
Investigadores del Brigham and Women’s Hospital, afiliado a la Universidad de Harvard, analizaron los hábitos de actividad física de casi 15.000 mujeres mayores de 62 años durante cuatro años. El estudio concluyó que tanto caminar un número suficiente de pasos como realizar ejercicio vigoroso reducen el riesgo de enfermedades cardíacas en porcentajes similares. Los expertos subrayaron que cualquier forma de movimiento aporta beneficios para la salud y que no existe una única fórmula válida para todos.
Un estudio realizado por el organismo de Boston y la reconocida universidad comparó los efectos de caminar 10.000 pasos al día y correr 30 minutos como métodos para perder peso y mejorar la salud. La investigación siguió a 14.000 mujeres mayores de 62 años durante cuatro años, utilizando rastreadores de actividad y cuestionarios de salud anuales para medir sus hábitos y resultados.
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Los datos revelaron que, en promedio, las participantes registraron 5.183 pasos diarios y realizaron 62 minutos semanales de actividad física moderada o vigorosa. Tras el período de seguimiento, el 9% había fallecido y el 4% desarrolló enfermedades cardíacas.
El análisis principal mostró que completar entre 8.000 y 8.500 pasos al día reduce el riesgo de enfermedad cardíaca en un 40% respecto a quienes solo caminan alrededor de 3.000 pasos. Resultados similares se observaron en quienes realizaron 75 minutos diarios de ejercicio vigoroso, como correr, independientemente del total de pasos diarios.
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No hay una cifra mágica: beneficios para todos

En este sentido, la investigadora japonesa y autora principal del estudio, Rikuta Hamaya, señaló que “el movimiento se ve diferente para cada persona y casi todas las formas de actividad física son beneficiosas para nuestra salud”. Además, subrayó la importancia de que las directrices de ejercicio sean flexibles y se adapten a las distintas posibilidades individuales, ya que no todos pueden o deben alcanzar la misma cantidad de pasos o minutos de ejercicio.
En este contexto, el estudio puso en duda la tradicional recomendación de caminar 10.000 pasos diarios como requisito universal para una vida saludable. Los resultados indicaron que no existe un número “mágico” de pasos, y que tanto caminar como correr, o realizar cualquier actividad física regular, aportan ventajas significativas para la salud cardiovascular y la longevidad.
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Según los expertos, la clave radica en mantener la regularidad y la intensidad adecuada según las capacidades y preferencias de cada persona. Actividades como tenis, fútbol, natación o paseos en bicicleta también contribuyen a los objetivos de salud, siempre que se realicen con frecuencia suficiente y de forma adaptada a cada etapa de la vida.
Mientras tanto, el estudio destacó que “el movimiento se puede rastrear de diferentes maneras”, y que la tecnología actual permite monitorizar tanto el número de pasos como la duración y la intensidad del ejercicio, facilitando que más personas encuentren la modalidad que mejor se ajuste a su rutina y condición física.
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Recomendaciones para una vida activa

Por otra parte, los investigadores enfatizaron que la variedad y la flexibilidad en la actividad física son fundamentales para mantener hábitos saludables a largo plazo. La adherencia mejora cuando las personas eligen ejercicios que disfrutan y que se adaptan a su entorno y estilo de vida, ya sea caminar, correr, nadar o practicar deportes de equipo.
El informe se suma a otros estudios recientes que cuestionan la rigidez de la meta de los 10.000 pasos y sugieren que lo importante es acumular suficiente movimiento diario, sin obsesionarse con alcanzar una cifra exacta. La combinación de actividades moderadas y vigorosas proporciona beneficios adicionales para la salud física y mental.
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Además, el estudio resaltó que la edad, el peso y las condiciones de salud previas deben tenerse en cuenta a la hora de elegir el mejor tipo de ejercicio. Para personas mayores o con movilidad reducida, caminar puede ser una opción más segura y eficaz, mientras que quienes buscan mejorar la capacidad cardiovascular pueden optar por ejercicios más intensos.
En ese tono, la investigación del Brigham and Women’s Hospital y Harvard demostró que tanto caminar como correr son efectivos para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca y promover la pérdida de peso. No existe una sola fórmula válida para todos, y lo esencial es incorporar el movimiento en la rutina diaria de acuerdo con las posibilidades y preferencias individuales.
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El mensaje de los investigadores es claro: cualquier forma de ejercicio, realizada con regularidad, contribuye a una vida más larga y saludable. No importa tanto la cantidad exacta, sino el compromiso con una vida activa.
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