Déficit e inflación marcaron el rumbo económico de Macri y su antecesora, Cristina Kirchner. (NA)
Déficit e inflación marcaron el rumbo económico de Macri y su antecesora, Cristina Kirchner. (NA)

El gobierno de Mauricio Macri tuvo que acometer sobre varios frentes abiertos en la economía que recibió de Cristina Kirchner. Al cabo de dos años de gestión queda más claro que la contención del déficit fiscal, por la vía de la disminución de los subsidios económicos a empresas de servicios públicos, tuvo prioridad sobre el objetivo inflacionario.

El INDEC informó que los precios minoristas en Argentina avanzaron 3,1% en diciembre, debido principalmente al incremento en tarifas, alza clave para reducir los subsidios, pues los clientes, a través de los aumentos que pagan de su bolsillo, compensan el recorte de ayuda económica estatal a las empresas.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 2017 arrojó un alza de 24,8%, en una notable desaceleración respecto del 40,3% de aumento en 2016, pero a un ritmo ocho puntos superior a la meta dispuesta por el Banco Central, con un techo de 17 por ciento.

Al confrontarse con los datos del gobierno de Cristina Kirchner, puede afirmarse que Macri aprobó con lo justo la materia inflacionaria, pues si bien es cierto que el aumento de los precios fue de similar magnitud, en los últimos dos años se avanzó en un proceso de ajuste de los precios internos que venían muy distorsionados por cuatro años de "cepo" al dólar, tarifas congeladas y férreos controles al comercio exterior.

Con un abrupto ajuste de estos precios relativos y un tipo de cambio liberado a partir del 17 de diciembre de 2015, la inflación acumulada entre 2016 y 2017 fue de 75%, es decir siete décimas inferior a la calculada en el bienio 2014-2015, último tramo de la gestión "K", de 75,7 por ciento.

INFLACIÓN BIANUAL – 2006/2017

La intervención del INDEC durante ocho años dificulta una comparación homogénea, pero indicadores privados ayudan a establecer con aproximación qué pasó con los precios minoristas en la última década.

El resultado acumulado de 2016 (40,3% según la Inflación Congreso) y 2017 (24,8% del INDEC) es de 75 por ciento. Esto es poco menos de un punto que el 75,7% acumulado entre 2014 (38,5% según el Índice Congreso) y 2015 (26,9% del IPC de la Ciudad de Buenos Aires).

INFLACIÓN ANUAL EN ARGENTINA

El actual gobierno obtuvo elevadas cifras de inflación a la vez que impulsó el alza tarifaria, preponderante factor inflacionario -aún con tasas altas y absorción de liquidez-, emitió pesos para financiar el déficit público –en menor proporción que su antecesor- y permitió la fluctuación del dólar.

Si bien en el resultado inflacionario de diciembre de 2015 pudo haber incidido la suba del dólar tras la salida del "cepo", la realidad es que su traslado a precios no fue inmediato en los ocho días hábiles, hasta el cierre del año, que sucedieron al anuncio de Alfonso Prat Gay, si no a lo largo del primer trimestre de 2016. Además muchos precios internos ya habían incorporado el precio "blue" de unos 15 pesos.

Pero sí incidió el notable incremento de la Base Monetaria de los últimos meses de gobierno de Cristina Kirchner, por la emisión de pesos para financiar al fisco en momentos en que las reservas del BCRA decrecían, cuando Alejandro Vanoli se desempeñaba como presidente del Central.

El 7 de octubre de 2015 la Base Monetaria (circulante, cheques cancelatorios en pesos y depósitos de bancos en cuentas del BCRA) sumaba $547.052 millones, mientras que dos meses después, el 7 de diciembre de 2015, se había expandido en dos meses unos $65.264 millones (+11,9%), a $612.316 millones. En el mismo período, las reservas medidas en pesos se redujeron en unos $18.000 millones, de R $261.780 millones (7/10/15) a $243.478 millones (7/12/15). Esa inyección de pesos más la devaluación posterior y las subas de tarifas potenciaron la rampante inflación en los primeros seis meses del gobierno de Macri.

LO QUE VIENE PARA LA INFLACIÓN

En las últimas semanas, el anuncio de aumento de la meta oficial para 2018 en cinco puntos, al 15%, casi en simultáneo con el anuncio de alzas de tarifas, combustibles, prepagas y peajes para el corriente año, puso en evidencia que la contención del rojo fiscal seguirá imponiéndose a la de acotar la carestía de precios.

Un informe de IDESA señaló que "la revisión al alza de las metas de inflación es un acto de sinceramiento pero también de resignación. El ritmo de gradualismo elegido para ordenar las cuentas públicas obliga a tolerar mayor inflación. Implica que los intereses de quienes se resisten a modernizar el Estado se imponen sobre las necesidades de los más débiles que seguirán pagando el desequilibrio fiscal con impuesto inflacionario".

El Instituto Estadístico de los Trabajadores apuntó que en diciembre "las mayores subas inflacionarias se dieron en el ámbito de (rubro) 'Vivienda' (…), impulsada por las subas en (las tarifas de) electricidad y gas".

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La consultora Invenómica consideró que "los aumentos anunciados en servicios médicos, electricidad y combustibles atentan contra el cumplimiento de las metas de 2018".

El consenso de los economistas cree que los precios al consumidor de Argentina subirían entre 17 y 20 por ciento en 2018. Antes de conocerse el "recalibrado" del objetivo de inflación, el 28 de diciembre pasado (15%), el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA había resultado en un promedio de 17%, a la vez que mostró estimaciones de crecimiento económico estables para el próximo bienio, en torno a 3 por ciento.

El REM del BCRA aportó que "la expectativa de crecimiento sin estacionalidad para el primer trimestre de 2018 se elevó 0,1 punto porcentual hasta 0,8%, previéndose una expansión de igual magnitud para el segundo trimestre de 2018".

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