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Por qué la longevidad no depende solo de los genes: los patrones que se repiten en comunidades con mayor esperanza de vida

El investigador, Dan Buettner, que estudió durante décadas a las comunidades con mayor concentración de centenarios explicó en el ZOE podcast los patrones cotidianos que se repiten en estos territorios y ayudan a entender de qué manera el entorno y los hábitos diarios pesan más que la herencia biológica

Dan Buettner ZOE podcast
Las zonas azules destacan por la mayor longevidad mundial y rutinas que difieren de los hábitos occidentales (Captura de video: YouTube/ZOE)
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Las zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales.

Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

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“Solo alrededor del 20% de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80% es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

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Dan Buettner ZOE podcast
Dan Buettner, creador del concepto de zonas azules, identificó cinco pilares clave tras décadas de investigación global (Captura de video: YouTube/ZOE)

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El consumo de carne en las zonas azules no supera los 10 kilos anuales y suele reservarse para ocasiones especiales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

Minestrone Soup
La primera comida del día suele ser abundante y salada, compuesta por preparaciones sencillas como pan de masa madre, sopas de verduras y legumbres (Crédito: Freepik)

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

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En las zonas azules, comer en compañía y horarios coordinados contribuye a un metabolismo saludable y menor riesgo de sobrepeso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los 5 pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40% de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó.

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