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De tendencia a aliado para la salud: cuáles son los beneficios del pilates avalados por la ciencia

Revisiones y guías de organismos internacionales lo ubican como una práctica accesible para distintas edades, con mejoras documentadas en movilidad, equilibrio, dolor lumbar y bienestar emocional

Tres personas, dos mujeres y un hombre, practican Pilates sobre tres máquinas reformer en una sala con suelo de madera.
El pilates suma respaldo científico como ejercicio de bajo impacto con beneficios físicos y emocionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El interés por pilates dejó de limitarse al terreno del fitness y empezó a sumar respaldo en la literatura médica por sus efectos sobre el equilibrio, el dolor lumbar, la postura y el bienestar psicológico.

Un artículo reciente de Women’s Health repasó esa tendencia y reunió estudios que vinculan esta disciplina con mejoras en la fuerza del core, la movilidad y la calidad de vida.

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La práctica, creada a comienzos del siglo XX por Joseph Pilates, se apoya en movimientos controlados, trabajo de estabilidad y coordinación entre respiración y esfuerzo. Aunque suele asociarse con clases de colchoneta o con máquinas reformer, su expansión reciente coincidió con un mayor interés de los sistemas de salud por el ejercicio como herramienta preventiva.

Qué dice la evidencia sobre fuerza, movilidad y postura

Infografía con seis ilustraciones de personas practicando Pilates, textos sobre sus beneficios físicos y mentales, datos de dolor lumbar y logotipo de Infobae.
La evidencia asocia la práctica con mejoras en postura, movilidad y equilibrio en distintas edades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, deterioro funcional y caídas, además de favorecer la salud mental. En ese marco, el pilates aparece como una modalidad que puede ayudar a cumplir esas metas, en especial entre personas que buscan ejercicios de bajo impacto.

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Una de las áreas con más respaldo es el trabajo sobre la musculatura profunda del abdomen y la estabilidad corporal. Esa función tiene efectos prácticos sobre tareas cotidianas, desde mantener la postura sentada hasta levantar peso o subir escaleras.

Un estudio de Pilates luminoso con seis personas realizando ejercicios en Reformers, Cadillacs y colchonetas.
El trabajo del core aparece como uno de los mecanismos clave para estabilizar el cuerpo en tareas cotidianas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, que integra los National Institutes of Health (NIH), publicó en 2024 una revisión sistemática sobre postura corporal que encontró evidencia a favor del pilates para corregir alteraciones posturales y mejorar variables asociadas con dolor y función física. El análisis indicó que esta práctica mostró resultados en población diversa, desde adultos jóvenes hasta personas mayores.

El abordaje también suma interés en rehabilitación y prevención. La Cleveland Clinic, uno de los centros médicos de mayor prestigio en Estados Unidos, describe al pilates como un sistema orientado a fortalecer el core, aumentar la flexibilidad y mejorar la alineación corporal, con potencial utilidad para personas con molestias de espalda o con necesidad de fortalecer músculos estabilizadores.

Dolor lumbar, equilibrio y envejecimiento

Tres mujeres en ropa deportiva haciendo planchas en máquinas de Pilates reformer en un estudio con suelo de madera y una ventana grande.
Revisiones sistemáticas reportan resultados favorables en corrección postural y variables ligadas a dolor y función física. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor lumbar figura entre los motivos de consulta más frecuentes a escala global. Los NIH advierten que hasta 8 de cada 10 adultos pueden sufrirlo en algún momento de la vida. En ese contexto, Women’s Health citó investigaciones recientes que compararon programas de pilates con rutinas domiciliarias y registraron mejoras en dolor, discapacidad funcional y calidad de vida en quienes siguieron clases regulares.

La literatura científica también analizó sus efectos en adultos mayores. Una revisión disponible en la base PubMed Central de los NIH concluyó que 27 de 30 estudios evaluados reportaron ventajas del pilates en esta población, con resultados sobre balance dinámico, fuerza, movilidad, autonomía funcional y reducción del riesgo de caídas.

Cinco mujeres jóvenes practicando ejercicio sobre colchonetas en el suelo de un estudio luminoso, algunas con pesas en los tobillos y bloques de yoga.
Organismos internacionales destacan que sostener la actividad física en el tiempo importa tanto como la intensidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese punto tiene relevancia sanitaria. La OMS remarca que las caídas constituyen una de las principales causas de lesión y pérdida de independencia en personas mayores. La combinación de control postural, estabilidad del tronco y trabajo de coordinación convierte al pilates en una opción observada con atención en programas de envejecimiento saludable.

Un posible aporte a la salud mental

Un grupo de mujeres en un estudio de Pilates con suelo de madera claro y grandes espejos realiza ejercicios de elevación de piernas con aros.
La respiración y la concentración forman parte del método y se relacionan con regulación del estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expansión del pilates también se explica por un factor menos visible que la fuerza o la flexibilidad: su vínculo con el bienestar emocional. Se señaló que la atención sobre la respiración, la concentración y la ejecución precisa de cada movimiento puede tener un efecto regulador sobre el estrés.

Ese enfoque encuentra eco en estudios recientes. Una investigación de 2025, también alojada en PubMed Central de los NIH, reportó descensos en ansiedad, depresión y somatización en participantes que realizaron una sesión semanal de pilates durante tres meses. Los autores plantearon que la disciplina puede resultar adecuada para personas que toleran ejercicio de intensidad ligera o moderada.

La Mayo Clinic también destaca que el ejercicio regular contribuye a mejorar el estado de ánimo, el descanso y la salud general. Aunque el pilates no reemplaza tratamientos médicos ni psicológicos, su perfil de bajo impacto amplía las posibilidades de adherencia en personas que no se sienten atraídas por rutinas de alta exigencia.

Para quién puede resultar útil

Hombre de mediana edad con camiseta gris y pantalones cortos negros realiza el ejercicio Scooter en un reformer de Pilates, con una pierna extendida hacia atrás.
Investigaciones reportan descensos en ansiedad y depresión tras rutinas semanales sostenidas durante meses. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pilates puede adaptarse a distintos niveles de condición física y edades. La modalidad en colchoneta exige poco equipamiento, mientras que el reformer agrega resistencia y asistencia mecánica.

Los especialistas consultados por instituciones como la Cleveland Clinic y la Mayo Clinic recomiendan, de todos modos, ajustar la práctica a la historia clínica de cada persona, sobre todo ante lesiones previas, dolor persistente o enfermedades musculoesqueléticas. La expansión de esta disciplina coincide con una idea cada vez más aceptada por organismos internacionales: sostener la actividad física en el tiempo importa tanto como su intensidad.

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