A través de la tasa de interés, el BCRA regula la cantidad de dinero en la economía. (Adrián Escandar)
A través de la tasa de interés, el BCRA regula la cantidad de dinero en la economía. (Adrián Escandar)

Los mercados financieros atraviesan un período turbulento, con movimientos más exagerados en la Argentina que en el resto del mundo, pues en el plano local también influyen los siempre complejos factores domésticos.

Con esa presión, el Banco Central deberá definir este miércoles su tasa de referencia para el corredor de pases a 7 días, hoy en 27,25% anual, por encima de la inflación que concluyó en 24,8% acumulado durante 2017, según el IPC Nacional del INDEC.

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Los indicadores financieros se sacuden con más fuerza en la Argentina que en el exterior. Mientras que en la última semana las pérdidas en el Dow Jones de Industriales de Wall Street promediaron el 5,2%, para el panel Merval de acciones líderes de la Bolsa porteña fueron del 10,4% en moneda norteamericana.

El dólar, que se fortaleció 1,8% respecto del real brasileño y 1,2% frente al euro, saltó 2,8% en la Argentina, para superar holgadamente los 20 pesos.

Además, nuestro país convive con una alta inflación, la séptima del mundo. Con los aumentos de tarifas, combustibles, transporte público y prepagas del cierre de 2017 y comienzos de 2018, la suba de precios minoristas del primer trimestre de 2018 podría superar el 6% de 2017.

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Con todos esos frentes abiertos, la entidad que preside Federico Sturzenegger deberá definir el nivel de tasa de interés, que también incidirá en el ritmo de crecimiento económico.

Para la consultora Ecolatina, la entidad monetaria está en una "encrucijada". Si baja la tasa como en enero, aumentarán las expectativas de más inflación y devaluación. Si la incrementa, podría amenazar la recuperación del PBI.

Ecolatina consideró apropiado "mantener la tasa constante" en el corto plazo, frente a la volatilidad local e internacional, mientras que advirtió que "relajar la política monetaria no es recomendable en un contexto tan sensible" y argumentó que "la tendencia alcista del dólar de las últimas semanas junto con las turbulencias del mercado financiero internacional exacerbaron la incertidumbre de los agentes económicos" domésticos.

En momentos de agitación local e internacional, mantener la tasa constante es la decisión más prudente (Ecolatina)

"A contramano, el endurecimiento de la política monetaria dejaría entrever una política errática por parte del BCRA: demasiadas marchas y contramarchas respecto de la tasa de interés", consideró y aclaró que "tampoco luce acertado".

Un análisis de Economía & Regiones (E&R) advirtió que "no es bueno" que el Banco Central fije la tasa de interés a "dedo", pues "distorsiona la señal de precios y atenta contra la tasa de crecimiento de largo plazo".

Propuso que "la tasa de interés deje de ser fijada por el BCRA y pase a ser determinada en el mercado", debido a que el rendimiento en pesos no es determinado por "el mercado de dinero, sino que se determina en el mercado de bienes y servicios".

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El reporte de la consultora señaló que "la tasa de interés es un precio relativo entre el presente y el futuro", que en teoría se explica como "el precio que exijo que me paguen (que pago) para postergar consumo presente hacia el futuro (adelantar consumo futuro hacia el presente)".

En este marco, "cuando el BCRA baja la tasa de interés a dedo, está encareciendo los bienes y servicios futuros, por ende fomenta el consumo y la inversión presente", precisó. "Por el contrario, cuando sube la tasa de interés a dedo, abarata los bienes y servicios futuros, desalentando el consumo y la inversión presente", agregó E&R.

LA AMENAZA INFLACIONARIA

Los elevados rendimientos en pesos, positivos en términos reales al superar la tasa de inflación, tienen efecto sobre los precios, debido a que la contracción monetaria, por retirar pesos del mercado y dejaros depositados en el sistema financiero, reduce significativamente el consumo.

A la vez, las tasas altas acotan el crédito, que se torna más caro y presentan la dificultad de "enfriar" la economía para cumplir con el objetivo de reducir la inflación hacia la meta del 15% anual, fijada por el Ministerio de Hacienda.

EVOLUCIÓN DE LA TASA DE INTERÉS Y EL TIPO DE CAMBIO REAL

Según el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), la inflación para el año 2018 oscilará entre un 18 y un 20 por ciento, mientras que el alza de los precios tendrá un ritmo mayor en el primer trimestre y una "desaceleración" a partir de abril.

"Esperamos que de abril en adelante haya un descenso en la tasa de inflación hasta converger en una tasa del 20 por ciento a fin de año", expresó el economista en jefe del IAEF, Alfredo Gutiérrez Girault.

Para Ecolatina, "la principal consecuencia del cambio de meta a corto plazo fue un nuevo equilibrio de 'dólar más caro y tasa más barata'", pero enfatizó que la reciente "acelerada depreciación del peso encendió señales de alerta en los agentes económicos", que esperan una inflación superior a 2% en febrero.