
Entrar en una sala de pesas es enfrentarse a uno de los grandes dilemas del entrenamiento físico: ¿resulta más efectivo levantar cargas pesadas en pocas repeticiones o trabajar con pesos ligeros en series largas? La imagen es habitual: algunos se enfocan en los discos imponentes y rutinas breves, mientras otros apuestan por la constancia de numerosas repeticiones con pesas más livianas.
La ciencia y la experiencia han dejado atrás los mitos para mostrar que el éxito en el desarrollo muscular no depende de una única fórmula. La clave está en comprender cómo responde el cuerpo a cada tipo de estímulo, cuál es el objetivo y hasta dónde se quiere llegar.
Estudios recientes y la visión de expertos internacionales, citados por GQ, evidencian que existen distintos caminos hacia el progreso muscular, cada uno con ventajas, riesgos y momentos ideales.
Estrategias y enfoques en la rutina de gimnasio
Durante años, la disyuntiva entre aumentar el peso o incrementar las repeticiones ha sido central en gimnasios y grupos de entrenamiento. Tradicionalmente, la estrategia de levantar más peso con menos repeticiones se asoció con el desarrollo de masa muscular y fuerza, como señala GQ.
Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que incrementar el número de repeticiones y ajustar la carga también es una vía eficaz, ampliando las opciones para quienes buscan transformar su físico.

La preferencia por un método u otro depende tanto de los objetivos personales como de la experiencia. Quienes priorizan la fuerza suelen optar por rutinas con menos repeticiones y mayor carga, mientras que quienes buscan aumentar el volumen muscular exploran variantes con más repeticiones y pesos moderados.
Beneficios y riesgos de cada método
Trabajar con cargas altas y pocas repeticiones —alrededor de cinco— facilita el incremento de fuerza y mejora la técnica, ya que exige control y precisión. Este enfoque permite manipular pesos más elevados y exige precisión en la ejecución, además de favorecer la coordinación neuromuscular.
No obstante, el uso continuado de este método puede llevar al estancamiento y aumentar el riesgo de lesiones si se intenta superar los límites individuales sin la preparación adecuada.
Por su parte, el entrenamiento con pesas ligeras y mayor número de repeticiones es ideal para quienes se inician, desean evitar el estancamiento o buscan perfeccionar la técnica.

Según GQ, este enfoque introduce variedad, disminuye el riesgo de lesiones y facilita el aprendizaje de los movimientos. Además, se asocia a la hipertrofia, proceso fundamental para aumentar el volumen muscular al estimular la fatiga y promover adaptaciones en el tejido muscular.
Evidencia científica: fuerza versus hipertrofia
Estudios muestran que la elección de carga y repeticiones influye de manera distinta en fuerza e hipertrofia. Las cargas altas favorecen más el aumento de fuerza, mientras que la hipertrofia puede lograrse tanto con cargas altas como con cargas moderadas, siempre que el volumen total sea equivalente.
Esto sugiere que el entrenamiento debe adaptarse al objetivo: pesos altos para fuerza y repeticiones más elevadas para crecimiento muscular. Además, factores individuales como genética, descanso y experiencia afectan la respuesta, por lo que variar estímulos es clave para seguir progresando
Resistencia progresiva: claves para fuerza, hipertrofia y adaptación
El entrenamiento de resistencia progresiva, avalado por la Universidad de Harvard y citado por GQ, integra distintos métodos de sobrecarga, consistiendo en aumentar gradualmente las cargas, repeticiones o sets, lo que fomenta avances tanto en fuerza como en resistencia.
Puede aplicarse con pesas o en disciplinas como atletismo y natación, y su flexibilidad permite evitar los periodos de estancamiento, adaptando intensidad y volumen a cada persona.

Este sistema fomenta la planificación a largo plazo, alternando fases de carga y recuperación para maximizar la adaptación y evitar el sobreentrenamiento. Combinar diferentes cargas y repeticiones, ajustar el entrenamiento a los objetivos y mantener una nutrición adecuada permite ganar músculo y evitar estancamientos.
Alternar fases de fuerza e hipertrofia, incluir ejercicios compuestos y monitorear los avances favorece mejoras continuas en fuerza y volumen. La combinación de un enfoque flexible, buena alimentación y descanso adecuado es clave para sostener los resultados en el tiempo.
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