestima y el desarrollo emocional de los jóvenes.

La experiencia digital implica mucho más que la simple visualización de videos, imágenes o tendencias. El funcionamiento de estas aplicaciones está orientado a mantener la atención y fomentar la interacción permanente, lo que contribuye a establecer rutinas que pueden modificar la forma en que los chicos piensan, sienten y se relacionan consigo mismos y con los demás.

El sistema algorítmico determina de manera repetida qué contenidos aparecen, moldeando hábitos, intereses y aspectos profundos del desarrollo psicológico desde edades tempranas.

El acompañamiento familiar y la
El acompañamiento familiar y la regulación del uso de redes son claves para reducir los riesgos asociados a los algoritmos de plataformas digitales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Andrés Luccisano, médico psiquiatra infanto juvenil y subjefe del servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó en la nota publicada en Infobae: “El algoritmo no analiza en profundidad el contenido, sino el interés que uno demuestra a través del tiempo y la repetición de sus interacciones. El placer accesible, inmediato e intenso es el principal anzuelo que sostiene el consumo constante de redes”.

“El primer paso es tomar conciencia de los riesgos tanto del uso como del abuso de las redes, y especialmente del peligro que implica la exposición temprana de niños pequeños al mundo de las pantallas”, destacó el especialista.

En la misma nota, Fabián Triskier, médico psiquiatra del Departamento Infanto Juvenil de Ineco, advirtió: “El cerebro adolescente presenta una disposición natural hacia la búsqueda de la recompensa y la preferencia por la gratificación rápida. Debe retardarse al máximo la exposición a celulares en niños pequeños y regular de forma estricta su uso en la escolaridad primaria”.