La posición neta de divisas del Banco Central cubre con holgura la demanda potencial de particulares y fondos de inversión (Manuel Cortina)
La posición neta de divisas del Banco Central cubre con holgura la demanda potencial de particulares y fondos de inversión (Manuel Cortina)

Desde la puesta en marcha del nuevo régimen de flotación con intervención del Banco Central sin límite dentro de lo que era una banda de pisos y techos de $39,755 para la compra y $51,448 para la venta de dólares, desde el 29 de abril último la autoridad monetaria logró virtualmente estabilizar la cotización de la divisa en $45,55 para la compra por parte de clientes minoristas de las entidades y $44,50 para el segmento mayorista, donde operan las empresas vinculadas con el comercio exterior y quienes tienen que afrontar compromisos financieros en moneda extranjera con el resto del mundo.

Para lograr ese objetivo alcanzó con el mero anuncio de la tercera mini revisión del acuerdo original con el FMI, que autorizó la flotación cambiaria con intervención del BCRA con sus reservas internas netas, más la flexibilidad que en pocas semanas antes había concedido a la Tesorería para subastar en forma directa hasta USD 9.600 millones – a un ritmo máximo de USD 60 millones por día – del cuarto desembolso del crédito stand-by.

Prácticamente no le fue necesario debutar con ventas de reservas: apenas cayeron en USD 221 millones en cuatro días por la subasta de USD 240 millones del Tesoro para hacer frente a pagos de vencimientos de deuda pública en pesos; ni tampoco subir mucho las tasas de las Leliq, pasaron de 73,19% a 73,77% anual a 7 días.

En la primera mini semana con flotación cambiaria sin pisos ni techos y discrecionalidad para intervenir en el mercado de divisas, el Banco Central logró sostener la cotización del dólar sin subir mucho la tasa de referencia de política monetaria y sin perder reservas propias

Al mismo tiempo, continuaba a buen ritmo la liquidación de exportaciones por parte del sector agropecuario, ahora beneficiado con cosechas récord tras dos años pésimos por los efectos primero de las inundaciones, y después de la peor sequía en más de 50 años. De ahí que la posición bruta de divisas se mantuvo por sobre los USD 71.290 millones, aunque sólo el 20% serían propias de libre disponibilidad.

Al parecer, los números que tranquilizaron al mercado, más allá de la incertidumbre electoral y de los movimientos anunciados de la tasa de referencia de la Reserva Federal de los EEUU, fue que las reservas internas netas del BCRA – que surge de restarle los pasivos, es decir aquellos dólares que no son propios sino que provienen de endeudamiento o de otras fuentes, como swaps de monedas con China y con bancos internacionales, más el remanente no utilizado de los desembolsos del FMI – cubren con holgura el margen dolarizable de los depósitos a plazo fijo no transacciones, que la autoridad monetaria estimó en unos USD 9.000 millones.

Los datos parciales del BCRA al 29 de abril sobre el total de depósitos privados en pesos a plazo fijo a tasa, más los ajustables por UVA y una renta adicional, daban cuenta de un total de poco más de $1,14 billones, equivalente a unos USD 25.130 millones al tipo de cambio promedio de venta al público al cierre de la última semana, de $45,55 por dólar.

Si bien casi nadie en el mercado, en particular entre el consenso de los economistas, piensan en volver a un régimen de convertibilidad de los pesos por dólar, es un ejercicio que contribuye a clarificar dónde se está parado para enfrentar eventuales situaciones de turbulencia y huida del riesgo argentino, hoy focalizado en algunos fondos de inversión internacionales que fueron atraídos por altas tasas reales de interés, más en pesos que en dólares, pero ahora el miedo a un cambio de escenario político supera su avaricia.

El total de los depósitos a plazo fijo en pesos es de poco más de $1,14 billones, equivalente a unos USD 25.130 millones al tipo de cambio promedio de venta al público al cierre de la última semana, de $45,55 por dólar

Cuentas simples

Un ejercicio sencillo para determinar la capacidad real de fuego del Banco Central para enfrentar una eventual demanda excesiva de dólares es determinar el nivel de las Reservas Internacionales Netas: estas resultan de restar al nivel bruto del viernes 3 de mayo de USD 71.291 millones los fondos no utilizados de los 4 desembolsos del FMI, (unos USD 13.700 millones); los swaps de monedas con China, (USD 18.000 millones); y los swaps con el Banco de Pagos Internacionales y Bancos Extranjeros por USD 8.000 millones; los encajes bancarios en divisas que surgen de la diferencia entre el récord de depósitos privados en moneda extranjera que ascendieron a USD 30.107 millones, y préstamos en la misma nominación por USD 15.909 millones.

De ahí surge un nivel de RIN de USD poco unos USD 17.390 millones, equivalente a 69% del total de los depósitos privados en pesos a plazo fijo.

Mientras que si se agregan los USD 9.600 millones que puede subastar la Tesorería hasta fin de año, la capacidad total de intervención en el mercado de cambios sube a USD 27.000 millones, y supera con creces el total de las imposiciones privadas en moneda nacional colocadas a interés prefijado, o el total a una paridad de cambio de $42,40, inferior en un 7% a la paridad de cierre semanal de venta al público.

Si se agregan los USD 9.600 millones que puede subastar la Tesorería hasta fin de año, la capacidad total de intervención en el mercado de cambios sube a USD 27.000 millones, y supera con creces el total de las imposiciones privadas en moneda nacional colocadas a interés

A lo anterior se agregan unos USD 4.000 millones que el mercado estima de superávit de la balanza comercial entre abril y diciembre próximo.

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