El superávit comercial de 2019 se ubicaría entre 1 y 2 por ciento del PBI. (Adrián Escandar)
El superávit comercial de 2019 se ubicaría entre 1 y 2 por ciento del PBI. (Adrián Escandar)

Después de la devaluación del peso a lo largo de 2018 Argentina recuperó el superávit comercial. En noviembre obtuvo un saldo positivo por tercer mes consecutivo y marca una tendencia que puede mantenerse el año próximo si es que el Gobierno evita atrasar al dólar en el año electoral.

Con un mercado de crédito vedado por las inconsistencias financieras de la Argentina y el estancamiento económico de los últimos siete años, los dólares aportados por el comercio exterior ganan protagonismo como un recurso vital para fondear a la economía.

A partir de septiembre el balance positivo del intercambio de bienes reflejó un moderado pero saludable avance de las exportaciones y una profunda caída en las importaciones, producto de la recesión económica. En el noveno mes del año el superávit fue de USD 314 millones, mientras que en octubre sumó USD 277 millones, y en noviembre, USD 979 millones, el más elevado desde junio de 2014.

SALDO COMERCIAL DE ARGENTINA
EN MILLONES DE DÓLARES

(*) Acumulado Enero-Noviembre

Para las consultoras Ecolatina y Abeceb.com el 2019 podría alcanzar un superávit comercial del orden de los USD 6.000 millones, desde los aproximadamente USD 5.000 de salida neta en 2018. Vale recordar que en 2017 Argentina registró un déficit comercial récord de USD 8.471 millones.

Para el año próximo se consolidan cinco pilares para sostener el saldo positivo del comercio exterior:

1 – Tipo de cambio competitivo. De mantenerse la relación que el peso argentino actualmente tiene con las divisas de los principales socios comerciales (Brasil, China, EEUU, Eurozona), la competitividad cambiaria contribuirá a un desempeño favorable del comercio.

El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que elabora el Banco Central exhibe una paridad elevada y similar a la de septiembre de 2011. También equipara el momentáneo pico de enero de 2014, cuando también se aplicó una fuerte devaluación.

2 – Debilidad importadora. Se afirma la tendencia del fuerte impacto de la retracción de la actividad en la demanda de bienes y servicios extranjeros. Aún las proyecciones más positivas dudan del retorno del crecimiento económico en 2019. Y los años de mayor superávit comercial de la historia coincidieron con importantes recesiones, justamente por la caída de las compras en el exterior.

3 – Crecimiento de las exportaciones industriales. El resultado más relevante de la balanza comercial este año fue el del repunte de las ventas de manufacturas. Apoyó a este resultado una recuperación moderada de la economía brasileña, que demanda estos productos argentinos, y que se espera persista en 2019. La CEPAL prevé que el PBI del Brasil y principal socio comercial de la Argentina crecerá 1,3% en 2018 y 2% en 2019.

Según el INDEC, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial acumularon entre enero y noviembre de 2018 unos USD 18.721 millones, un 9,2% más que los USD 17.151 millones del mismo lapso de 2017.

4 – Recuperación del agro. Las exportaciones del agro e industrias derivadas siguen liderando en la Argentina, pero la sequía del último verano y las inundaciones de abril deterioraron su aporte. Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) este año cerrará con ventas sectoriales, por unos USD 20.000 millones, un 6% menos que el año pasado.

Es de prever que una mejor cosecha en la presente campaña refuerce los ingresos, aunque este resultado siempre está sometido a las condiciones climáticas y al dinamismo de los precios internacionales.

5 – Mejora del balance energético. A partir de de 2011 se perdió el superávit comercial en este rubro y el beneficio por el alza de tarifas y combustibles brindado por el gobierno de Mauricio Macri para promover el sector energético está lejos de compensar este desbalance. Aunque el rojo comercial energético está lejos de los récords de 2013 (USD 6.902 millones) y 2014 (USD 6.478 millones), este año cerraría debajo de los USD 5.000 millones, según cálculos de Ecolatina. El desarrollo de shale en Vaca Muerta ofrecerá el año próximo la chance de recortar esta sangría de dólares.

Siguen saliendo divisas por turismo

Sin embargo, el flujo de divisas para la economía no tiene un panorama despejado para el año que viene.

Según el Balance Cambiario del Banco Central, los flujos relacionados con servicios acumularon en los últimos tres meses (septiembre a noviembre) un saldo negativo de USD 1.197 millones, básicamente por los egresos netos por 'Viajes y otros pagos con tarjetas', que siguen consumiendo divisas, aún cuando la salida de fondos por turismo se redujo a la mitad desde que el dólar se aproximó a los 40 pesos en la City porteña.

Frente al superávit por bienes de USD 1.570 millones en el mismo período, el déficit por servicios se mantiene como una amenaza para el equilibrio de la cuenta corriente.

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