Medir, comunicar y anticipar en la logística industrial

Josué Mavares, coordinador logístico en la industria metalúrgica autopartista, analiza las tensiones actuales en las cadenas de suministro, el peso de la tecnología y la importancia de la comunicación

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Josué Mavares es coordinador logístico
Josué Mavares es coordinador logístico en la industria metalúrgica autopartista (Foto: Movant Connection)

En esta nota, Josué describe el nivel de exigencia con el que conviven hoy las cadenas productivas de la industria autopartista: “si el inventario tiene información errada, la planificación también lo será”. En un sector donde los plazos son estrictos, los inventarios se planifican a 90 días y el stock de seguridad muchas veces está en el proveedor, la logística no solo acompaña la producción: la condiciona.

Desde tu experiencia en autopartes, ¿cómo describís hoy el estado de las cadenas de suministro y sus principales tensiones?

Hoy vemos que la cadena de suministro en la industria autopartista está atravesando un momento donde la competitividad es clave. Las exportaciones han impactado mucho en la industria nacional y se ha visto crecimiento porque el mercado exige que el autopartista argentino sea competitivo.

Pero la competencia no es solo entre marcas, muchas veces es entre sus propias casas matrices. Eso determina dónde se nacionalizan piezas y dónde se produce. Si dependemos de componentes que vienen de Asia o Europa, hay muchas variables que pueden impedir que lleguen en tiempo y forma, y eso impacta directamente en la planificación de producción de las terminales.

En un contexto de demanda variable y exigencias estrictas, ¿cuáles son los procesos más críticos hoy?

La calidad logística es central. Tenemos que garantizar tiempos y formas porque las marcas trabajan bajo esquemas muy exigentes. En muchos casos, el stock de seguridad somos los autopartistas.

Las marcas manejan un esquema donde necesitan que el componente llegue exactamente cuando lo requieren. Un error nuestro no es aislado: impacta en su producción y en la cadena posterior. Por eso medimos constantemente si somos eficientes o no. No se trata solo de producir, sino de cumplir con lo que el cliente exige en términos de confiabilidad y precisión.

¿Qué prácticas resultan determinantes para sostener la continuidad operativa?

La clave es la comunicación fluida. Con proveedores y con clientes. Si un proveedor tiene un inconveniente, necesitamos que levante la mano con tiempo para buscar alternativas, ya sea en el mercado local o en el exterior. Lo mismo hacemos nosotros cuando detectamos un problema interno, como una falla de máquina o una parada extendida.

Recuerdo un caso en el que tuvimos que trasladar parte del proceso a una empresa hermana para evitar una parada de línea del cliente. Eso implica costos, claro, pero lo principal es solventar la situación. Esconder el problema nunca es la solución.

¿Cómo impacta la gestión de inventarios en la toma de decisiones logísticas?

Es clave. Trabajamos con controles mensuales, semanales o quincenales según la rotación. Si el inventario tiene información errada, la planificación también lo será. En materia prima hablamos de lead times de 90 días, así que una decisión equivocada no tiene mucho margen de corrección.

Tenemos sistema, pero siempre vamos al conteo físico, al terreno. Necesitamos información precisa para planificar correctamente. Un error en inventario de producto terminado puede afectar directamente la cobertura de un usuario y generar una parada inmediata de línea.

¿Qué lugar ocupa hoy la tecnología en la logística industrial?

La tecnología es fundamental, pero no reemplaza al capital humano. Un sistema puede ser muy avanzado, pero si la data es errada, el resultado será erróneo. La toma de decisión tiene que ser de la persona que evalúa la información.

En la cadena de suministro, la tecnología es vital sobre todo en transporte y seguimiento. Saber en tiempo real dónde está la mercadería, ya sea aérea, marítima o terrestre, nos permite estimar tiempos reales y ajustar la planificación. Hoy el mayor potencial de mejora lo veo en el posicionamiento y trazabilidad de las unidades.

Para Josué, "la cadena de
Para Josué, "la cadena de suministro en la industria autopartista está atravesando un momento donde la competitividad es clave. Las exportaciones han impactado mucho en la industria nacional y se ha visto crecimiento porque el mercado exige que el autopartista argentino sea competitivo" (Foto: Shutterstock)

En sectores donde conviven estandarización y flexibilidad, ¿qué tan desafiante es alinear producción y logística?

Siempre hay una tensión interna, pero hay que entender que somos una sola organización. Desde logística vemos a producción como nuestro cliente interno. Recibimos la mercadería, la evaluamos y luego le damos el valor agregado necesario para que cumpla con las condiciones que exige el cliente final. Podemos tener mucho volumen, pero si no cumple con los requerimientos específicos, no sirve. Ahí entra almacenamiento, preparación y despacho. La logística no solo mueve materiales, los adapta a la necesidad concreta del cliente.

Pensando en el futuro, ¿qué competencias serán indispensables para los profesionales logísticos?

Hay que saber medir. Los KPI son fundamentales. Medir nos ubica en qué posición estamos y qué debemos corregir. La logística es dinámica, los volúmenes crecen, las exigencias aumentan y los tiempos se ajustan. Sin indicadores claros no hay mejora posible.

Además de lo técnico, las habilidades blandas son decisivas. Comunicación y liderazgo son vitales. Un líder que logra que todo su equipo apunte al mismo objetivo facilita la dinámica. Cuando algún eslabón tira para otro lado, el sistema se resiente. En logística, donde todo es tiempo y coordinación, eso puede marcar la diferencia entre cumplir o detener una línea de producción.