
La hipertensión arterial es una de las enfermedades multifactoriales más relevantes en la población de todo el mundo, es por eso que este 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión. Es considerada una de las causas principales de muerte prematura en el mundo y afecta a entre el 25 y el 30% de la población global, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El subdiagnóstico agrava el escenario frente a la enfermedad, ya que, entre los hipertensos, el 46% desconoce su condición.
Es que lo más peligroso de esta condición es que es una de las llamadas enfermedades silenciosas: suele cursar de manera que muchas de las personas que tienen la enfermedad no lo saben, y se va produciendo un deterioro en el organismo que con el tiempo puede desencadenar en un ataque cerebrovascular o un infarto, entre otras consecuencias.
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La Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Hipertensión clasifican la presión arterial de 130/85 mmHg como alta-normal y la de 140/90 mmHg como hipertensión. Mientras que el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón clasifica la presión arterial de 130/80 mmHg como hipertensión.

“Estamos frente a una enfermedad que no da ningún síntoma, y que se instala producto de la dieta inadecuada, la falta de ejercicio, el estrés en el que vivimos, y la genética”, resumió el médico cardiólogo y presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Claudio Majul, quien agregó que sería un error culpar sólo a este último factor, que en muchos casos es el “chivo expiatorio” más simple.
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“Nos olvidamos que existe también la epigenética, que está determinada por nuestras conductas, por todo aquello que hacemos para que algunos genes se expresen y otros no”, destacó.
Y tras asegurar que “con el tiempo, la hipertensión no controlada o mal controlada disminuye la calidad de vida y la expectativa de vida del individuo, aumentando considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, el experto señaló que “la buena noticia es que, modificando estilos de vida vinculados a la alimentación y al sedentarismo, más el seguimiento riguroso del tratamiento que el médico le indique, permiten que la persona pueda controlar su hipertensión y llevar una vida normal”.
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En opinión del jefe de Hipertensión Arterial del Servicio de Cardiología del Hospital Británico, Miguel Schiavone, “la hipertensión arterial es una enfermedad subdiagnosticada y de alta prevalencia. Lo bueno es que la consulta temprana permite evitar complicaciones, y su única y sencilla forma de diagnosticarla es mediante el correcto registro de la presión arterial. Así, el diagnóstico precoz permite evitar todas las complicaciones asociadas, como el ACV, el infarto, los problemas de trastornos renales y la enfermedad vascular periférica”.
En la mayoría de los países, el consumo diario de sodio está muy por encima de los estándares saludables que estableció la OMS, que es de 5,75 gramos al día.
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Seis alimentos que ayudan a controlar la presión alta

Para Schiavone, algunos consejos para la prevención de la hipertensión arterial, incluyen:
-Seguir una dieta rica en frutas y verduras
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-Evitar los alimentos ultraprocesados y con exceso de sal
-Mantener una rutina de sueño acorde
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-Realizar actividad física regularmente
Asimismo, se sabe que hay diferentes tipos de alimentos que pueden contribuir al descenso de la presión arterial.
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La llamada “dieta DASH” ha demostrado beneficios que, sumados a la actividad física, como las caminatas rápidas, el andar en bicicleta, el baile, se vuelven herramientas básicas para combinar con la indicación de tratamientos farmacológicos para un mejor control de la presión arterial.
La dieta DASH es la sigla de “Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión”. Diferentes estudios científicos han demostrado que los componentes de ese plan de alimentación puede reducir la presión arterial alta al disminuir la cantidad de sodio en su dieta a 2300 miligramos al día si la persona adhiere a seguir continuamente. Bajar el consumo de sodio a 1500 miligramos al día reduce aún más la presión arterial.
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Estos son los seis alimentos que, según la especialista en nutrición, Julia Zumpano, de la Clínica Cleveland de los Estados Unidos, pueden ayudar a reducir la presión arterial en el marco de un tratamiento médico.

1- Alimentos ricos en vitamina C
Pueden proteger contra el estrés oxidativo, que causa la inflamación. Algunas buenas opciones son: pimientos, kiwis, brócoli, coles o repollitos de Bruselas, fresas o frutillas, boniatos y cítricos como naranjas, pomelos, limones y limas.
2- Alimentos ricos en vitamina E
Este nutriente liposoluble actúa como antioxidante para ayudar a proteger las células del daño de los radicales libres. En este grupo se incluyen las almendras, los aguacates o paltas, las semillas de girasol, y salmón.
3- Alimentos ricos en potasio
El potasio ayuda a reducir la presión arterial al relajar las paredes de los vasos sanguíneos y ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de sodio. Los alimentos incluyen plátanos o bananas, papas, espinacas, tomates, zanahorias, pomelos, frutos secos/semillas como pistachos, almendras y semillas de lino y paltas.

“Los plátanos tienen un alto contenido de potasio, que ayuda al cuerpo a eliminar el sodio”, dijo Zumpano. Por el contrario, “comer alimentos con alto contenido de sodio puede aumentar la presión arterial”, advirtió.
4- Alimentos ricos en selenio
El selenio es un antioxidante que ayuda también a proteger al cuerpo del estrés oxidativo. Elija estos alimentos para obtener selenio: atún, nueces, pollo sin piel, y pavo.
5- Alimentos ricos en L-arginina
La L-arginina ayuda a producir óxido nítrico, una sustancia química que ayuda a relajar las células musculares. Algunas investigaciones demuestran que estos alimentos pueden ayudar a reducir la presión arterial: pollos, frutos secos/semillas como las semillas de calabaza, las nueces y los maníes, los garbanzos, la soja, la leche, el yogur y el queso.

6- Alimentos ricos en calcio
Los estudios han demostrado que cumplir con la ración recomendada de calcio de 1.000 miligramos y obtener hasta 1.500 miligramos al día puede mejorar la presión arterial. Los alimentos ricos en calcio son: productos lácteos como leche, yogur, queso, almendras, las verduras de hoja verde oscura y brócoli, las arvejas, guisantes, guisantes secos, tofu enriquecido, jugo de naranja, leches de almendras, soja, coco y avena.
“Obtener los beneficios de forma natural de los alimentos es la mejor opción -finalizó Zumpano-. Consumir alimentos ricos en antioxidantes y alimentos densos en nutrientes puede mejorar la salud cardíaca en general”.
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