
Dice Jaime Bayly que, últimamente, y casi exclusivamente gracias a su mujer y a su hija, anda demasiado feliz como para imaginarse “buenas historias”. Quizá por eso, reflexiona el famoso escritor, periodista y youtuber de origen peruano afincado en Estados Unidos, se ha pasado los últimos años asaltando “como un corsario” algunas de las vidas ilustres que mejor encarnan la historia de Latinoamérica.
Fue precisamente en el Hotel Wellington de Madrid cuando, en 2023, presentó la novela que lo ha consagrado como uno de los grandes cronistas de la región, Los genios, dedicada a la historia de amistad y violenta ruptura entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Poco más de dos años después, los protagonistas de su nueva historia son también personajes a quienes “les interesaba mucho el poder”, aunque en esta ocasión lo ejercieran con mucha mayor violencia y tiranía: Hugo Chávez y Fidel Castro.
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Estos dos nombres son los que protagonizan, en buena medida, la trama de Los golpistas (Galaxia Gutenberg), una novela que trata de indagar en el golpe de Estado contra el gobierno chavista en 2002, por el que Chávez fue derrocado y encarcelado... hasta que tres días después volvió a subir al poder. “He partido del interrogante de por qué el golpe triunfó al primer día y fracasó al tercero”, explica Bayly durante la rueda de prensa, “pero también he querido investigar la vida del Chaves golpista, que desde que era cadete ya quería asaltar el palacio de Miraflores”.

Los “cabrones de mala entraña” y la sed por el petróleo de Venezuela
En Los golpistas, ya disponible en todos los territorios de habla hispana, Bayly retrata tanto externa como internamente cómo Castro supo ver en esa ambición de Chávez a la “marioneta” perfecta. En esa línea, cuando este último salió de la cárcel por el fallido golpe de Estado que dio en 1992, fue el dictador cubano quien lo recibió con todos los honores y lo convenció de alcanzar el poder por la vía democrática. “Una vez llegues”, le profetizó, “vamos a dinamitar desde dentro la democracia”, estrategia que sin duda se llevó a cabo al pie de la letra y que solo peligró cuando, al menos durante unos días, el líder venezolano volvió a estar entre rejas.
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La novela de Bayly narra el “forcejeo” entre golpistas de un lado y de otro; unos, los que perdieron el pulso contra Chávez (y muy especialmente con Fidel Castro, a quien el escritor le atribuye el mérito de salvarle la vida a su “discípulo”), fueron “bobos y tontos del culo” al desperdiciar la oportunidad que habían conseguido, mientras que a los otros nada los define mejor para el autor que el título previo que tenía la novela: “Cabrones de mala entraña”. Eso sí, ha incidido en que al líder del chavismo finalmente sí lo derrotó, y por sus partes más íntimas, otro golpe de Estado: “El de la enfermedad”.
Al concluir su explicación sobre la novela, Bayly no ha esquivado los paralelismos entre la historia de su novela y la situación actual en Venezuela. De este modo, si advierte que Fidel veía a Chávez como un “barril de petróleo”, ha situado las acciones de Donald Trump en el país hacia esa misma dirección. “Solo parece interesado en liberar el petróleo y no a los venezolanos”, lamenta el escritor, quien además expresa sus dudas de que se celebren elecciones mientras al actual presidente de Estados Unidos le siga resultando “cómodo” tratar con Delcy Rodríguez.
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La perfidia de los hermanos Rodríguez y el error de María Corina Machado
Sobre ella se centraría, afirma, una hipotética futura novela sobre la caída de Nicolás Maduro. “Empezaría en Doja, con ella ya de vicepresidenta, cuando se reúne con agentes de la CIA y les dice: ‘Ya estoy lista’”. A la lista de situaciones que recrearía en su novela, también añade la de una anécdota que alguien cercano le contó: que no mucho antes de la captura de Maduro, a Trump le pusieron un vídeo donde aparecía este cantando en inglés y bailando, y se pensó que el venezolano lo estaba imitando. “A lo mejor decidió capturar a Maduro porque no le gustó cómo bailaba o que estaba siendo un insolente”.
Además, añade que en la novela no podría faltar “la perfidia de los hermanos Rodríguez”, lo que incluye en la ecuación al psiquiatra y político venezolano Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea de Venezuela. Señala Bayly que tanto él como Delcy “quieren todo el poder”, y que ahora que lo tienen, les da igual a quién obedecer y qué entregar a cambio con tal de seguir en lo más alto. La fórmula de Castro y Chávez se repite, palabra por palabra, con Trump: “Ve Venezuela como un barril de petróleo”.
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Así, para Bayly el presidente de Estados Unidos no debe ser visto como un garante de la democracia y la libertad. Al contrario, lo describe como “servil con los poderosos y cruel con los débiles”. Como ejemplo, señala que, pese a que el presidente de Venezuela debería ser Edmundo González Urrutia, a este el máximo mandatario del gobierno de Estados Unidos no le ha concedido ninguna audiencia. “Ya verás cuando vaya Delcy Rodríguez que la reciben con alfombra roja”, ha protestado, “mientras que cuando fue María Corina Machado entró por una puerta lateral”.
Defender la libertad
Sobre esta última, dice que se equivocó al regalarle la medalla del Nobel de la Paz, puesto que Trump (a quien ha definido como un “hombre de negocios” a quien “no le interesa la democracia”) es responsable de “ensangrentar” las calles de Estados Unidos en los disturbios de Mineápolis y “el autor intelectual de un golpe de Estado fallido”, el asalto al Capitolio de 2021. “La política no es un negocio y ser presidente de un país no es un negocio, pero él siempre se pregunta: ‘¿Qué gano yo?’“.
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La relación entre el pasado y el presente que se respira en Los golpistas guarda, sin embargo, otra reflexión sobre los “aspirantes” a seguir los pasos de Chávez y Castro. Estos no tienen que ver con Trump, ni siquiera con sus amigos, sino que son aquellos que “admiran” a los dos dictadores “y los sitúan como arquetipos morales”. “Hugo Chávez fue funesto para los venezolanos y Fidel Castro fue trágico para los cubanos”, sentencia Bayly, cuyas últimas palabras van hacia su hija, presente en la rueda de prensa, y a la libertad con la que esta ha podido crecer y que su padre, al ser testigo de ello, tanto ama.
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