La producción de acero crudo ascendió en julio a 463.800  toneladas, significó sendos incrementos de 12,2% respecto de junio y 16,3% en comparación con un año antes.

Semejante ritmo de reactivación no fue generalizado, sino que se focalizó en el segmento de los no planos, por la reactivación de las exportaciones, en particular en el cotejo interanual.

Mientras que respecto del mes anterior, sobresalió la tonificación de la demanda interna de productos planos, principalmente para el sector automotriz que pudo neutralizar la fuerte contracción de la demanda interna con la llegada de más pedidos de Brasil.

La suma de la elaboración de productos planos y no planos terminados en caliente subió 7,5% en comparación con el mes previo, pero declinó 7,3% frente a la de julio 2017, informó la Cámara Argentina del Acero.

Se ha incrementado la participación de exportación en el mix de producción de productos largos, lo cual motiva el incremento en los no planos, que se comienza a manifestar desde el mes de julio en dichos productos, informó la Cámara Argentina del Acero

Situación de los segmentos industriales 

El informe de la Cámara Argentina del Acero describe un comportamiento mixto de los mercados:

1-Continúan en ejecución las obras lanzadas, pero existe una menor demanda vinculada a pequeños emprendimientos. Menor colocación de los pedidos de materiales para este segmento.

2.  Sector automotriz mostró un crecimiento, tanto en el mercado interno como en el externo, donde se puede apreciar un sostenido crecimiento.

3. El sector de maquinaria agrícola e implementos, impulsado por las condiciones climáticas, continúa mostrando una desaceleración en los pedidos, fundamentalmente de cosechadoras.

4. El segmento energético continúa sin cambios en la demanda.

Contribución a la mejora del índice líder

El conjunto de las consultoras económicas, e incluso proyecciones revisadas por parte de autoridades del Gobierno, indican que la actividad ingresó en un escenario recesivo que podría incluso llevar a cerrar el año con leve baja, pese al fuerte incremento del primer trimestre.

Sin embargo, por ahora, el Índice Líder del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, que busca anticipar cambios de tendencia en el ciclo económico, arrojó para julio un crecimiento de 0,29% real respecto de junio, y 8,4% en comparación con un año atrás.

Ese repunte, sustentado en la reactivación de la producción de productos no planos para la exportación y en la mejora de la fabricación de autos destinada a Brasil, no fue generalizado.

El análisis de la casa de altos estudios dio cuenta de que sobre 10 series relevantes “cuatro de ellas presentan aumentos interanuales, mientras que seis caen”

"La probabilidad de ingresar en una fase recesiva en los próximos seis meses pasó a ser 36,9%. En términos interanuales, el Índice Líder aumenta 8,44% con respecto a julio de 2017, para la serie desestacionalizada y 7,81% para la tendencia ciclo", sostiene el Centro  de Investigación en Finanzas de la UTDT.

Aranceles al acero

De todas formas, las perspectivas de reactivación de la industria, en particular la del acero, aún están lejos de consolidarse, porque observa la Cámara Argentina del Acero que "la aplicación de mayores aranceles al acero, impuestos por la administración del presidente Donald Trump a Turquía, suma un factor de preocupación adicional al existente por la enorme sobrecapacidad que existe hoy en el mundo".

Según la CAA, "la imposición de aranceles del 50% al ingreso de productos turcos al mercado americano promoverá seguramente un desvío de comercio hacia otras regiones, especialmente Latinoamérica".

Mientras que en el orden local, se decidió "licuar" la mejora del tipo de cambio efectivo a la exportación con la baja de los reintegros de impuestos.

En el Ministerio de Producción aseguran que "el efecto será marginal, porque "de un promedio de 119 puntos en el promedio de 2014-15 había subido a 150 con la devaluación de abril a julio, y hoy pasó a 143". Sin embargo, para que no ocurra un deterioro adicional será clave que el tipo de cambio nominal no se atrase respecto del ritmo inflacionario.

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