Guido Sandleris (centro), presidente del Banco Central, y sus vicepresidentes, Gustavo Cañonero y Verónica Rappoport, miden bien cada movimiento de política monetaria (Matías Baglietto)
Guido Sandleris (centro), presidente del Banco Central, y sus vicepresidentes, Gustavo Cañonero y Verónica Rappoport, miden bien cada movimiento de política monetaria (Matías Baglietto)

Una de las grandes preocupaciones de los empresarios es el alto nivel que mantienen las tasas de interés, porque atentan contra la baja del costo financiero en un momento en el que las finanzas de la industria, el comercio y los desarrolladores inmobiliarios están severamente debilitadas por la caída de la actividad agregada.

El Banco Central ha sido en los últimos meses el centro de las críticas, no sólo del sector real y de las familias, sino también de gran parte de la dirigencia política. Si bien reconocen los fundamentos de esos cuestionamientos, aseguran que no tienen otra opción que moverse con extrema cautela y prudencia, porque no quieren volver a caer en un escenario de corrida cambiaria como la que se produjo entre fines de abril y septiembre de 2018. Están convencidos de que las consecuencias serían mucho peores.

El Banco Central reconocen los fundamentos de los cuestionamientos del sector real y de parte de la dirigencia política, pero aseguran que no tienen otra opción que moverse con extrema cautela y prudencia, porque no quieren volver a caer en un escenario de corrida cambiaria y costos mayores

Aún así, favorecidos por el exceso de liquidez de arrastre en el sistema financiero en su conjunto, y por el cambio de los vientos internacionales que frenaron la salida de dólares de los países emergentes al gran mercado estadounidense, pudieron lograr que la política diaria de absorción de pesos liberados con la extinción de las Lebac en el tercer trimestre de 2018, posibilitara una marcada y sostenida reducción de la tasa de interés de referencia que endógenamente determina cada licitación diaria de Letras de Liquidez (Leliq) que se emiten con un plazo único de 7 días.

Sólo la sorpresa causada por la alta tasa de inflación de enero 2019 – a nivel mensual superó en varias décimas de punto porcentual las expectativas del mercado – pudo frenar ese proceso, pese a que en perspectiva se mantuvo muy por arriba de la proyectada suba de los precios al consumidor a un año vista.

Parcial efecto derrame

El set de tasas del mercado financiero es enorme. No sólo por las diferentes líneas disponibles para empresas grandes y pequeñas, por un lado, y para particulares y grupos familiares por el otro, sino también por la segmentación que caracteriza a un mercado singularmente fragmentado por niveles de ingresos, el tipo de cuenta: sueldo o jubilado y pensionado; y el uso de los paquetes generales o preferenciales que ofrece cada entidad a su amplio espectro de clientes.

Y también lo es el impacto que la suba y baja de las Leliq tiene sobre cada una de esas líneas, tanto sobre los depósitos que es sustancialmente menor; y sobre las líneas de créditos, habida cuenta que debiera ser más atractivo para una entidad ejercer la intermediación entre el ahorro y el préstamo entre privados, más que entre privados y el sector público, sea la Tesorería nacional, provincial o municipal, o el Banco Central.

Banco Central (NA)
Banco Central (NA)

Desde octubre de 2018, cuando la tasa de regulación monetaria alcanzó el pico promedio en 16 años de poco más de 71% anual a 7 días, equivalente a una renta mensual de 6%, en torno a lo que fue la inflación de septiembre, la renta de las Letras de Liquidez del Banco Central descendieron para ese único plazo a un promedio de 57,4% anual en enero de 2019, y 48% en la primera quincena de febrero, con un piso inferior al 43% anual.

Desde octubre de 2018, cuando la tasa de regulación monetaria alcanzó el pico promedio en 16 años de poco más de 71% anual, la renta de las Leliq bajó en 28 puntos porcentuales, pero el costo del crédito subió en algunos casos y bajó sólo en hasta 14 puntos en los adelantos en cuenta

Semejante reducción del interés que pagan las Leliq de casi 30 puntos porcentuales entre extremos y de más de 23 pp en el promedio de cada mes no fue acompañada por el resto del amplio set de tasas que llega al centenar, entre la media del mercado; y la correspondiente a grandes empresas, pymes, líneas personales y tarjetas de crédito; y menos aún por la renta que las entidades ofrecen por la captación de depósitos.

En el caso de los tipos de interés promedio para el ahorro a plazo la resiliencia se explica porque la suba previa fue notablemente menos marcada al de la escalada de la tasa de referencia de política monetaria: pasaron de 21% anual pre crisis cambiaria del segundo cuatrimestre del último año a un tope medio de 42%, con algún extremo de 47% anual, mientras que en ese período las Lebac, luego sustituidas por las Leliq, pasaron de pagar 28% anual hasta un máximo de 73% anual a 7 días.

En el caso de los tipos de interés promedio para el ahorro a plazo la resiliencia se explica porque la suba previa fue notablemente menos marcada al de la escalada de la tasa de referencia de política monetaria

Además, para los inversores  que están en pesos y generan ahorros adicionales en la moneda nacional sus puntos de referencia son dos: la tasa esperada de inflación y de la variación del tipo de cambio de pesos por dólar, neto de la brecha entre el valor de compra (más alto) y el de venta (más bajo). En los últimos meses esa ecuación arrojó un virtual empate en pesos, pero una notable renta si se convierte a dólares.

Pero ese no fue el recorrido del costo del crédito para la mayor parte de las empresas, en particular pymes, y también para las personas físicas, que en general recibieron casi todo el impacto de la suba inicial de la tasa de referencia de política monetaria, mientras que aún no perciben todo el efecto contrario.

Los mayores alivios, pero muy relativos, se observaron en las líneas de adelantos en fondos en cuenta corriente, comúnmente conocidas como "giro en descubierto", pero la reducción fue apenas superior a la mitad del recorte de las tasas de las Leliq, por lo que de haber mantenido una virtual paridad ahora se ubican, para el promedio de mercado que cuenta con acuerdo previo de la entidad bancaria, en hasta 10 puntos porcentuales por arriba; mientras que para los que se sobre giran sin aprobación previa no sólo pagan hasta 35 puntos porcentuales más, sino que prácticamente no acusaron cambios.

Los mayores alivios, pero muy relativos, se observaron en las líneas de adelantos en fondos en cuenta corriente, comúnmente conocidas como ‘giro en descubierto’

En el resto de los casos la baja de tasas fue notablemente menor, e incluso en las líneas hipotecarias, que junto con las prendarias, son las que se ubican en la línea inferior del mercado porque ofrecen la garantía real de un bien ejecutable, los cambios han resultado mínimos desde octubre último.

El resultado de esas políticas del promedio de los bancos fue que el centro de su negocio, que es crecer en depósitos y préstamos, solo funcionó parcialmente en el primer caso, mientras que se contrajo severamente en el segundo. De ahí el cambio notable que experimentó la distribución del crédito respecto de un año antes.

En términos de rentabilidad la ecuación parece haber sido positiva, porque la renta nominal del sistema, que se nutre no sólo del spread (brecha entre tasas de depósitos (pasiva) y de préstamos (activas), sino también de comisiones fijas según los paquetes que contrata cada cliente, y de las originadas en las transferencias comerciales, dentro y fuera del país, se elevó 121%, según el último Informe de Bancos de la autoridad monetaria.

Seguí leyendo: