
Como un efecto dominó, una a una las instituciones culturales van cerrando sus puertas y los eventos masivos postergándose. El coronavirus ya llegó a la Argentina y eso requiere tomar medidas preventivas para evitar cualquier riesgo de contagio en la sociedad. Ya cerraron el CCK y los museos de la Ciudad de Buenos Aires, se canceló el Lollapalooza, el Festival LEER y arteBA. Pero aún la decisión respecto de si se realiza o no el gran acontecimiento cultural del año está por verse. Estamos hablando de la Feria del Libro de Buenos Aires, que en 2019 recibió un total de 1.180.000 visitantes.
Según pudo saber Infobae Cultura, las autoridades están esperando que el Gobierno de la Ciudad publique el decreto y ponga por escrito que la Feria debe cancelarse. La magnitud de este evento es tan grande y participan tantas personas —entre escritores, editores, organizadores y trabajadores en general— que todo se rige por contratos. Es decir, todo está escrito —el contrato con La Rural y con los expositores, por ejemplo— y eso es justamente lo que necesitarían para cancelar o postergar la Feria.
Esta mañana, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta junto al ministro de Salud porteño Fernán Quirós y Alberto Crescenti, titular del SAME, dieron una conferencia en la que anunciaron medidas como la prohibición de eventos masivos y el refuerzo de profesionales de salud y el equipamiento en hospitales y centros médicos.

En el mundo las medidas ya fueron tomadas: se suspendió la Feria de Londres, el Salón de París, la Feria del Libro Infantil de Bologna, la Filbo de Bogotá y todos los teatros de Alemania permanecerán cerrados hasta, por lo menos, el 19 de abril. Las editoriales están a la expectativa de lo que se defina aquí, en Buenos Aires. Los dos grandes grupos editoriales, Planeta y Penguin Random House, son partidarios de, si no suspenderla, al menos de postergarla.
Además del grave problema de salud, también están los números. “Es que va a ir menos gente y es lógico. Todavía no llegó el frío; con el frío la epidemia va a empeorar y la gente no va a querer ir. Además, los autores internacionales no van a querer venir, ninguno desea una cuarentena lejos de su casa. Va a ser todo una catástrofe de ventas”, dijo una fuente editorial a Infobae Cultura. Por otro lado, frente a este peligro inminente, resulta lógico que el número de visitantes se reduzca drásticamente.

Quien se pronunció en las últimas horas sobre esta indecisión fue el ex ministro de Cultura Pablo Avelluto. “Ojalá las autoridades de la Feria del Libro descubran que la salud pública viene antes del negocio y la suspendan por los riesgos para el público, empleados y autores en plena pandemia. Hacerla en estos momentos es una irresponsabilidad. Espero no esperar demasiado de ello”, escribió en su cuenta de Twitter.
Si bien los ministerios de Salud de Nación y Ciudad están en alineados y en contacto permanente, la cartera dirigida por Ginés González García es la que baja las indicaciones y luego cada distrito decide cómo llevar a cabo las medidas: si cierren los cines o no, si cierran los museos o no, si continúan las clases en las escuelas o no. Así que, en el caso de la Feria, sus autoridades están con los ojos puestos en Rodríguez Larreta y Quirós. Por su parte, Alberto Fernández aseguró que “la situación está bajo control”.

Cuando uno piensa en los 1.180.000 personas que visitan la feria en los 21 días de duración —las Jornadas Profesionales empezarían el martes 28 de abril, la inauguración al público sería el jueves 30 y el cierre el lunes 18 de mayo— tiene que sumarle la enorme cantidad de trabajadores que posibilitan su funcionamiento. A las mencionadas Jornadas Profesionales vienen editores y libreros de todo el mundo que ya han sacado pasajes. También está el contingente numeroso proveniente que tiene previsto venir a la Argentina ya que La Habana es la Ciudad de Honor de este año.
Después está el trabajo que ya se hizo o que aún está a la espera de esta decisión. Por ejemplo, las editoriales suelen imprimir grandes tiradas de libros para venderlos en la Feria. Por otro lado, con la duplicación del presupuesto de la Conabip, los bibliotecarios populares que irán a la Feria a comprar libros serán muchísimos. Para ellos, estaba previsto construir mil carritos que, según supo Infobae Cultura, aún no se hicieron.
Hay acuerdos entre empresas importantes como la internacional DHL, Vía Bariloche o incluso el Correo Argentino. Todas estas transacciones que generan muchísimo trabajo terminarían por desvanecerse en el caso de que la feria se cancele directamente y espere al 2021 para realizarse la próxima edición. Lo más probable, aseguran todos, en caso de que se aplace, es que se postergue para la segunda mitad del año. Pero, ¿en unos meses la pandemia habrá sido reducida? Como suele decirse: las hipótesis son literatura.
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