
Julio Le Parc, pionero del arte óptico y cinético, miembro fundador del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV) y uno de los artistas argentinos más reconocidos a escala internacional, murió en París a los 97 años tras un progresivo deterioro de su salud. Radicado desde 1958 en la capital francesa, donde llegó con una beca del gobierno de ese país y transformó luz, color y movimiento en los materiales de una obra sin precedentes, Le Parc obtuvo en 1966 el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia, fue condecorado como Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres y sus trabajos integran las colecciones permanentes del MoMA, el Centre Pompidou y la Tate Modern, institución que tenía previsto inaugurar el 11 de junio próximo una gran retrospectiva en su honor.
El artista nacido el 23 de septiembre de 1928 en Palmira, provincia de Mendoza, permaneció internado los últimos dos días en el Hospital Americano, mientras su salud registraba un progresivo deterioro que forzó su retiro de la escena pública y su renuncia a los viajes internacionales. El fallecimiento, atribuido por la familia al desgaste físico y la imposibilidad de alimentarse durante el último mes, reconfiguró el cierre de una trayectoria que permaneció activa hasta 2024, cuando recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes.
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Julio Le Parc construyó su influencia a través de prácticas experimentales que cuestionaron la relación tradicional entre obra y espectador. La obtención del Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia de 1966 consolidó su posición en el circuito internacional. La industria del entretenimiento cultural en Argentina reconoció esta trayectoria en 2019 mediante un homenaje múltiple por sus 90 años, articulado en cuatro frentes: una muestra retrospectiva de más de 160 obras en 3.000 metros cuadrados en el Palacio Libertad (la mayor realizada en su carrera), otra centrada en sus orígenes en el Museo Nacional de Bellas Artes, una instalación para el Centro de Experimentación del Teatro Colón y una intervención lumínica sobre el Obelisco durante la Noche de los Museos.

Julio Le Parc se consagró internacionalmente como líder del arte óptico y cinético gracias a una carrera iniciada en Buenos Aires y consolidada en París desde fines de la década del cincuenta. Su formación respondió a una experiencia informal que combinó empleos en el Teatro Colón y participación en colectivos estudiantiles. Tras asistir a la Escuela Manuel Belgrano y la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y tras una etapa de ruptura con la academia formal—motivada por su rechazo a la rigidez institucional—Le Parc abrió su espectro creativo integrando trabajos como portero, extra teatral y presidente de un movimiento de renovación educativa.
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Le Parc en el Grupo de Investigación de Arte Visual
El año 1958 definió la dirección industrial y estética del artista tras su acceso a la abstracción de Victor Vasarely en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Inspirado por la propuesta óptica, Le Parc viajó a París con una beca al cierre de esa temporada. El traslado inicial se transformó en radicación permanente y catalizó la migración simultánea de otros artistas argentinos. Junto a Francisco Sobrino, Horacio García Rossi, Héctor García Miranda, Sergio Moyano y Hugo De Marco fundó en 1960 el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV). El colectivo funcionó como laboratorio de experimentación hasta 1968, realizando investigaciones sobre la interacción física del espectador y el potencial transformador de materiales económicos aplicados a dispositivos de gran impacto sensorial. El modelo horizontal impulsado por el GRAV anticipó la lógica participativa de la era digital.
Distinciones, exposiciones y vigencia global
A partir de 2013, la industria del arte internacional refirió renovados homenajes institucionales a la obra de Le Parc. El Palais de Tokyo de París, la Casa Daros de Rio de Janeiro, el Pérez Art Museum Miami y el Met Breuer de Nueva York ofrecieron exposiciones monográficas entre 2013 y 2019. En 2021, mientras Tokio permanecía en foco global por los Juegos Olímpicos, intervino la fachada de la Maison Hermès con la obra La larga marcha, enfatizando la consolidación asiática de su obra e influencia.
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En total, la producción y gestión de Julio Le Parc—desde la instalación física hasta la experimentación virtual—impulsó la transformación del espectador en agente activo y redefinió los parámetros de interacción en la industria cultural.
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